Miércoles 24.04.2019

Encuentran a una niña escondida bajo la cama después de que su padre asesinase a su madre y a sus hermanas

Mató a su esposa y después acabó con la vida de dos de sus hijas, de 7 y 6 años. A la pequeña, de 3, la dejó con vida porque "le recordaba a él mismo"

Encuentran a una niña escondida bajo la cama después de que su padre asesinase a su madre y a sus hermanas
Encuentran a una niña escondida bajo la cama después de que su padre asesinase a su madre y a sus hermanas

Según recoge Informativos Telecinco, asesinó a su esposa y después acabó con la vida de dos de sus hijas, de 7 y 6 años. A la pequeña, de 3, la dejó con vida porque "le recordaba a él mismo". Las autoridades la encontraron bajo la cama. Fue la única superviviente de la masacre que Austin Smith, de 30 años y residente en Phoenix, EEUU, llevó a cabo en su hogar tras una disputa con su esposa, convencido de que le engañaba con otro hombre. De hecho, su matanza no acabo en el domicilió: después se marchó y, antes de ser detenido, asesinó también a ese otro hombre con el que creía que ella mantenía una relación.

Todo comenzó con una violenta discusión sobre una posible infidelidad. Austin Smith, de 30 años y residente en Phoenix, EEUU, acusaba a su esposa de tener una aventura amorosa con otro hombre: de haberle engañado. Ella lo negó, pero Austin ya estaba fuera de sí. Cegado por la ira y en un acto de crueldad extrema, inició una masacre. Primero la mató a ella, Dasia Patterson, de 29 años, con un arma de fuego, y después a sus hijas, de 7 y 6 años. La policía halló sus cuerpos al llegar a la escena del crimen. Allí, en el lugar del horror, los agentes se sorprendieron al comprobar que en el domicilio había una superviviente: una pequeña de 3 años, también hija de Austin, que presenció como su padre asesinaba a su madre y sus hermanas. A ella no la mató, han explicado las autoridades en declaraciones recogidas por CNN, porque de algún modo “le recordaba a él mismo”.

La mayor de sus hijas, por su parte, murió de un traumatismo, y la mató, según ha contado el propio asesino –ya arrestado– a los investigadores, porque no paraba de llorar.

La masacre no acabó en su casa

No obstante, su matanza no quedó ahí. Austin abandonó su hogar y dejó atrás los cadáveres de su mujer y sus hijas para dirigirse en su vehículo hacia un complejo de apartamentos; hacia la vivienda de Ron Freeman, un hombre de 46 años a quien acusaba de haber tenido esa aventura amorosa con su mujer.

Allí, Austin le disparó y acabó con su vida. También abrió fuego contra otras dos personas que se encontraban en su casa: una mujer de 47 años, que está en estado crítico, y un hombre de 33 años gravemente herido.

Fue tras estos actos cuando la policía recibió la alerta, llegando posteriormente a su domicilio para descubrir que también había acabado con su familia.

Admitió los crímenes y dijo que creía que su mujer Dasia le había engañado con Rob. Austin declaró que Dios le había dicho que hiciese lo que hizo”, explicó un portavoz de la policía en una rueda de prensa.

Ahora, el asesino permanece en la prisión del condado de Maricopa, aguardando su condena.

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