domingo 28/11/21

La Guardia Civil ha incorporado a los efectivos de búsqueda de Antonio F.M. unidades del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), provistas de dos lanchas que previsiblemente comenzarán a peinar el río Tajo a su paso por el término municipal de Aldeanueva de Barbarroya (Toledo).

Antonio F.M. desapareció el 30 de septiembre cuando cazaba en una finca y desde entonces no se ha dejado de buscarle, tanto por parte de la Guardia Civil como de la familia y amigos, que esta semana han colocado cientos de carteles en establecimientos de Talavera y su comarca con una foto del desaparecido.

Por su parte, la Guardia Civil ha empleado en la búsqueda un importante número de sus efectivos, incluidas unidades del servicio Cinológico y el Aéreo, a los que hoy se une el GEAS, ha explicado la hermana del desaparecido, Milagros, quien sostiene que Antonio "no ha desaparecido voluntariamente, no tenía ningún motivo para irse de Talavera o de España. Era una persona sin ningún tipo de problemas".

Aunque los investigadores de la Benemérita no descartan ninguna hipótesis, todos los esfuerzos están centrados en esclarecer los movimientos de Antonio durante el lunes 30 de septiembre, cuando salió de Talavera con la intención de disfrutar de una jornada de caza en una finca situada en el término municipal de Aldeanueva de Barbarroya.

Allí había quedado con dos personas, conocidas en toda la comarca de La Jara por su relación con el mundo cinegético, y a las que la Guardia Civil ha venido interrogando desde la desaparición de Antonio Fernández por ser los últimos en verlo.

Ellos, según fuentes próximas a la investigación, han ubicado al desaparecido entre dos estaciones de la Vía Verde, las de Pilas y La Nava, a unos 8 kilómetros de donde apareció el vehículo de Antonio.

A los investigadores y a los familiares hay un detalle que ha llamado mucho la atención, y es que en el puesto de caza en el que teóricamente se colocó Antonio ese 30 de septiembre para cazar no ha aparecido ni una sola colilla de cigarrillo, pese a que Antonio fumaba mucho.

Otro aspecto que no se comprenden es la distancia entre su vehículo y el lugar en el que se le vio por última vez, sobre todo porque el 30 de septiembre fue un día desapacible y lluvioso, por lo que lo más lógico es que el coche estuviera lo más cerca posible del puesto de caza.

También ha extrañado que la comida que Antonio llevaba para la jornada de caza estuviera en el coche, y no en el puesto, han explicado las fuentes.

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