viernes 4/12/20

Cabañeros: Veinticinco años abriendo una ventana al bosque mediterráneo

Cabañeros, que estuvo en riesgo de peligro de extinción cuando el Ministerio de Defensa lo consideró como el lugar más idóneo para instalar un campo de tiro para los aviones del Ejército del Aire, se ha convertido en este tiempo en un templo natural, en cuyas 40.856 hectáreas de terreno encuentra cobijo una fauna de gran interés científico
En la imagen, el director del Parque Nacional de Cabañeros, Ángel Gómez Manzaneque (i), y el presidente del patronato, Benito Garrido (d), durante un encuentro con EFE - EFE/Beldad
En la imagen, el director del Parque Nacional de Cabañeros, Ángel Gómez Manzaneque (i), y el presidente del patronato, Benito Garrido (d), durante un encuentro con EFE - EFE/Beldad

El Parque Nacional de Cabañeros celebra el 25 aniversario de su declaración como parque nacional, un tiempo en el que ha abierto una ventana al mundo para dar a conocer un ecosistema único, el bosque mediterráneo, cuna de una rica diversidad de especies.

Cabañeros, que estuvo en riesgo de peligro de extinción cuando el Ministerio de Defensa lo consideró como el lugar más idóneo para instalar un campo de tiro para los aviones del Ejército del Aire, se ha convertido en este tiempo en un templo natural, en cuyas 40.856 hectáreas de terreno encuentra cobijo una fauna de gran interés científico.

El movimiento vecinal, ecologista, pacifista y político que en 1983 reclamó la protección de Cabañeros alcanzó su primer hito en 1988 al ser calificado este lugar como parque natural por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, un hecho que culminó el 20 de noviembre de 1995 con la declaración de parque nacional por el Gobierno de España.

En estos 25 años de camino, Cabañeros ha acogido 25 grandes proyectos de investigación lo que ha permitido, por ejemplo, encontrar cuatro nuevas especies de insectos para la ciencia o que tres de ellos se hayan podido citar por primera vez en la Península Ibérica.

La influencia que el parque nacional ha ejercido en alguno de estos trabajos ha llevado a sus investigadores a asignar a nuevas especies el nombre de Cabañeros y hasta cuatro fósiles hacen clara referencia al parque nacional, a lugares o personas ligadas al parque: Cabaneroceras aznari, Paralenorthis estenaensis, Paralenorthis lolae y Gutiorthis incurvata, algo que también ocurre con el hongo Cladophialophora cabanerensis o el de un curioso insecto perteneciente al orden de los sífidos Merodon cabanerensis.

El presidente del patronato de Cabañeros, Benito Garrido, ha asegurado, en declaraciones a Efe, que la gestión de un territorio tan amplio siempre ha sido un reto para el parque nacional, que intenta armonizar la propiedad privada con el dominio público, algo que "no ha sido fácil".

Sin embargo, este trabajo ha hecho posible que en estos años se hayan podido diseñar para el uso público 15 rutas a pie y 4 en todoterreno, que se hayan abierto 3 centros de visitantes, acondicionado 3 áreas recreativas y miradores y se haya adecuado, en colaboración con los ayuntamientos, 4 museos y puntos de información.

Esto ha tenido el reflejo en la creación de casi cien empresas de actividades, alojamiento y restauración que viven en torno a la actividad turística que genera el parque nacional, haciendo posible el sueño que hace casi cuarenta años unió a aquellas gentes que pedían "democratizar el uso, disfrute y valoración de este espacio".

A nivel de conservación, ha señalado Garrido, los casi cien trabajadores del parque han conseguido revertir el peligro que amenazaba a especies como el buitre negro o el águila imperial, acondicionar espacios para que vuelva el lince, visibilizar el día a día mediante webcam online, erradicar especies exóticas y reponer autóctonas, luchar contra la amenaza del fuego y mantener en buen estado caminos e infraestructuras que faciliten el conocimiento de los valores del parque.

El actual director del Parque Nacional, Ángel Gómez Manzaneque, ha recordado a Efe que desde el año 1995 el número de personas que cada año se han interesado por visitar este espacio ha ido creciendo progresivamente, pasando de los 16.625 iniciales a los 112.670 que llegaron en 2017.

En estos 25 años el parque ha ido creciendo en otros muchos aspectos, y de los 63 empleados con los que contaba en 1997 se ha pasado a los 93 que tiene en la actualidad.

Unos trabajadores que son fundamentales para llevar a cabo trabajos tan importantes como la eliminación progresiva de flora alóctona o llevar a cabo la plantación de más de 300.000 árboles, ha señalado el director del parque.

La gestión en el parque nacional en estos años ha hecho posible que se construyan 65 charcas de agua, se lleve a cabo el cerramiento de árboles para protegerlos de los cérvidos, se adecúen vivares para facilitar la futura llegada del lince ibérico o se trabaje en la eliminación de los peces alóctonos en el río Estena.

Pero también ha permitido poner en marcha programas de seguimiento y monotorización de 53 especies diferentes para conocer su evolución y realizar el seguimiento fenológico de otras para analizar los efectos del cambio climático.

Gómez Manzaneque ha asegurado que la gestión de este espacio durante 25 años ha sido posible gracias a quienes pilotaron la ingente tarea de conservar y mejorar este maravilloso lugar antes que él, José Jiménez, Manuel Carrasco, Antonio Ruiz y Carlos Rodríguez. 

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