La izquierda y el feminismo se dividen ante la prostitución: trata o libertad sexual

La división ante la prostitución se une así a la grieta que ya se abrió en el feminismo ante ley trans, una norma que todavía no he llegado al Congreso y que abrirá la puerta a la autodeterminación del género, permitiendo el cambio del sexo en el registro sin pruebas ni testigos a partir de los 14 años
Pornografía y prostitución: cómo se construye un deseo sin reciprocidad, trata, explotación sexual, prostitutas, 
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La prostitución ha generado históricamente división en el feminismo y en la izquierda, entre quienes la enmarcan en el ejercicio de la libertad sexual y quienes la consideran como una forma de esclavitud de la mujer.

Esa fractura cobra especial relevancia ante este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, dado que el PSOE y Podemos han prometido presentar en breve un borrador de la futura ley de trata con fines de explotación sexual, pero su tramitación se augura complicada ante la falta de un discurso de consenso.

El Ministerio de Igualdad considera que una ley no acabará con el eterno debate sobre la prostitución y quiere centrarse en dar salidas a las mujeres explotadas, la gran mayoría de ellas extranjeras en situación irregular. El PSOE, sin embargo, quiere una ley claramente "abolicionista"; prostitución y trata, aseguran las socialistas, son dos caras de la misma moneda.

LAS PRIMERAS MEDIDAS DURAS CONTRA LOS PROXENETAS, EN EL AIRE

El departamento que dirige Irene Montero había incluido en el proyecto de ley de garantía de la libertad sexual, la conocida como ley del solo sí es sí, dos medidas para reforzar la lucha contra el proxenetismo, pero esta semana se abrió a sacarlas de esa norma e incluirlas en la futura ley de trata.

El objetivo era penalizar el proxenetismo no coactivo (no violento) y también a quien se lucre con el alquiler de locales para ejercer la prostitución (la tercería locativa), pero en los primeros debates parlamentarios se puso de manifiesto la falta de consenso y varias formaciones que apoyan al Gobierno pidieron borrar esos artículos.

En Comú Podem, ERC, EH Bildu, JxCat o la CUP los rechazaron al considerar que se perjudicaría a las mujeres que ejercen libremente la prostitución, más que a los dueños de los clubes; y el PNV y Ciudadanos también pidieron tratar el asunto en una ley específica.

Para el PSOE, sin embargo, se quedaban cortos y en sus enmiendas han propuesto incluso aumentar las penas para quienes se lucran con un local en el que se favorece o promueve la prostitución de otra persona, aún con su consentimiento.

EL NEGOCIO DEL PROXENETISMO: 5 MILLONES DE EUROS AL DÍA

La Fiscalía General del Estado también considera que tipificar todas las manifestaciones del proxenetismo es el único modo de vislumbrar "el inicio del camino que conduzca a acabar con la trata de mujeres para ser esclavizadas en la prostitución".

Así lo puso de manifiesto en su memoria de 2019, en la que alertó de que el proxenetismo (realizar la actividad de prostitución bajo la dirección y dependencia del proxeneta, que se enriquece con ello) está en constante expansión y es un negocio boyante que, según cálculos policiales, alcanza unos beneficios diarios que superan los cinco millones de euros, la mayor parte en dinero negro.

El Ministerio Público cuestionó a quienes, sin tener en cuenta esos datos, defienden la prostitución como una actividad laboral no reglamentada y a los proxenetas como "empresarios del sexo"; creen que la mujer se prostituye porque quiere, con plena libertad; y apuestan por regular esa "actividad laboral" para proteger sus derechos.

"Ello supone desconocer la importante expansión de la trata con fines de explotación sexual en los países que han legalizado la prostitución (por ejemplo, Países Bajos o Alemania)", destacó la Fiscalía, que considera esa actividad contraria a los valores de igualdad de género.

A su juicio, no puede obviarse que en España la prostitución, "bajo el manto del proxenetismo consentido", afecta fundamentalmente a mujeres extranjeras, sin recursos económicos y extraordinariamente vulnerables. "No tiene sentido hablar de libertad sino en relación con personas que se encuentran en igualdad de oportunidades y situación", recalcó.

UN 8M DIVIDIDO

La división ante la prostitución se une así a la grieta que ya se abrió en el feminismo ante ley trans, una norma que todavía no he llegado al Congreso y que abrirá la puerta a la autodeterminación del género, permitiendo el cambio del sexo en el registro sin pruebas ni testigos a partir de los 14 años.

Plataformas y organizaciones feministas que consideran que con esa ley se "borra" a las mujeres y se daña la histórica lucha por sus derechos se han organizado este año para celebrar el 8 de marzo sus propias manifestaciones con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Con el lema "El feminismo es abolicionista" han decidido salir a la calle para exigir que se cumpla una agenda feminista que consideran que determinados sectores están distorsionando. Abogan por la abolición de la prostitución y la pornografía, y por no tramitar o derogar las leyes de autodeterminación de género, que tachan de "misóginas".

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