viernes 13.12.2019

Acusado del doble crimen de El Casar se declara inocente e inculpa a un conocido

Acusado del doble crimen de El Casar de Escalona (Toledo) se declara inocente e inculpa a un conocido
Acusado del doble crimen de El Casar de Escalona (Toledo) se declara inocente e inculpa a un conocido

J.M.M., el presunto autor de un doble asesinato en la localidad toledana de El Casar de Escalona en abril del 2012, se ha declarado inocente y ha inculpado a un conocido suyo, en concreto a A.M. --la persona que cuidaba del chiringuito de su propiedad en la zona 'La Chopera' y donde ocurrieron las muertes-- de al menos un asesinato, el de D.F.V.

Así lo ha indicado durante su declaración en el juicio con jurado popular que se celebra desde este lunes en la Audiencia Provincial de Toledo, donde ha explicado que ese mismo día, antes del suceso, estuvo con A.M. y le comentó que estaba "muy enfadado" porque había tenido una discusión con los fallecidos en un bar y le habían pegado. "Sacó un revolver de la chaqueta envuelto en un trapo, estaba muy enfadado, le tranquilicé y le di unos porrillos", ha comentado.

Acto seguido, ha apuntado que A.M. se marchó a cuidar del chiringuito y que él se fue con la que era su pareja entonces y el hermano de ésta a casa de su padres a comer. Después, J.M.M. ha añadido que se marchó a un cumpleaños, pasó por un par de bares y se encontró con otros conocidos que le pidieron "unos porros", quedando con ellos en 'la playita', junto a su negocio, para dárselos.

Antes de ello, ha indicado que pasó por la casa de su expareja para recogerla pero que le dijo por el telefonillo que se quedaba con su madre --la acusada M.C.M.S.C.-- viendo una película y que ni si quiera las vio ni habló con la segunda de ellas.

Pasó así por el chiringuito a recoger la droga antes de ir a 'la playita' donde ha afirmado que se encontró a A.M. borracho y con "muchas latas de cerveza". "Cogí unos cogollos y me fui a 'la playita' andando", ha señalado, para agregar que allí entregó la droga para volver de nuevo andando al negocio que tenía.

De camino, ha relatado, que escuchó dos disparos seguidos que venían del chiringuito y que después oyó "varios más", encontrándose por el camino con A.M. quien le dijo que habían ido a buscarle --sin especificar quién-- con cuchillos y que les había tenido que disparar: "Han venido éstos con cuchillos y les he tenido que disparar, ¡Vámonos!, ha indicado que le dijo.

No obstante, el siguió camino al chiringuito mientras A.M. se fue en dirección a 'la playita'. Allí, en su negocio, J.M.M. y tras ver que su coche no estaba donde lo había dejado, ha manifestado que vio el cadáver de D.F.V. ensangrentado en el suelo y que se marchó del lugar.

ESTABA "LOCO DE LA CABEZA"

El acusado ha señalado que después de lo sucedido se fue a Madrid --a casa de su padres a Moratalaz-- a buscar ayuda y que un abogado le aconsejó que se escondiera hasta que se aclarara todo, justificando no haber acudido a la Guardia Civil porque en aquella época estaba "loco de la cabeza" y porque tomaba medicamentos y pastillas.

Poco después, el abogado le dijo que habían detenido a A.M. y que le había inculpado de los hechos, por lo que ha señalado que tenía miedo de comerse "el marrón", a lo que ha añadido que temía igualmente a los familiares de los fallecidos, de los que ha dicho que eran "conflictivos" y que no había discutido con ellos por nada.

"En ese momento era como una veleta; consumía marihuana, hachís, pastillas y éxtasis en alguna fiesta", ha indicado para justificar su reacción y el hecho por el que se marchó a Madrid, Cuenca, Cádiz o Francia y no volviera hasta cuatro años después. También ha señalado que padecía depresión y que debido a lo sucedido lo ha perdido "todo: mis hijas, mi pareja, todo".

Respecto a su detención, y tras negar haber utilizado documentación falsa y haberse fugado, ha señalado que ya había decidido entregarse en el juzgado antes de que sucediera. "Soy 100 por cien inocente, lo estoy pasando mal", ha manifestado para responder a su abogado tras ser preguntado si dormirá con la conciencia tranquila pase lo que pase en juicio, que "sí".

Al ser preguntado por las armas con las que se produjeron los asesinatos, J.M.M. ha señalado que él no poseía un revolver y que la escopeta la tenía en el chiringuito porque un cliente se la dio a cambio de una botella de wisky y que con ella pegó "algún tiro" a un bote alguna vez pero "nada más".

Finalmente, ha exculpado el procesado del delito de encubrimiento a F.S.S. y M.C.M.S.C., al negar que pidiera documentación falsa para huir ni que intercediese con su familia al primero de ellos, o que hubiese hablado el día en que se produjeron los asesinatos con la segunda inculpada para que le alertara de la presencia de la Guardia Civil.

LAS PENAS

La Fiscalía pide para el procesado 18 años de prisión por cada uno de los dos presuntos delitos de asesinato de los que se le acusa y dos años más por el presunto delito de tenencia ilícita de armas, una pena que las acusaciones particulares elevan a 20 años de cárcel por los presuntos delitos de asesinato.

Además, el Ministerio Público solicita 15 meses de prisión para la madre de la expareja sentimental del procesado --M.C.M.S.C.-- y para F.S.S. por un presunto delito de encubrimiento.

De su lado, la defensa de J.M.M. pide la libre absolución de su patrocinado al entender que las pruebas biológicas no le inculpan ni testigos que le vieran en el lugar de los hechos. "No era un fugado, sino una persona que tenía miedo y se escapó", ha apuntado el letrado, que ha destacado la "alteración" que sufría el acusado por su adicción a las drogas.

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