lunes 16.09.2019

El calvario de la abogada del Chicle: de defender a los débiles a tener que representar a un ‘monstruo’

Es la decana de los abogados de Ribeira. Lleva 25 años ejerciendo. Tiene una hija solo un poco más mayor que Diana Quer cuando fue asesinada. Es una letrada comprometida contra la violencia machista. Pese a todo, defenderá a Enrique Abuín. El turno de oficio le obliga a ello

El calvario de la abogada del Chicle: de defender a los débiles a tener que representar a un ‘monstruo’
El calvario de la abogada del Chicle: de defender a los débiles a tener que representar a un ‘monstruo’

Según informa Brais Cedeira en EL ESPAÑOL, a María Fernanda Álvarez Pérez le han hecho la “faena” del año. Al menos, así lo reconocen en su entorno cercano en Ribeira, donde tiene su despacho desde hace más de 20 años. Es a ella a quien le ha tocado, por lista de turno de abogado de oficio, ejercer la defensa de José Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, asesino confeso de Diana Quer. Después de que Ramón Sierra abandonase la defensa del criminal, ningún otro letrado ha accedido a hacerse cargo de su defensa. La papeleta ha ido directamente a caer en el despacho que Fernanda tiene en la calle Uxío Novoneyra, en el centro histórico de la bella localidad de la comarca de O Barbanza. No hay otra opción.

Sin embargo, Álvarez se trata de una gran profesional del Derecho, tal y como aseguran a EL ESPAÑOL fuentes cercanas a su entorno. Pese a estar firmemente comprometida contra la violencia machista, asumirá el caso. Durante muchos años ha defendido siempre a los más débiles, a aquellos desamparados ante las injusticias.

El día antes de que se hiciera público que iba a ser designada como letrada de El Chicle, María Fernanda destacaba el enorme nivel de profesionalidad de todos los abogados del Partido Judicial de Ribeira, del cual ella misma es la presidenta. Luego llegó la noticia. Nunca habría imaginado que llegaría a su despacho un caso de esa magnitud. Y menos que le tocase defender al criminal.

Fernanda es una abogada de larga trayectoria en la profesión. Es de A Coruña, donde estudió Derecho entre los años 1984 y 1989. Después sacó allí las oposiciones. Comenzó a ejercer a principios de los 90. A Ribeira llegó pocos años después, casi al final del siglo, y ya se quedó hasta el día de hoy. Conoce el pueblo como si hubiera nacido allí mismo: sus calles, las dunas de Corrubedo, el faro, Axeitos, el paseo del Malecón, etc. Ya nunca se quiso volver.

Fernanda, con compañeros de profesión en Ribeira.

Ahora, Fernanda es una de las más reconocidas juristas de la capital de la provincia. Desde hace cuatro años forma parte del exclusivo grupo de cinco miembros que forman la directiva del Colegio de Abogados de A Coruña. Se trata, además, de una de las juristas más antiguas de la región. Y eso que sobrepasa por poco la cincuentena. Y también de los juzgados de Ribeira, donde se está llevando el caso.

Allí podía haberle tocado casi a cualquiera. Ello es así porque, debido a los delitos de El Chicle, existen varios parámetros que deben cumplirse. El más importante es que el letrado que le defienda debe llevar, al menos, cinco años ejerciendo como tal. Y ella lo cumple a la perfección.

Álvarez es una abogada de sobrada experiencia y con una dilatada trayectoria.En 2005 fue elegida como decana de todos los abogados de Ribeira. Y ahí sigue desde entonces. Allí, en la localidad en la que lleva 20 años instalada, montó con su marido, también abogado un bufete en el que llevan todo tipo de casos.

El suyo es un despacho multidisciplinar en el que ella y Manuel gestionan procesos relacionados con: derecho contencioso-administrativo (por ejemplo, casos de contratos, despidos…), derecho penal (violencía doméstica, casos de menores, impagos de pensiones), casos de herencias, de arrendamientos, etc. “Atención individualizada. Trato personal con el cliente”, detallan en el anuncio.

Universidad e hijos

La vida de Fernanda es de lo más atareada. Las reuniones con el colegio de abogados de Ribeira. Las reuniones con el Colegio e Abogados de A Coruña. Da clases de Deontología Profesional en el Master de Abogacía de la Universidad de A Coruña. Los casos que gestiona desde el bufete que comparte con su marido. Pasar tiempo con sus dos hijos, una niña de 20 años, algo más de los que tenía Diana Quer cuando Abuín la secuestró, y un joven de 14. A ambos los quiere con locura.

Ella, sin embargo, puede perfectamente con todo. Y todavía encuentra tiempo libre. “Es muy buena persona. Es muy humilde y muy curranta, muy trabajadora”, aseguran a este periódico desde su entorno cercano.

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