El aeródromo de Casarrubios puja por ser la pista del Sureste de Madrid

Los propietarios del aeródromo de Casarrubios del Monte no descartan presentar alegaciones al proyecto de la Comunidad de Madrid, y aseguran que aunque la Junta no se ha puesto en contacto con estos empresarios, "debería luchar por el proyecto"

Avioneta en el aeródromo de Casarrubios del Monte (Toledo)
photo_camera Avioneta en el aeródromo de Casarrubios del Monte (Toledo)

Los propietarios del aeródromo de Casarrubios del Monte (Toledo) van a estudiar el proyecto del aeródromo del Suroeste que quiere llevar a cabo la Comunidad de Madrid antes de tomar cualquier decisión, aunque no descartaron presentar alegaciones al mismo o incluso la vía judicial "llegado un extremo".

En declaraciones a los medios, el director del aeródromo toledano, Ignacio Elduayen, explicando que después de la publicación del Plan Director del aeródromo del Suroeste y de que sea analizado y estudiado, tendrán que pasar los 45 días pertinentes de información pública del proyecto, para presentar las alegaciones.

"Nos dirán lo que nos tengan que decir y a partir de ahí pasaremos a otra fase", indicó Elduayen, quien añadió que el siguiente paso sería que el proyecto madrileño llegue a Aviación Civil, donde espera que el Estado reconozca que el aeródromo de Casarrubios tiene licencia desde 1992 y que no sea suspendido el permiso porque Madrid "quiere hacer otra cosa igual".

Así, indicó que de darse este caso los propietarios de la infraestructura toledana tendrían que defender sus derechos en los juzgados y afirmó que, aunque quieren evitar este tipo de confrontaciones, sería ahí donde "estaría el límite".

Elduayen manifestó que el plan de Madrid es que esta Administración regional consiga las licencias para luego cedérselas a una empresa privada que desarrolle el proyecto, por lo que se preguntó qué diferencia hay entre eso y una empresa como la suya que consiguió todos los permisos "a base de trabajo y de esfuerzo, y que está desarrollando un negocio".

No obstante, señaló que "da igual que el proyecto sea privado o público" y destacó que ya hay una infraestructura que existe y que lleva "mucho tiempo" trabajando, por lo que tendió la mano a la Comunidad de Madrid para compatibilizar el aeródromo de Casarrubios con su proyecto o que se haga un proyecto único que beneficie a las dos comunidades autónomas.

En este sentido, dijo que Castilla-La Mancha --cuya administración aseguró que todavía no se ha puesto en contacto con ellos-- debería luchar para que parte de este proyecto se quede en esta región porque, según añadió, aunque finalmente se quede en Madrid, las molestias, los ruidos y la contaminación caerán en la Comunidad Autónoma manchega.

Yo espero que la Comunidad apoye y entienda que tiene que defender los intereses de una empresa de la región", indicó Elduayen, quien insistió en que se sienten "desamparados" porque Madrid presenta un proyecto que "tiene muy claro" y, aunque todas las licencias de Casarrubios "son superiores" a cualquier irrupción de Madrid en el espacio aéreo, "nos falta ese respaldo de Castilla-La Mancha".

Un aeropuerto en alza, a nivel nacional

El director del aeródromo de Casarrubios señaló que esta infraestructura es una de las instalaciones aeroportuarias "más importantes" del país durante los últimos años y que ha venido planteando su ampliación con el amparo público, ya que fue declarado de Interés Regional por Castilla-La Mancha.

Del mismo modo, puso de manifiesto que cuenta con más de 500 usuarios y que 40 empresas --tanto públicas como privadas-- operan en sus instalaciones, que forman a más de 150 pilotos al año y tiene más de 350 aeronaves en sus hangares.

Entre las diferentes empresas que operan en Casarrubios, Elduayen destacó la empresa de helicópteros INAER, la empresa pública de desarrollo aeronáutico INDRA, el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), la Guardia Civil, la Policía Nacional, los bomberos y 36 aeroclubes deportivos.  

Es por ello por lo que lamentó que la Comunidad de Madrid considere que este aeródromo es una infraestructura privada "en la que vuelan cuatro amigos" y que no tiene "nada que ver" con esa región.

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