El audio de la confesión inédita de 'El Cuco': “Miguel y el hermano se llevaron a Marta. Yo ayudé a limpiar"

EL ESPAÑOL accede en exclusiva al testimonio que Francisco Javier García dio ante la Policía y que nunca llegó a manos de un juez. Lo grabó el 'topo' que enamoró a su madre

El audio de la confesión inédita de 'El Cuco': “Miguel y el hermano se llevaron a Marta. Yo ayudé a limpiar" - EFE
photo_camera El audio de la confesión inédita de 'El Cuco': “Miguel y el hermano se llevaron a Marta. Yo ayudé a limpiar" - EFE

Un reportaje de Andros Lozano publicado en EL ESPAÑOL

“Me encuentro to’ el percal, a Miguel y al hermano, y a alguien más que no vi yo quién era, creo que era una mujer (...) A mí me amenazó el hermano de este [de Miguel Carcaño] de que o lo ayudaba o que me quitaba del medio (...) Yo vi el bollo y yo cogí, me apoyé en el escritorio así, estaba to’ mareado. Empeze a sudar (...)  Esta gente cogieron a la niña, la llevaron para afuera y yo, cuando salí, nada más que estaba el Miguel limpiando, no estaba ni la niña (... ) Cuando salí me dijo el Miguel de que le ayudase a limpiar, yo me quedé y esto y lo otro, enganché una fregona, fregué dos pasás y le dije: ‘mira Miguel, que me voy de aquí’”.

Se trata de un confesión nunca antes desvelada. Estas palabras jamás llegaron a manos de un magistrado ni se valoraron durante el juicio del 'caso Marta del Castillo', que acabaría condenando, por un lado, al menor Francisco Javier García, ‘El Cuco’, a dos años y 11 meses de internamiento por encubrir un asesinato, y, por otro, a 20 de prisión a Miguel Carcaño por matar a la joven sevillana.

Esas palabras, como tampoco muchas otras, no se tuvieron en cuenta durante el proceso judicial por el que pasaron los adultos implicados en el caso, tras el que sólo acabó en prisión Carcaño, mientras que su amigo Samuel Benítez, su hermano, Francisco Javier Delgado, y la novia de éste, María García, resultaron absueltos de todo cargo. 

16 de noviembre de 2011. Hace casi dos años que Marta del Castillo ha desaparecido. Ocurrió el 24 de enero de 2009. Pero este día, Francisco Javier García, ‘El Cuco’, que espera a ser juzgado por su implicación en los hechos, es detenido en un control de la Policía Nacional en la autopista que une Cádiz y Sevilla.

El menor, que en ese momento tiene 16 años y está en un piso tutelado de una localidad gaditana, se encuentra a 26 kilómetros de la capital andaluza. Se le arresta porque un juez le ha impuesto como medida cautelar la prohibición de acercarse a menos de 50 km. de la casa de la joven, donde viven sus padres y sus dos hermanas.

‘El Cuco’ viaja en un coche junto a su madre, Rosalía García, su padrastro, Ángel Gómez -que es quien conduce el coche-, y Óscar, un amigo de la familia que, en realidad, resulta ser un infiltrado, detalle que desconocen el resto de personas que van en el vehículo.

Francisco Javier, que ha quebrantado la orden de alejamiento, es conducido hasta una comisaría de la ciudad hispalense. Allí pasa más de tres horas. El topo, que lleva varias grabadoras encima, registra la conversación que mantienen el menor, por entonces imputado, y la Policía. En un momento del diálogo, ‘El Cuco’ se lanza a contar lo que sucedió la noche de aquel 24 de enero de 2009 en un piso bajo de la calle León XIII de Sevilla.

En las siguientes líneas van a leer cómo ‘El Cuco’, en contra de lo que declarará luego en el juicio, donde negará que pusiera un pie en dicha casa, admite que acudió al inmueble de León XIII aquella noche, que llevaba droga encima, que al llegar vio muerta a Marta del Castillo, que en la vivienda estaban Miguel Carcaño, su hermano por parte de madre, Francisco Javier Delgado, y una mujer.

