martes 20/4/21
ENTREVISTA

Raúl del Pozo: 'Las mejores columnas son las se escriben en quince minutos'

Raúl del Pozo: 'Es el premio que más me emociona porque es el de mi tierra'
Raúl del Pozo: 'Las mejores columnas son las se escriben en quince minutos'

Apollinaire dijo que a los poetas los dioses les dan el primer verso, pero a los columnistas "no les dan nada", afirma Raúl del Pozo. En su caso las divinidades sí parecen intervenir, quizá por nacer un 25 de diciembre o por ser capaz de escribir columnas periodísticas en 15 minutos, "cuando salen mejor".

Lo comenta en una entrevista con Efe tras publicar "El último pistolero" (editorial Círculo de Tiza), un libro que reúne una selección de las columnas que este periodista y escritor publica en la contraportada de El Mundo desde hace diez años, tras tomar el relevo de Francisco Umbral.

Del Pozo (Cuenca, 1936) asegura que para sus columnas intenta "escuchar el ruido de la calle". Y si se le pide un consejo para nuevos periodistas responde: "sencillamente, que no escriban gratis".

PREGUNTA: El título del libro lo ha puesto el escritor Julio Valdeón, quien dice que usted es "un cruce entre John Wayne y Norman Mailer que escribe como Dios y fuma con la sonrisa del Gran Gatsby". ¿Se siente identificado?

RESPUESTA: La comparación es una exageración. El libro es una creación de los amigos, yo no he intervenido. Habla todo el mundo muy bien de mí y no sé por qué. Solo soy un modesto periodista y escritor que quiere vivir del oficio y no tengo más industria que el nombre y apellido. De este libro soy inocente.

P: Pueblo, Informaciones, La Codorniz, Mundo Obrero, El Independiente, El Mundo... Usted es un protagonista del periodismo de dos siglos.

R: Han pasado varios regímenes por mí. Siempre fui un reportero y ese espíritu no lo he olvidado en la columna. Creo que el periodismo es el reporterismo, contar las cosas, contar historias.

El columnista es como un reportero cansado, que después de haber estado en muchos sitios se sienta. Siempre intento contar lo que pasa en la calle y en la vida. No hay que dejarse llevar por las fobias o los sectarismos interiores sino escuchar a la gente.

Una columna también puede ser un reportaje o una novela de 450 palabras.

P: ¿Cuál es la clave para una buena columna?

R: Decía Apollinaire que a los poetas los dioses les dan el primer verso pero a los columnistas no les dan nada, ni la primera línea ni el tema.

El secreto es tener un buen tema, contar una historia que interese a la gente y no dejarse llevar por las abstracciones. Decir dónde ocurren las cosas y las demás eternas preguntas del periodista, qué, dónde, cómo, cuándo y por qué. Procurar que el lector no se aburra y, sobre todo, no repetirse. No sentarse como un español sermoneador y decir lo que uno piensa sino también lo que piensa la gente.

Intento escuchar el ruido de la calle, más voces que la voz interior de uno.

P: En el prólogo del libro el periodista Jorge Bustos dice que tiene usted el don de la frase perfecta.

R: El libro lo veo y digo este no soy yo. Hablan tan bien de mí todos los amigos... eso también compensa muchas veces que te linchen en las redes como cuando escribí un artículo sobre Rufián y estuve dos días que me machacaban.

El oficio se aprende pero hay que trabajar mucho. En la última página de El Mundo llevo diez años pero creo que he estado un año entero escribiendo.

No es que disfrute escribiendo, me cuesta mucho trabajo. No escribo para que me quieran ni porque me gusta ni para ir a orinar los jueves a la Academia. Escribo porque es mi oficio y es lo único que sé hacer, no sé poner una bombilla.

Escribo unas veces por la mañana y otras por la tarde, a veces tardo dos horas y otras quince minutos, que es cuando mejor salen, cuando se escriben rápido.

P: Hubo una temporada en que los periodistas de tribunales esperaban ansiosos sus columnas por la información que daba sobre Bárcenas. ¿Por qué no ha incluido una en el libro?

R: Ya no escribo de Bárcenas, me han empezado a decir 'estás pisando terreno peligroso, pisando minas'.

Tenía información directa. Tuve la suerte de tener muy buenos testigos, a garganta de seda, que era Rosalía Iglesias, y al tercer hombre, un amigo de Bárcenas.

Estuve con Bárcenas varias veces, he visto papeles, cheques, firmas, empresarios que estaban en las grabaciones de Génova. Hubo días que cuando cogía el ordenador me decía esas estupideces que a veces pensamos los periodistas: me puedo cargar al Gobierno con 450 palabras. No es verdad, ahí está Rajoy.

No lo hacía por hacer daño sino para contar. Había encontrado el oro, la información precisa y preciosa que el país estaba esperando.

Entras en un huracán maravilloso, sientes verdadero placer de escribir porque nuestro vellocino es la noticia. Por más que escribamos columnas hay que descubrir algo que no se sepa, yo lo intento hacer.

P: ¿Cree que hay corruptos a quienes no se puede pillar?

R: No, van a ir cayendo todos. Alcalá Meco es Hola ahora mismo. En España hemos sentado en el banquillo a generales, príncipes, princesas, infantas, ministros, exministros, jefes de partido. Nunca ha ocurrido en la Europa contemporánea, ni siquiera en Italia, una catástrofe como la que está ocurriendo.

La democracia ha funcionado, hay mucha corrupción pero también división de poderes se diga lo que se diga.

A la democracia española le faltaron controles y democracia es libertad pero también controles. Afortunadamente se está arreglando.

P: ¿Cree que se ha instalado la autocensura y la comodidad en la profesión?

R: Siempre hay censura y autocensura. Lo importantes es intentar quitarse la mordaza porque siempre intentan ponértela, unas veces los gobiernos, otras veces los regímenes, otras las redes sociales, otras las empresas donde trabajas, otras el IBEX.

Son nuestros hándicaps y contra ellos hay que luchar y torearlos.

P: ¿A qué achaca la escasa valoración que los españoles hacen de los periodistas en el CIS?

R: Porque a veces nos ponen en la misma pecera que a los políticos y ellos están desacreditados. Hay que salirse de esa charca, los periodistas no tenemos nada que ver con los políticos. Cuando estoy en la radio y oigo hablar a un compañero como un político le digo que no se enrolle, que no haga discursos y hable como se habla en la calle. No sé si estoy equivocado o no pero cuanto menos nos parezcamos a los políticos mejor.

P: Es un asiduo al Café Gijón de Madrid. ¿Las tertulias en los cafés serán sustituidas por Twitter?

R: He ido toda mi vida al Gijón para hablar mal del Gobierno y de pronto vas a la radio a lo mismo y te pagan, es divertidísimo. En el Gijón he estado con gente maravillosa, se aprende mucho.

P: ¿Qué consejos daría a los nuevos periodistas?

R: A Hemingway le preguntó un padre qué hacía con su hijo que quería ser periodista y el escritor contestó que le diera cien dólares y le mandara al diablo.

Sencillamente les diría que no escriban gratis, es una gilipollez, con ello se está hundiendo el oficio. Y que tengan paciencia, que si escriben algo lo guarden.

Les aconsejaría que si no sienten esta profesión como un veneno y si no aman las palabras como si fueran chicas que no se dediquen a esta profesión, que es verdaderamente de pasión, es muy difícil y muy dura.

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