domingo 11/4/21

Condenado a 23 años de prisión el acusado de asesinar a su mujer enferma en Mora

En el segundo juicio celebrado tras anularse el primero, en el que se le condenó a prisión permanente revisable
El acusado de asesinar a su mujer, Cristina Martín, aquejada de la enfermedad de Menier, en febrero de 2017 en la localidad toledana de Mora (Toledo), durante el juicio en la Audiencia Provincial de Toledo - EFE/Ismael Herrero
Condenado a 23 años de prisión el acusado de asesinar a su mujer enferma en Mora

La Audiencia Provincial de Toledo ha condenado a 23 años de prisión al hombre acusado de matar en Mora (Toledo) a su esposa, que sufría enfermedad de Ménière, tras ser declarado culpable en el segundo juicio celebrado al anularse el primero, en el que se le condenó a prisión permanente revisable.

El pasado 13 de septiembre un jurado popular declaró culpable, por unanimidad, a José Rafael G. S. de asesinar a su mujer, Cristina Martín, en febrero de 2017 en Mora, tras una vista que se celebró en la Audiencia Provincial de Toledo durante toda la semana, tras la anulación de un primer juicio en abril de 2019, por lo que ha tenido que ser repetido.

La falta de fundamentación de una de las respuestas del jurado, dio lugar a la anulación del veredicto y consiguientemente a la anulación del juicio por parte del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCM), en el que el procesado había sido condenado a prisión permanente revisable.

En este segundo juicio, se le ha impuesto la pena de 23 años de cárcel como autor de un delito de asesinato, con la concurrencia de la circunstancia de alevosía y las circunstancias agravantes de parentesco y de género, según se indica en la sentencia, a la que ha tenido acceso Efe.

El fiscal, la acusación particular y la prisión permanente revisable, al considerar que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato con alevosía de género y concurre, además, la circunstancia agravante de parentesco, así como la de cometer el acto por razones de género.

También ha sido condenado a la inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena y se le ha inhabilitado para el ejercicio de la patria potestad sobre su hija menor, a la que se le prohíbe aproximarse a menos de 300 metros, a su lugar de residencia o cualquier otro lugar frecuentado por la misma por un período superior a 6 años al de la duración de la pena de prisión impuesta.

Y se le prohíbe comunicarse con su hija por cualquier medio conocido durante el mismo período.

Se impone además al condenado la medida de libertad vigilada, que se ejecutará con posterioridad a la pena privativa de libertad, por 10 años, en los que tendrá prohibido comunicarse y aproximarse a los familiares de la fallecida, E., V.C., T.M. y M.P.M.

En concepto de responsabilidad civil el acusado ha sido condenado a indemnizar a su hija menor con 150.000 euros, con 10.0000 euros a cada uno de los progenitores de la fallecida, V.C.M. y T.M.T.M, y con 5.0000 euros a su hermana M.P.M.T.

En la sentencia se indica que el jurado consideró probado que los hechos tuvieron lugar el 5 de febrero de 2017 en la vivienda de Mora en la que residía el matrimonio con su hija de cuatro años, los padres de la víctima y la hermana de ésta junto a su hijo, de pocos meses de edad.

También que la víctima acudió al baño situado en la habitación donde estaba el acusado, porque era el único acondicionado y el que podía usar por sus limitaciones de movilidad, lo cual motivó que el procesado se molestara y la insultara diciéndole "hija de puta, zorra, te voy a matar".

Después se dirigió a la cocina y regresó al salón con un cuchillo, en el que ya estaba su mujer, a la que asestó dos puñaladas a la altura del tórax que le causaron la muerte de forma casi inmediata, según determinó el jurado en su veredicto, que también coincidió en que lo hizo ejerciendo "una dominación machista" y con ánimo de acabar con su vida o pudiendo imaginarse que con su conducta le causaría la muerte a su mujer, que presentaba una salud precaria y pesaba 40 kilos.

Aunque el jurado admitió, también por unanimidad, que en aquella época el condenado estaba afectado por una depresión "grave o mayor", que le provocaba "una inestabilidad y agresividad que no podría controlar". 

En esta segunda vista, el fiscal, la acusación particular y la acusación popular mantuvieron la petición de que el procesado fuera condenado a prisión permanente revisable, al considerar que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato con alevosía de género y concurre, además, la circunstancia agravante de parentesco, así como la de cometer el acto por razones de género.

A su vez, y a la vista del veredicto del jurado, la defensa solicitó una condena de 16 años de prisión por un delito de homicidio agravado por la circunstancia especial de vulnerabilidad de la víctima.

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