sábado 21.09.2019

Blanca fue a Urgencias por un dolor de cuello y murió ahogada por un absceso de pus

Se encontraba, junto a su familia, pasando unos días de vacaciones cuando fue ingresada

Blanca fue a Urgencias por un dolor de cuello y murió ahogada por un absceso de pus - EL ESPAÑOL
Blanca fue a Urgencias por un dolor de cuello y murió ahogada por un absceso de pus - EL ESPAÑOL

Según informa Marina Ochoa en EL ESPAÑOL, Blanca Martínez murió cinco días después de acudir en el complejo médico Hospiten (Lanzarote) por un simple -pero fuerte- dolor de cuello. Al principio, fue solo eso, una leve molestia. Pero el malestar fue agudizándose hasta que en menos de una semana falleció. En realidad tenía un absceso que no fue drenado: este explotó y se ahogó en plena madrugada. Corría entonces el año 2012, y es ahora cuando la muerte de Blanca, de 35 añosy natural de Alcantarilla (Murcia), ha sido considerada -siete años después- por el Juzgado de lo Penal de Arrecife como una "negligencia médica". El médico que le atendió, el doctor Benítez del Rosario, ha sido condenado a dos años de prisión, además de ser inhabilitado para el ejercicio de su profesión durante cuatro años. También, tendrá que indemnizar a los familiares de Blanca.

Fueron esos familiares quienes emprendieron la protesta en redes sociales pidiendo justicia para Blanca. La mujer estaba casada, tenía dos hijos y era artista; pintaba vidrieras. Su hermana, Nati, ha hablado con EL ESPAÑOL y ha explicado el duro momento que vivieron: "El shock vino porque para nosotros era impensable que Blanca muriera por un dolor de cuello". Su otra hermana, María Luisa, exconcejal de su localidad natal, pedía, a través de su perfil de Facebook, la imputación del médico. La familia estaba convencida que este tuvo cierta responsabilidad en la muerte de Blanca, a quien desatendió y a quien no trató de forma adecuada la afección que sufría. Ahora, ha sido la Justicia quienes les ha dado la razón, mientras que el doctor sigue afirmando que "no sabe por qué murió Blanca". "No lo tengo claro", llegó a afirmar durante el juicio.

En marzo de 2012, Blanca decidió disfrutar de un mes de descanso en Lanzarote -donde reside su hermana Nati-. Hasta allí se trasladó con su marido, quien vive en Arabia Saudí por trabajo, y junto a sus dos hijos. "El trabajo de Blanca era pintar vidrieras, por lo que no tenía un puesto fijo y se movía hasta donde le llamaban", explica a este periódico Nati. La mujer contaba con un taller en su ciudad natal, Alcantarilla (Murcia). En un momento dado, Blanca comenzó a sufrir unos fuertes dolores de cuello y para paliar el malestar decidió acudir a Hospiten, uno de los centros médicos de la isla canaria. La primera vez que entró a esa sala de Urgencias, le aconsejaron que se volviera a su casa, descansara y, así, el dolor iría disminuyendo. "Le dijeron que era una inflamación", explica Nati. Pero nada más lejos de la realidad.

Al día siguiente, Blanca decidió volver al complejo hospitalario. El dolor no había disminuido. Desde el centro médico, decidieron que lo mejor era que se quedara hospitalizada. "En cuanto entró en planta, lo primero que hicieron fue ponerle antibióticos", explica Nati. Pero estos no hicieron que la situación de Blanca mejorara. Es más, fue empeorando a pasos agigantados. "Llegó un momento en el que no podía tomar ni un yogur disuelto en leche", afirma la hermana, entre lágrimas, a este diario. Los médicos valoraron la posibilidad de operarla al martes siguiente, pero no se llevó a cabo. El miércoles, murió. "No nos explicaron por qué no llegó a pasar por quirófano", se lamenta Nati.

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