En esa conversación, que ahora publica en exclusiva EL ESPAÑOL, ‘El Cuco’ cuenta que el hermano de Carcaño lo amenaza y que él ayuda a limpiar la escena del crimen. Se trata de casi siete minutos de audio que forman parte de las 600 horas de grabación registradas por el topo, las mismas que ahora va a poder tener en cuenta el magistrado titular del juzgado de Instrucción número dos de Sevilla, Carlos Mahón.

Recientemente, Mahón ha procesado por un delito de falso testimonio a Francisco Javier García, ‘El Cuco’, y a su madre, Rosalía García. En el caso del padrastro es imposible porque falleció en 2017. La Policía calificó de "delincuente" al topo, quien supuestamente sólo decía "paparruchadas".

"Me encuentro tó el percal"

"Vamos a ver, las cosas fueron así de claras ... Yo cojo, quedé con ellos, fui con ellos allí para la casa, ‘que te voy a hacer un porro y cocaína’, yo quedo con esta gente en la placita, a mí me llaman, me voy a el botellón , cuando acabé de allí a las nueve y algo, le pego el toque así, a la niña, y veo que no me responde y cojo de camino yendo pa’ la casa de Samuel porque había quedao, y llamo al Samuel, total, que me da la picá, y vamos que me voy pa’ la casa del Miguel, vamos que está aquí, me encuentro to’ el percal sabe o no,  me encuentro to’ el percal, y me encuentro allí al hermano, al Miguel y a, y a alguien más que nooo, no vi yo quién era, yo noo, yo noo, yo en ese momento noo, creo que era una mujer, pero no me eche mucha cuenta porque ese día tampoco iba yo mu’ mu’ cuerdo.

[El policía le pregunta: ‘¿pero los que estaban allí sin duda eran Miguel y Javier?]. Sí, ese seguro, yo llegué pallá, intentaron llamar al Samuel, lo que pasa es que el Samuel estaba en el quinto carajo con la parienta y el Samuel no quiere ir, a mí me dijeron, a mí cuando yo me vi el percal a mí me amenazó el hermano de este, de que o lo ayudaba o que me quitaba del medio. Y yo me quedo callao por, porque paso de meterme en follones, si yo me tengo que comer seis años, me voy a comer seis años pero a mí y a mi gente que las dejen.

"Cogieron a la niña, la llevaron para afuera"

Así de claro. Yo llegué, yo vi el bollo y yo cogí, me apoyé en el escritorio así, estaba to’ mareado. Empecé a sudar, vamos, una paranoia. Esta gente vieron que yo no estaba en el esto, y yo me quedé en el escritorio. Esta gente cogieron a la niña, la llevaron para afuera, me quede ahí en el cuarto así to’ planchado y al rato, no sé cuánto tiempo pasó, pasó un largo rato, pasó un largo rato sabes o no, y yo cuando salí nada más que estaba el Miguel limpiando, limpiando por allí fuera, sabes, ya no estaba ni el hermano ni estaba la otra persona ni ná de ná de ná.

No estaba ni la niña ni ná de ná de ná, cuando salí me dijo el Miguel de que le ayudase a limpiar, yo me quedé y esto y lo otro, enganché una fregona, fregué dos pasás y le dije: ‘mira, Miguel, que me voy de aquí'. Me volví a recordar las amenazas de su hermano, y yo me fui pa’ mi casa to’ rayado, to’ planchado entre que no iba yo en condiciones porque llevaba un torrijazo del 15, yo iba ya hasta los cojones iba ya, me fui pa’ mi casa, enganché que por el camino, me encontré a esta gente que estaban con el botellón, que fue a las doce y algo, enganché, me fui con la gente del botellón y eso, y de allí me fui a mi casa.

Estando en mi casa to’ rayado me cojí, me di una vuelta y to’ eso, que fue cuando me llamaron que estaban en el Nervión Plaza, y me llamaron, me preguntaron no sé quién. Y nada, me fumé tres petardos, me quedé más más colgado de lo que estaba. Y mira, me voy para mi casa, que me voy a intentar echar a dormir, me eché a dormir y hasta el día siguiente, no me acordaba de lo que había pasado, ni ná de ná. Yo en ese momento no me acordé de quién era ni quién estaba ni ná de ná del cebollón que llevaba. Y to’ lo que estaba pasando pa’ mí que era un sueño (...)

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