domingo 28/11/21

Oncólogos alertan que retrasar cuatro semanas la terapia sube la mortalidad un 8%

En concreto, cada mes de retraso supone un 12 por cien de pérdida de eficacia más allá de las 8 semanas después de la cirugía, lo que "significa que 5 meses después de la cirugía la eficacia de la quimioterapia se reducía a la mitad"
Oncólogos alertan que retrasar cuatro semanas la terapia sube la mortalidad un 8%, cáncer, quimioterapia, cancer, enfermos, pacientes, radioterapia,
Oncólogos alertan que retrasar cuatro semanas la terapia sube la mortalidad un 8%

Cada cuatro semanas de retraso en el comienzo de una terapia contra el cáncer, ya sea radioterapia, quimioterapia o cirugía, aumenta la mortalidad de los pacientes entre un 6 y un 8 por ciento.

Así se ha puesto de manifiesto en el Foro EFE Salud "Diagnóstico y tratamiento del cáncer en la era Covid", organizado en colaboración con Quirónsalud y en el que diversos expertos han analizado los efectos de la pandemia en pacientes oncológicos, como los retrasos en los diagnósticos o tratamientos, ya sea por la saturación del sistema sanitario o por el temor a acudir a un hospital.

Durante el encuentro, que se ha celebrado con motivo del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra este jueves, el jefe de Cirugía Oncológica de Quirónsalud Torrevieja y Alicante, Pere Bretcha, ha citado un artículo de finales del año pasado que estudiaba el aumento de la mortalidad debido al retraso en los tratamientos entre un grupo de 1,2 millones de pacientes con siete tipos de cánceres, los más comunes y agresivos (pulmón, cérvix, recto, colon, mama, cabeza y cuello).

LO QUE ESTÁ POR VENIR

Según Bretcha, que también ha sido presidente de la Sociedad Española de Oncología Quirúrgica (SEOQ), el estudio concluye que cada 4 semanas que se retrase el inicio de la terapia aumenta entre un 6 y un 8 por ciento la mortalidad y, aunque no es un estudio que estuviera dirigido a ver las consecuencias de la covid, el resultado es "una cifra realmente llamativa" que "nos avisa de las consecuencias" que supondrán esos retrasos.

Por su parte, el especialista en Oncología de Quirónsalud Torrevieja Joseba Rebollo ha destacado que ya era conocido que los retrasos en la quimioterapia complementaria a una cirugía en mama o colon suponían un deterioro en la eficacia de tratamiento.

En concreto, cada mes de retraso supone un 12 por cien de pérdida de eficacia más allá de las 8 semanas después de la cirugía, lo que "significa que 5 meses después de la cirugía la eficacia de la quimioterapia se reducía a la mitad".

Esta consecuencia no es homogénea en todos los tumores, ya que cada uno es distinto y reacciona de manera distinta a ese retraso en la terapia.

"Algunos son de muy lenta evolución, como el de próstata", por lo que retrasar unas semanas el tratamiento en estos casos no supone una pérdida de eficacia o de expectativas, pero en otros tumores, como el de mama o el de colon, un retraso de uno o dos meses "supone un cambio de estadio en el que nos encontramos la enfermedad y esto impacta en la supervivencia", ha afirmado Rebollo.

En su opinión es una situación "muy grave" y "es lo que nos vamos a encontrar en un futuro".

MIEDO A IR AL HOSPITAL

Preguntados sobre si esos retrasos se están produciendo en la realización de pruebas diagnósticas, en la aplicación de los tratamientos o en la primera consulta del paciente ante una sospecha oncológica, los expertos consideran que es este último factor el que está generando esa demora.

De hecho, el presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer en Valencia, Tomás Trénor, ha resaltado que un estudio realizado por su organización revela que "las primeras consultas han disminuido en un 20 por ciento en relación con un periodo anterior".

Ha señalado que, si bien la situación depende mucho de cada región y de cada hospital, muestra como el temor de los pacientes a acudir a los centros hospitalarios ha producido cierto retraso.

Trénor ha indicado que ese estudio ha analizado los posibles retrasos en diagnóstico y tratamiento "y, aunque los hay, son menores que los de las primeras consultas", ya que "se está haciendo un esfuerzo muy grande para no retrasar las intervenciones ni tratamientos de los enfermos de cáncer".

El estudio de AECC concluye que en la actual situación de pandemia la persona que tiene síntomas de cáncer, "si no se encuentra muy mal se dice vamos a esperar” y, "si en circunstancias normales iría a la semana siguiente, ahora a lo mejor espera un par de meses", ha resaltado Trénor.

LOS TRATAMIENTOS SE MANTIENEN

El vocal de la SEOQ y jefe del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital General Universitario de Alicante, José Manuel Ramia, ha indicado que gracias a la colaboración entre la sanidad pública y privada "hemos conseguido mantener cierto ritmo" en cuanto a los tratamientos.

"Se está haciendo un esfuerzo de todas las instituciones y de los profesionales para intentar hacer una actividad terapéutica casi similar a lo normal" y que "los pacientes esperen casi lo mismo que en circunstancias normales".

Ha afirmado también que "en el momento en que hay una sospecha de cáncer, todo el sistema público y privado intenta correr al máximo para minimizar tanto el riesgo como la ansiedad del paciente".

En opinión de Joseba Rebollo "la actividad terapéutica se ha mantenido de manera constante y regular, en las distintas olas" y, "aunque el paciente haya llegado un poco más tarde de lo que debería haber llegado, si el oncólogo ha decidido que el tratamiento es oportuno, se le ha dado sin mayores retrasos".

Para el doctor Rebollo, "salvo que el paciente tenga una situación en la que el tratamiento se pueda posponer, hay que administrarlo".

José Manuel Ramia ha señalado que ese temor a acudir a los hospitales es especialmente visible entre las personas mayores, que "están viviendo esta situación aislados, que les da miedo salir de casa" y a los que es difícil convencer de que "si notan un síntoma importante deberían ir".

En cuanto a la adaptación de los tratamientos a la situación de pandemia, el doctor Rebollo ha indicado que "ha habido una serie de cambios" y por ejemplo "se ha recurrido más a la neoadyuvancia, a la quimioterapia preoperatoria" para reducir el tamaño del tumor antes de la cirugía.

"Son técnicas conocidas y acreditadas pero que no eran utilizadas, y esta situación ha forzado que se utilicen con más frecuencia".

"La primera ola nos pasó un poco por encima y nos dejó un poco descolocados", ha dicho Rebollo, pero ahora "se está trabajando muchísimo mejor, con más decisión y con más valentía" y "estamos prácticamente en la normalidad precovid en la asistencia, al menos en la quimioterapia y radioterapia".

Comentarios