Los agentes que tiraron la puerta de una fiesta: era la única forma de cumplir la ley

Fuentes policiales próximas al subinspector de Policía Nacional y los otros cinco agentes investigados relatan a Efe su versión de lo que sucedió la medianoche del 21 de marzo en un piso de la calle Lagasca, en el barrio madrileño de Salamanca
Los agentes que tiraron la puerta de una fiesta: era la única forma de cumplir la ley
photo_camera Los agentes que tiraron la puerta de una fiesta: era la única forma de cumplir la ley

"Nos han culpado antes de tiempo. Se ha tergiversado la intervención". Los policías investigados por un delito de allanamiento de morada tras irrumpir sin autorización judicial en una fiesta en un piso en plena pandemia sostienen que su intención "no era en ningún momento entrar en la vivienda" pero que fue "la única forma de hacer cumplir la ley".

Fuentes policiales próximas al subinspector de Policía Nacional y los otros cinco agentes investigados relatan a Efe su versión de lo que sucedió la medianoche del 21 de marzo en un piso de la calle Lagasca, en el barrio madrileño de Salamanca.

Lo hacen después de que este miércoles el titular de un juzgado de Madrid determinara en un auto la existencia de indicios "sólidos" de que los seis policías pudieron haber cometido un delito de allanamiento de morada en esa actuación.

A la espera de que el 8 de octubre el juez concrete las imputaciones y fiscalía, defensa y acusación (el inquilino querellante) soliciten las diligencias de investigación que consideren oportunas, los agentes lamentan que unos hechos tan complejos jurídicamente se hayan simplificado en los tres minutos que grabó uno de los asistentes desde el interior cuando los policías reventaron la puerta con un ariete.

MEDIA HORA REQUIRIENDO SIN ÉXITO LA IDENTIFICACIÓN DE ASISTENTES

Por eso consideran clave para su defensa y para entender la orden que dio el subinspector las imágenes que grabaron los funcionarios durante la más de media hora que duró su actuación ante la puerta de la vivienda, a la que la Policía había acudido por tercera vez tras recibir llamadas de vecinos molestos por el ruido y la música de madrugada.

Los primeros instantes de grabación policial recogen precisamente el sonido de barullo, música y gritos del interior del piso, situado en la segunda planta, mientras los agentes tocan el timbre y nadie responde. Apenas unos minutos después, se produce el silencio.

Con las imágenes, a las que ha tenido acceso Efe, quieren demostrar que su intención no era en ningún momento irrumpir por la fuerza en la vivienda, sino poner fin a la comisión de un delito y para ello, dicen que tal y como se ve en la grabación, trataron de convencer a los participantes de que se identificaran.

"Todo hubiera quedado ahí si lo hubieran hecho. Así es como terminan el 99% de este tipo de actuaciones que son muy sencillas", aseguran las fuentes, que admiten a Efe que, llegados a ese punto, "lo fácil hubiera sido marcharse del lugar" como se había procedido en dos ocasiones anteriores.

En las imágenes, uno de los agentes, el subinspector al mando que ha asumido ante el juez la responsabilidad de la orden de tirar la puerta, informa desde el exterior a los ocupantes de la vivienda que con su actitud están incurriendo en desobediencia por no identificarse y que se considera infracción administrativa por la Ley de Seguridad Ciudadana.

También el agente les dice que están infringiendo la normativa sanitaria de reuniones de no convivientes. Ante la negativa, según se escucha en las imágenes, les explica que su reiterado rechazo a identificarse constituye un delito de desobediencia grave.

"Identifíquense, va a ser peor para ustedes", insisten los policías mientras una mujer, la única que habla en el interior, asegura a los agentes que no pueden forzar la puerta, que es ilegal si no cuentan con una orden judicial y les pide que se identifiquen con su carné profesional, algo que el subinspector hace.

Es entonces cuando los policías, según el relato que han mantenido al juez y se aprecia en la grabación, comienzan a intentar abrir la puerta con un plástico y con otra herramienta, si bien la maniobra no tiene éxito. Finalmente, los agentes utilizan un ariete para derribar la puerta y detener a los 14 asistentes. "Era la única manera que cumplir la ley".

LOS POLICÍAS: CREEMOS EN LA JUSTICIA Y EN QUE LO QUE HICIMOS FUE LEGAL

"Se les dijo en muchas ocasiones que se identificaran, que estaban obligados a hacerlo, que salieran al rellano o que abrieran un poco la puerta", recuerdan las fuentes, que aseguran que había cuatro o cinco personas que estaban dispuestas a hacerlo y que la joven que se erigió en portavoz les convenció de que no lo hicieran.

Los policías se muestran convencidos de que finalmente les darán la razón, pero reconocen que el caso se ha mediatizado y viralizado de tal manera que "todo parece estar en nuestra contra".

Ellos dicen que se han obviado muchas circunstancias, como el hecho de que, según su criterio, aquella vivienda era un piso turístico y además estaba destinado a hacer fiestas prohibidas entonces por la covid-19.

No había un nombre en el buzón, que estaba lleno de publicidad y en la vivienda no había llave, sino una cerradura con clave alfanúmerica, que se puede apreciar en las imágenes. Nadie en el interior se identificó ni como inquilino ni como propietario del inmueble.

El subinspector llegó a explicar al juez, según han recordado a Efe las fuentes consultadas, que tras las detenciones ninguno les aseguró que residiera en aquel piso y que fue a posteriori cuando uno de ellos, que resultó finalmente el inquilino, se querelló.

Tras las detenciones también supieron que había ciudadanos extranjeros que residían en otro piso turístico del mismo rellano y que habían sido invitadas a la fiesta. 

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