Martes 11.12.2018

A información pública procedimiento de certificación genética de la perdiz roja

Además, el Gobierno regional también ha publicado el borrador de la orden por el que se saca a información pública, por un periodo de veinte días, el plan de gestión de la trucha común (Salmo trutta) en Castilla-La Mancha

A información pública procedimiento de certificación genética de la perdiz roja. Fotografía de archivo: Daniel Jareño
A información pública procedimiento de certificación genética de la perdiz roja. Fotografía de archivo: Daniel Jareño

La Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural ha sacado a información pública por un periodo de 20 días el documento por el que la que quiere regular el procedimiento de certificación de calidad genética de la perdiz roja (Alectoris rufa) en Castilla-La Mancha.

La perdiz roja (Alectoris rufa) es la especie más emblemática de caza menor en la Península Ibérica y constituye una considerable fuente de recursos económicos en áreas rurales.

Su relevancia ecológica es también muy grande por tratarse de una importante fuente de alimentación para varios depredadores, muchos de ellos especies amenazadas, así lo recoge el borrador de la Orden consultado por Efe.

Sus poblaciones en España han sufrido un descenso en las últimas décadas con motivo de un conjunto de factores como son la intensificación de la agricultura, la pérdida de calidad de sus principales hábitats, la sueltas de perdices de granjas con problemas sanitarios y genéticos, así como la excesiva presión predadora sobre la especie citada.

Por estos motivos, los titulares de los cotos ubicados en la Comunicad Autónoma de Castilla-La Mancha demandan una gran cantidad de sueltas y repoblaciones de ejemplares de perdices, procedentes de granjas cinegéticas ubicadas en la propia comunidad autónoma, como en otras comunidades autónomas o incluso de fuera de España.

Con el objeto de dar cumplimiento a la legislación vigente, la Junta considera que es obligatorio establecer las garantías necesarias para evitar la contaminación genética, estableciendo las medidas pertinentes para garantizar la idoneidad genética de los animales que se pretendan liberar.

También para garantizar que no se afecta al equilibrio ecológico en la zona de suelta, garantizando la calidad sanitaria de los lotes a soltar, evitando los riesgos de transmisión de enfermedades o parásitos a las poblaciones silvestres.

El objetivo final es garantizar la calidad genética de los ejemplares que se sueltan en Castilla-La Mancha, y evitar así la liberación en el medio natural de ejemplares de carácter híbrido o modificados genéticamente bajo condiciones en que puedan alterar la pureza y diversidad genética de las poblaciones naturales de las especies autóctonas.

En el borrador de la Orden se fijan los requisitos para que una granja pueda obtener la certificación u homologación de certificación genética en Castilla-La Mancha.

Estos requisitos pasan por que indispensable para obtener la certificación u homologación de una granja, los ejemplares que críe en ella deben presente un índice de hibridación del 0% en las perdices muestreadas y analizadas.

También se recogen los método y marcadores homologados para la certificación de calidad genética de la perdiz roja en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. 

TRUCHA COMÚN

Por otra parte, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha hecho público también este viernes el borrador de la orden por el que se saca a información pública, por un periodo de veinte días, el plan de gestión de la trucha común (Salmo trutta) en Castilla-La Mancha.

El documento de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, consultado por Efe, establece que el objetivo principal del plan es garantizar la conservación de las poblaciones salvajes y nativas de la especie en la región, estableciendo un modelo de gestión de la pesca deportiva compatible con dicha conservación.

El plan de gestión persigue objetivos concretos, como garantizar la continuidad de las poblaciones de trucha común, primando el carácter de poblaciones salvajes y nativas, y manteniendo o recuperando su abundancia y su estructura poblacional, pero también busca preservar el acervo genético de la trucha común y su estructura geográfica.

El propósito de la norma será asegurar el aprovechamiento sostenible de las poblaciones de trucha común, condicionado a su conservación, para lo cual propone desarrollar una gestión de la pesca y de las poblaciones que se sustente en conocimientos científicos y técnicos.

El plan aboga, igualmente, por mejorar la formación, información y participación pública de los pescadores e incrementar la intensidad y eficacia de la vigilancia de los tramos trucheros a los niveles requeridos para garantizar que la pesca se realiza en las condiciones establecidas en las órdenes de vedas.

También busca revalorizar la pesca recreativa de la trucha común salvaje como actividad turística de calidad en las zonas de montaña de la región que constituyen su hábitat y recuperar el hábitat potencial que pueda ocupar la trucha común, o mejorar el estado de éste en aquellos lugares en que se haya deteriorado.

Y controlar la introducción de especies exóticas en las aguas trucheras y evaluar sus efectos negativos cuando éstas se hayan producido, así como mantener la red pública de piscifactorías ampliando sus objetivos de gestión a la divulgación, y la recuperación de especies amenazadas cuando exista compatibilidad.

La trucha común es una de las dos especies de salmónidos autóctonos presentes en la Península Ibérica, habita en las cabeceras de la mayoría de los ríos ibéricos -con excepciones como algunos ríos del litoral levantino, del sur peninsular y la cuenca del Guadiana- y su estado de conservación actual está condicionado, principalmente, por las presiones e impactos de la actividad humana sobre su hábitat y la intensa pesca recreativa que soporta.

En Castilla-La Mancha esta especie se distribuye en dos núcleos principales discontinuos: alrededor de los sistemas Ibérico y Central, en las cabeceras de los ríos Tajo y sus afluentes incluyendo la cuenca del Jarama (vertiente atlántica), Júcar, Cabriel, Turia y Piedra (vertiente mediterránea), y alrededor de las sierras de Alcaraz y Segura, en las cabeceras de los ríos Mundo y Segura (mediterráneos) y afluentes del Guadalmena (atlántico).

Además, una población aislada se localiza en los Montes de Toledo, en la cuenca del Tajo, siendo esta la única existente en la provincia de Toledo.

La especie se encuentra ausente en la provincia de Ciudad Real, estando la práctica totalidad de las poblaciones de la región situadas en las provincias de Guadalajara, Cuenca y Albacete. 

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