martes 18/1/22

La delegada de la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas (AESPI) en Castilla-La Mancha, Ángeles Cuevas, criticó este lunes, Día Mundial de este enfermedad, "el gran desconocimiento" que existe sobre dicha afección por parte de la sociedad en general y de los propios médicos de cabecera.

En este sentido recalcó que uno de los retos de AESPI es combatir este desconocimiento, por lo que este lunes se celebran actos informativos en varias ciudades, como Toledo, donde desde las diez de la mañana y hasta las dos de la tarde, se ofreció información a todas las personas interesadas a la entrada del Centro de Especialidades y Diagnóstico de la Avenida de Barber.

Cuevas explicó que el síndrome de las piernas inquietas es un trastorno neurológico caracterizado por sensaciones desagradables en las piernas, sobre todo por las noches, cuando se está descansando, como "un impulso incontrolable de moverse, calor y hormigueo en las piernas, sobre todo de rodillas para abajo, que hace que sientas la necesidad de estirarlas".

En este contexto, recalcó que el bajo porcentaje de personas que es correctamente diagnosticado, debido al citado desconocimiento del síndrome, "responde bien" al tratamiento con dopaminérgicos, entre los que ha citado "Lyrica".

También resaltó Cuevas que "un simple análisis" puede alertar de la gestación de esta afección, de la que uno de sus indicios es la falta de hierro y vitaminas, por lo que destacó la necesidad de que haya un mayor conocimiento de esta enfermedad, que tratan los neurólogos, por parte de los médicos de cabecera.

También resaltó que, aunque el síndrome de piernas inquietas no es una enfermedad grave, disminuye la calidad de vida de los afectados, que ascienden, "que se sepa", a una veintena en Castilla-La Mancha, y a unos 300 en toda España.

Con la delegación territorial de AESPI en Castilla-La Mancha, colabora la neurofisióloga Ana Tejeira, del Hospital Nacional de Parapléjicos, que participó el pasado sábado en una reunión informativa en Madrid, a la que asistieron socios de Aespi de toda España y en la que intervinieron neurólogos de las comunidades autónomas de Madrid, Valencia, País Vasco y Castilla-La Mancha.

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