Lunes 17.12.2018

Busdongo, el pueblo de Amancio Ortega, se muere: “Con 3 millones haríamos virguerías”

- En esta localidad leonesa, a más de 3 horas en coche de Arteixo, solo quedan 16 habitantes. El Zara más cercano está a 46 km.

- El dueño del gigante textil nació aquí porque su padre llegó a trabajar a la estación de ferrocarril. Había entorno a 700 vecinos.

- Ortega donó hace 10 años 80.000 euros para comprar una máquina quitanieves que, según los vecinos, nunca operó en el municipio.

Busdongo, el pueblo de Amancio Ortega, se muere: “Con 3 millones haríamos virguerías” - EL ESPAÑOL
Busdongo, el pueblo de Amancio Ortega, se muere: “Con 3 millones haríamos virguerías” - EL ESPAÑOL

Un reportaje de Enrique Recio publicado en EL ESPAÑOL

“No lo dijo el pueblo, lo dijo él. Hace 25 años Amancio Ortega inauguró su primera tienda de Zara en León. Para la apertura, hizo una recepción en el Hotel San Marcos e invitó al municipio de Busdongo porque era su pueblo natal. Acudió una representante de la junta vecinal y fue entonces cuando supimos que era de aquí. Hasta el momento sólo sabíamos que era un gallego que iba subiendo en lo suyo”.

Habla Maribel, la dueña de un bar que lleva su nombre en Busdongo (León)y que vive y trabaja allí desde hace más de 37 años, aunque no es natural del municipio. En las últimas semanas, los aproximadamente 16 habitantes que viven en esta localidad situada en medio de la Montaña Central Leonesa, a 1.300 metros de altitud, se han visto inmersos en la actualidad después de que se hiciese público que el hombre más rico de Europa y el sexto del mundo, Amancio Ortega, donó a su pueblo natal 80.000 euros hace diez años para comprar una máquina quitanieves. 

El empresario, nacido el 23 de marzo de 1936, dio el dinero a través de su Fundación al Ayuntamiento para que una nueva quitanieves pudiese limpiar las calles de todos los municipios de la zona. Sin embargo, los vecinos de Busdongo critican que dicha máquina nunca ha funcionado en el su pueblo porque "es muy grande" y sus calles son "estrechas y empinadas". 

El pueblo, en cambio, no entiende por qué se ha generado tanto revuelo. “Era un grito a voces, lo sabíamos todos”, cuentan algunos vecinos. Realmente, su preocupación es otra y bien distinta. Busdongo se muere. EL ESPAÑOL visita el municipio para contar su historia, la de sus habitantes e indagar en los orígenes del dueño del imperio textil más grande del mundo.

Entrada al pueblo de Busdongo en León, donde nació Amancio Ortega en 1936.

Los 16 habitantes de Busdongo

Tere, Juan, Maribel, Mari, Tomás, Felipe, Carmen, Pepe, Manuel, Francisco, Marisol, Ángel, Yoli, Carolina, Ana Isabel y otra Carmenson las personas que todavía viven en Busdongo. Aunque muchos van y vienen, no siempre están en el pueblo.

Dieciséis habitantes en un municipio que en la década de los años cincuenta alcanzó la cifra de los casi 800 habitantes a raíz de la construcción de la carretera N-630, que atraviesa el pueblo, y de la estación del ferrocarril. Ambos supusieron un gran impulso para la zona. Según cuenta a EL ESPAÑOL la dueña de Bar Maribel, en base a unos archivos a los que tuvo acceso y que estaban fechados antes de la Guerra Civil Española, en la estación de Busdongo llegaron a trabajar aproximadamente unas 700 personas.

Este aumento demográfico trajo prosperidad al municipio. Así, en la parte más cercana a la estación se concentraron varios restaurantes y mesones que eran frecuentados por los trabajadores y por aquellos que paraban a tomar un descanso en la carretera. Establecimientos que, según ha podido ver este diario, han sido destruidos con el paso del tiempo o simplemente han quedado cerrados y abandonados a causa, principalmente, de la construcción de una autopista cercana a la zona y de la pérdida de influencia de la estación del tren. Los trenes con dirección a León o Asturias siguen pasando por la estación, pero nadie baja ni sube. Dentro, un operario continúa trabajando aunque, según dice, a la estación le queda poco tiempo.

Precisamente, en el barrio nuevo, según cuentan los vecinos de Busdongo, situado en las lindes de la estación, y dónde hoy apenas quedan tres bares abiertos, media decena de casas y una panadería, vivió durante un tiempo la familia del fundador de Inditex, Amancio Ortega. No es algo que ellos hayan conocido desde siempre, pues fue el mismo Amancio quien un día dijo que había vivido durante su infancia cerca de una carnicería en el pueblo.

De este modo, los habitantes de este municipio fueron atando cabos y pudieron averiguar por los más ancianos del pueblo, en concreto, Julio, el antiguo jefe de la estación en la década de los cuarenta y dueño del Bar VillaMaría -falleció hace tres años-, que trabajó con “un tal Ortega” que fue factor de circulación en la estación durante un par de años antes de que estallase la guerra civil en España. Y no sólo eso, sino que los de Busdongo han marcado en el mapa del pueblo la casa donde podría haber vivido la familia Ortega y donde habría nacido el propio Amancio. Aunque no lo tienen del todo claro.  

La quinta generación de Casa Maragato

No queda nadie vivo ni posiblemente muerto en Busdongo que conociese de cerca a la familia Ortega, Antonio y Josefina, cuando vivió en el pueblo. Según aventuran Tere y Juan, la quinta generación de la Casa Maragato, que lleva en el municipio desde 1847, el pequeño de la familia nació aquí por “pura casualidad”. “La estación de Busdongo traía a cientos de trabajadores, pero las condiciones de trabajo eran muy duras. Así, en cuanto cumplían el plazo de trabajo, pedían otros destinos. Mucha gente estuvo de paso y uno de los ejemplos es la familia Ortega”, explican.

Por allí, nadie ha vuelto a ver a ningún miembro de la ‘familia textil’. De hecho, muchos ni siquiera completan los 56,4 kilómetros de distancia o 46 minutos en coche que hay que realizar por la carretera nacional para acercarse a la tienda más próxima de Amancio Ortega, en León.  No le echan nada en cara, pero tampoco le dan las gracias. “Busdongo se está muriendo, necesita más industria, más trabajo, esto se muere”, cuenta Tere, mientras atiende a unos vecinos del pueblo.  

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