lunes 20/9/21

El sector de las bodas mira al próximo 2022 como "el año de la remontada"

El negocio de las bodas genera, a nivel mundial más de 75.000 millones de dólares anuales, y por ello la región quiere situarse como destino estrella de estas celebraciones
El sector de las bodas mira al próximo 2022 como "el año de la remontada"
El sector de las bodas mira al próximo 2022 como "el año de la remontada"

La caída de los contagios de coronavirus y los avances en la vacunación han inyectado algo de oxígeno al sector de las bodas que, tras meses de pérdidas, mira a 2022 como “el año de la remontada”, aunque sea con resquicios de los protocolos sanitarios.

El sector mira con buenos ojos propuestas como la que la Comunidad de Madrid presentó recientemente en Fitur bajo el lema 'Madrid Destination Weddings', que pretende posicionar a la región como un destino "de lujo" y líder europeo en la organización de bodas que se celebran fuera del lugar de residencia de los contrayentes.

Según los datos que maneja la Comunidad de Madrid, el negocio de las bodas genera, a nivel mundial más de 75.000 millones de dólares anuales, y por ello la región quiere situarse como destino estrella de estas celebraciones.

Todo porque, según defienden desde la consejería de Cultura y Turismo, Madrid sigue contando con los mayores atractivos para que el proyecto funcione: buen tiempo, infraestructuras suficientes y una “excelente conectividad”. A todo ello se suma la creciente oferta de ocio, comercio, estilismo y belleza, indispensables en estas celebraciones.

Lo saben bien en la recientemente creada Asociación de Profesionales de Boda (Apbe), cuyas cifras son claras: de las 175.000 bodas anuales en España en 2019, antes de la pandemia, se pasó a las escasas 20.000 de 2020 (aunque la gran mayoría se hicieron sin una celebración posterior), y se espera ascender hasta las 100.000 este año.

El presidente de esta asociación, Isaac Amselem, cuenta a Efe que en el sector están “súper contentos y esperanzados” con el proyecto 'Madrid Destination Weddings' porque la región ya era un destino de bodas y, tras las “reinvenciones” que el sector ha emprendido en los últimos meses, la oferta puede ser “maravillosa”.

Además, la llegada de ciudadanos de otros países que aterrizan en Madrid para unirse en matrimonio puede ser muy provechosa para todas las empresas que se ven involucradas, porque “la gente que viene a casarse de fuera gasta mucho más”, pasando de los 20.000 euros de media de las bodas españolas a los 40.000 euros de las extrajeras.

A eso hay que sumar los viajes, los hoteles, la restauración, las flores, el estilismo… todo ello engrosa la factura a más del doble, según Amselem.

No obstante, la Asociación de Profesionales de Boda reconoce que la recuperación no llegará hasta 2022, porque este año las bodas son “escasas y más discretas”, ya que las parejas saben que no podrá haber baile, discoteca o barra libre, y optan por invitar “solo a los imprescindibles”.

“El coronavirus ha dejado atrás eso de invitar a gente solo por el compromiso”, resume Amselem, confiado en que pronto las restricciones vayan decayendo y se pueda volver al escenario anterior.

UNA OFERTA REINVENTADA

Los aspectos que más han cambiado en las bodas son la ausencia de pista de baile y de barra libre, lo que obliga a los invitados a permanecer sentados durante la celebración.

Ahora los cócteles se hacen en las propias mesas, la música se disfruta sentado y con actuaciones en directo, y han aparecido nuevos juegos en pequeños grupos.

Lo cierto es que las restricciones en el mundo de las bodas no han variado demasiado en los últimos meses, y todavía sigue siendo reducido el número de comensales por mesa, que es otro de los factores que más afecta. A partir de este lunes en la Comunidad de Madrid será de seis personas por mesa en interior y de ocho en las terrazas.

“Prácticamente seguimos como en las primeras fases”, explica a Efe Cristina Rosa, directora de la empresa Imagina tu boda, que asesora a los novios y organiza estos eventos.

El cambio más notable, añade, ha sido el fin del estado de alarma y de las restricciones de movilidad entre comunidades autónomas, que ha animado a algunos novios con familia y amigos fuera a seguir con su casamiento.

Sin embargo, que la hostelería tenga que cerrar en la Comunidad de Madrid a medianoche (o a la una de la madrugada desde este lunes) es otro palo en las ruedas para las bodas de verano, que suelen ser de tarde para evitar el calor.

Rosa asegura que, en su caso, este 2021 van a tener aproximadamente la mitad de los eventos que hubieran tenido “en un año normal, sin pandemia”; aunque mira con esperanza al 2022, porque ya tienen las mismas reservas que para todo el presente año, con una antelación “nada habitual”.

Quienes más seguridad tienen ante este panorama son los hosteleros que disponen de grandes fincas y espacios al aire libre, los más demandados en esta pandemia. Desde el Grupo Monico, que gestiona espacios en exterior para bodas y eventos en Madrid y Toledo, aseguran a Efe que “las bodas les han salvado, porque los encuentros de empresa han desaparecido”.

DIFERENTES DECISIONES ENTRE LOS NOVIOS

Aunque el coronavirus no ha terminado con la ilusión de casarse, sí ha provocado que muchos retrasen las fechas. Es el caso, por ejemplo, de María, que iba a hacerlo en marzo pero prefirió posponerlo para el siguiente año, porque no quiere tener “un recuerdo embarrado por las mascarillas” o “no poder abrazar a sus padres y abuelos, por miedo”.

Otros han preferido seguir adelante con la celebración porque “no importa la forma” sino el hecho de unirse, cuenta a Efe Marcos, "felizmente casado" desde el pasado abril.

“Además, es una historia que contar a nuestros hijos en el futuro”, bromea, confiado en que “el recuerdo es inolvidable, pese a tener menos invitados o llevar mascarillas”.

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