viernes 22.11.2019

Una nueva microvoladura de extrema precisión retrasa el rescate de Julen

Este nuevo contratiempo retrasará el operativo, al menos dos horas. El proceso es complejo para garantizar la seguridad tanto de los especialistas en explosivos de la Guardia Civil como de los mineros

Una nueva microvoladura controlada y de extrema precisión retrasa el rescate de Julen
Una nueva microvoladura controlada y de extrema precisión retrasa el rescate de Julen

Los mineros han entrado en la recta final de su trabajo y se encuentran a menos de un metro de donde se cree que está Julen, el niño de 2 años que cayó a un pozo el pasado 13 de enero en Totalán (Málaga), pero la extrema dureza de la roca que excavan está frenando su avance y hace necesarias nuevas microvoladuras.

A las ocho y media de la noche, poco después de cumplirse 24 horas desde el primer acceso de los mineros al pozo paralelo al de Julen, la excavación inclinada para acceder hasta el pequeño había alcanzado los 3,35 metros, del total de cuatro metros que se creen necesarios para llegar a él, según ha informado un portavoz de la Guardia Civil.

El portavoz ha precisado que esta noche se practicará una cuarta microvoladura por las dificultades encontradas en este último tramo. También ha precisado que, cuando los rescatadores lleguen hasta Julen, serán efectivos de este cuerpo los que procedan a sacarlo.

En la zona en la que se desarrolla el dispositivo hay un continuo trasiego de helicópteros, uno de los cuales ha regresado después de volar hasta Sevilla para recoger material explosivo con la intención de que los equipos de rescate no se queden en ningún momento sin provisión del material para las microvoladuras controladas que ayuden a desmoronar la roca.

Fuera del área de trabajo, en Totalán, los padres, familiares y centenares de vecinos aguardan con tensa expectación las noticias sobre el rescate, pero además todo el país está pendiente, a través de la información en directo de los medios de comunicación, de la suerte de Julen. 

Julen lleva mas de 12 días en un frío agujero de 25 centímetros en medio del campo, a mas de 70 metros de profundidad, mientras mas de 300 personas se afanan fuera en horadar la roca y la tierra que lo mantienen atrapado. En algunos tramos la roca es cuarcita, una de las mas dura, 7 en una escala de 10.

Este rescate se considera el más complejo que se ha acometido en España. Decenas de máquinas, perforadoras y excavadoras han removido cerca de 83.000 metros cúbicos de tierras para allanar y reducir el Cerro de la Corona, la montaña en cuyo pozo se precipitó Julen mientras jugaba.

Un segundo y un tercer helicóptero han trasladado desde Palma de Mallorca y desde Cantabria a cuatro guardias civiles del Equipo de Montaña, especialistas en espeleología y microvoladuras (dos de cada sitio), para reforzar el dispositivo de rescate por si fuera necesario hacer relevos.

El delegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, había informado de que se habían tenido que realizar tres microvoladuras, dos durante la pasada madrugada y una tercera esta mañana. Pero una cuarta ha sido necesario practicar ya bien entrada la noche.

Cada microvoladura supone un proceso de trabajo de más de dos horas, ya que primero dos mineros descienden hasta el punto donde se construye el túnel horizontal y perforan en la roca varios agujeros en los que después se introducirán las cargas explosivas.

A continuación, los mineros ascienden a la superficie y son relevados por dos guardias civiles del Servicio de Montaña, especialistas en espeleología y microvoladuras, que descienden e introducen las cargas explosivas en los orificios.

Después, con todo el personal en la superficie, se detonan las cargas, que han sido previamente preparadas por los técnicos en desactivación de explosivos (TEDAX) de la Guardia Civil.

Este proceso lleva una hora y media, aproximadamente, y después hay que esperar otros 30 o 40 minutos para extraer el aire de manera forzada de abajo, por lo que se introduce aire para evacuar el aire contaminado y los gases que se encuentran abajo.

"La montaña manda en nuestros trabajos y marca el ritmo", ha afirmado Jorge Martín, portavoz de la Guardia Civil, que ha asegurado que "el ánimo entre los veintiséis efectivos sigue siendo igual de alto que ayer".

"Un minero nunca se queda en la mina y para ellos, Julen es un minero", ha dicho con emotividad el delegado del Colegio de Ingenieros de Minas de Málaga, Juan López Escobar.

Los miembros de la Brigada de Salvamento Minero aseguran que no son héroes, solo hombres que forman parte de un equipo en el que está la Guardia Civil y los bomberos, lo equipos asistenciales, los psicólogos que han acudido a ayudar y a reconfortar a los padres de Julen y también a los que trabajan.

López-Escobar ha transmitido a los periodistas este sentimiento de los mineros, que están "un poco abrumados" con el seguimiento mediático.

Los sanitarios que participan en las labores y la Policía Judicial de la Guardia Civil están preparados para rescatar a Julen, y en la zona hay un helicóptero adaptado al vuelo nocturno y se dispone de una superficie donde puede aterrizar un helicóptero medicalizado, además de permanecer desde aguardar allí desde el primer momento una UVI móvil.

La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, ha reiterado hoy el apoyo a la familia del menor y ha agradecido las muestras de solidaridad del pueblo y de los equipos de rescate.

El presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández, ha resaltado, en alusión a la difícil tarea que están realizando los miembros de la Brigada de Salvamento Minero, que, "si alguien puede hacerlo son ellos". 

UNA TREINTENA DE PERSONAS ARROPAN A LOS PADRES

Por otra parte, una treintena de personas arropan y apoyan a los padres de Julen en el interior de la vivienda que una vecina del municipio les cedió para que se alojen hasta que se produzca el rescate.

Además una pareja de agentes de la Guardia Civil permanece en las inmediaciones del inmueble con un coche oficial en la puerta.

También se encuentra con los progenitores un equipo de psicólogos para intentar controlar y regular sus emociones ante la incertidumbre por el rescate del pequeño y unas circunstancias excepcionales.

Los padres no pierden la esperanza de que el rescate se produzca en las próximas horas y siguen sacando fuerzas para responder las llamadas y mensajes que reciben, han indicado a Efe fuentes cercanas a los progenitores.

El pueblo, de unos setecientos habitantes, continúa volcado con la familia y las calles están más vacías que otros días, al igual que el barrio malagueño de El Palo, donde vive la abuela del pequeño Julen.

Numerosas personas permanecen en sus viviendas pendientes de las últimas informaciones y los vecinos de El Palo intentan que la abuela esté arropada en todo momento por seres queridos.

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