sábado 17.08.2019

Los dos andaluces desahuciados que se hacen de oro televisando el fútbol de los pueblos

Julio y José Miguel llegaron a la conclusión de que a los padres les gusta ver a sus hijos jugando en partidos televisados. Crearon con sus últimos euros el “Netflix” del fútbol modesto y la empresa vale hoy 8 millones

Los dos andaluces desahuciados que se hacen de oro televisando el fútbol de los pueblos
Los dos andaluces desahuciados que se hacen de oro televisando el fútbol de los pueblos

Según informan Pepe Barahona y Fernando Ruso en EL ESPAÑOL, Estadio Municipal de La Línea de la Concepción. Año 2006. Llovía a mares. El terreno de juego estaba embarrado. Era el penúltimo partido de Liga y el equipo, la Real Balompédica Linensese, se jugaba entrar en la liguilla de ascenso de Tercera División. La noche antes, en el hotel de concentración, viendo el fútbol, los jugadores alucinaban con el gol que Capdevila le marcó de falta directa al Real Madrid. “El entrenador me dijo: ‘¿Has visto el gol? Pues si tienes fe en ti —recuerda Julio—, mañana marcarás un gol como ese. ¡Visualízalo!’. Todavía me acuerdo”. El día del partido, el árbitro señaló una falta al borde del área. Y Julio dijo que esa era suya.

“Le pegué un zapatazo raso y seco al palo del portero, desde el mismo momento que chuté supe que era gol”, detalla Julio Fariñas. “Fue como un orgasmo. Algo inexplicable. Corrí a la grada. Los compañeros corrieron hacia mí. Solté toda la rabia. Me quité la camiseta. No estaba siendo una temporada buena para mí. Ganamos 2-0. Fue el mejor gol de mi vida”.

Hoy, 12 años después, Julio todavía se acuerda de ese gol. Si por él fuera lo vería en bucle, una y otra vez; pero no hay testimonio gráfico de él. Solo se guarda en la memoria de algunos. ¿Dónde está ese y otros tantos goles que nunca se grabaron?

Julio y su socio José Miguel se han propuesto que los goles nunca caigan en el olvido. El primero fue futbolista de campos de Tercera, pese a que llegó a jugar en el Ravenna, un equipo de la Serie B Italiana, y en el Ovarense, en la segunda Liga portuguesa; el segundo echó los dientes detrás de la barra de un bar, aunque entre cerveza y cerveza apuntaba las ideas que se le iban ocurriendo en la libreta de comandas.

Ambos, un gaditano y un sevillano, han creado “el Netflix” del fútbol modesto, una plataforma de retransmisión de partidos en directo en la que se pueden ver, previo pago, los encuentros de la Segunda B, Tercera División, ligas regionales o escalafones inferiores. “El fútbol olvidado, el nunca visto”. Su idea ya vale ocho millones de euros. No hace tanto, solo tres años atrás, los dos estaban cobrando una ayuda familiar por desempleo de 434 euros al mes. “Conocernos —resuelven— nos ha cambiado la vida”.

Fariñas jugaba de lateral izquierdo. Le pegaba bien a las faltas y subía con facilidad al contragolpe. Alcanzó su ficha más alta en el año 2008, 2.500 euros al mes en el Tesorillo, un equipo del Campo de Gibraltar. Una temporada después, a la edad de 29, se retiró para hacerse comercial de una marca de ropa deportiva. Quería salir del fútbol. “Llevar un sueldo a mi casa, nada más”, recuerda.

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