sábado 16/10/21

Medio año vacunando contra la covid: España tiene ya 24 millones de Aracelis

El último fin de semana del año de la pandemia, España recibió una cantidad simbólica de dosis de Pfizer para empezar a administrárselas al primer grupo diana que apenas unas semanas antes había definido la estrategia de vacunación, los mayores de residencias y usuarios de centros de discapacidad y sanitarios
Araceli, de 96 años, recibe en Guadalajara la primera vacuna contra el coronavirus en España
Medio año vacunando contra la covid: España tiene ya 24 millones de Aracelis

Eran las 9 de la mañana del último y gélido domingo de 2020 cuando ahí apareció ella, Araceli, la primera vacunada contra la covid-19 en España, deseando que el virus nos dejara en paz; algo de tregua nos ha dado, sobre todo a los más de 24 millones de ciudadanos que ya han recibido algún pinchazo.

El último fin de semana del año de la pandemia, España recibió una cantidad simbólica de dosis de Pfizer para empezar a administrárselas al primer grupo diana que apenas unas semanas antes había definido la estrategia de vacunación, los mayores de residencias y usuarios de centros de discapacidad y sanitarios.

La campaña echó a andar el 27 de diciembre y sus primeros pasos los dio lentamente, limitada por el número de dosis recibidas, para poco a poco ir acelerando con la mira puesta en tener entre 15 y 20 millones de vacunados en junio, avisaba el entonces ministro de Sanidad, Salvador Illa.

Aquella primera remesa constaba de 9.750 dosis de Pfizer; esta semana, han llegado casi 3 millones de esta marca, a las que hay que sumar 500.000 de AstraZeneca y 136.000 de Janssen. Cada día, se baten máximos diarios de inyecciones, hasta rozar las 800.000 en 24 horas.

Pero, como todo a lo largo de este año y medio de crisis sanitaria, el camino por el esperanzador periplo de la vacunación no ha sido llano.

DE LAS RETICENCIAS INICIALES AL MÁXIMO GRADO DE ACEPTACIÓN

Una de las primeras piedras que encontró fue lidiar con las reticencias iniciales a la vacuna que parecía tener la población, pese a ser uno de los países con la cobertura de primovacunación -la que recibe el bebé en su primer año-, más alta, superior al 97 %.

Con la de la covid, el temor de las autoridades sanitarias era que los resultados de las encuestas se trasladaran a la realidad: en septiembre solo cuatro de cada diez ciudadanos quería vacunarse. Pocos días antes del arranque de la campaña, eran seis de cada diez, según el CIS.

Hoy, el grado de aceptación supera las expectativas más optimistas y las aplicaciones de autocita se colapsan con las peticiones de ciudadanos ansiosos por poder irse de vacaciones inmunizados. El porcentaje de rechazo se ha movido entorno al 2 % y España se ha convertido en el primer país en tener al 100 % de sus mayores de 80 años completamente vacunados.

CRITERIO ETARIO HASTA EL FINAL

La prioridad fue desde el principio empezar protegiendo a los que menos defensas tenían ante el virus, así que la Comisión de Salud Pública, en base a los criterios de los expertos de la ponencia de vacunas, fijó la edad, principal factor de riesgo a desarrollar covid grave o morir por él, como el eje de la estrategia.

Poco a poco ha ido ampliando los grupos diana según la disponibilidad de vacunas. A Pfizer le siguió Moderna, después AstraZeneca y, en último lugar, Janssen. A estas alturas se esperaba contar con Novavax y Curevac, ambas aún en proceso de evaluación por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), aunque la segunda ha arrojado recientemente unos resultados de solo el 47 % de eficacia.

Así es como a sanitarios y mayores de residencias, con los que se acabó en febrero, les siguieron los que vivían fuera de ellas, clasificados por década de nacimiento en orden descendiente. Las vacunas daban el salto a la calle, obligando a las comunidades a hacer un esfuerzo logístico sin precedentes.

Donde únicamente no ha imperado este criterio ha sido con sanitarios, trabajadores esenciales y algunos pacientes de muy alto riesgo. La estrategia tiene definidos ya 13 colectivos, incluidos los adolescentes a partir de 12 años de los que nadie habría apostado al principio que les pudiera llegar el turno este año.

LA CAÍDA DE ASTRAZENECA

Era la gran esperanza, desarrollada por una universidad (la de Oxford), la que más rápido avanzaba en sus ensayos -no sin contratiempos-, la primera que esperaba ser aprobada, la más barata y la de más fácil conservación.

La UE suscribió un acuerdo de compra anticipada de 300 millones de dosis de AstraZeneca a 2,90 euros cada una, 870 millones en total; de ellas, 31.555.469 le correspondían a España.

Pero no ha salido según lo previsto y la constante y ruidosa polémica creada alrededor de este fármaco ha sido el mayor de los baches.

Solo han llegado 7.755.100 unidades de Vaxzevria, nombre comercial que asumió en marzo en plena crisis reputacional, manchada por los reiterados incumplimientos del contrato pero, sobre todo, por la alarma por sus efectos adversos y los vaivenes de criterio de las autoridades a la hora de decidir a quién y cuándo dársela.

La EMA la autorizó el 29 de enero y España empezó a administrarla el 6 de febrero a trabajadores esenciales de menos de 55 años.

Tras la detección de un puñado de casos de trombos con trombocitopenia en vacunados de varios países europeos, incluido España, el Ministerio de Sanidad comandado por Carolina Darias la suspende durante 15 días a la espera del dictamen de la EMA sobre el vínculo del medicamento con esos efectos adversos.

Pese a confirmarlo, el organismo sigue avalando su seguridad y eficacia y Sanidad opta por ampliarla a los mayores 65 años a finales de mes; pero el 9 de abril, ante otros pocos casos de trombos, opta por dársela en exclusiva al grupo de personas de 60 a 69 años.

EL LÍO DE LA SEGUNDA DOSIS

El resultado es que la segunda dosis de los casi 2 millones de menores de 55 que recibieron una primera quedó en el limbo; Sanidad amplía el intervalo entre dosis de 12 a 16 semanas a la espera de reunir evidencia científica sobre la posibilidad de inmunizarles con Pfizer, para lo que pone en marcha el estudio CombivacS.

Sin embargo, muchas comunidades y la inmensa mayoría de la comunidad científica claman por hacerlo con la misma marca, lo que se traduce, dictamen del Comité de Bioética mediante, en que aquellos que rechacen Pfizer puedan optar a AstraZeneca firmando un consentimiento informado.

La mayoría está repitiendo vacuna, lo cual ha traído el debate sobre un posible desabastecimiento de segundas dosis para los mayores de 60 en un contexto en el que la UE ha decidido no renovar contrato y no está del todo claro cuándo y cómo llegarán las que faltan.

En España se han pinchado 6,5 millones de dosis de AstraZeneca, 5 millones de primeras dosis y 1,5 millones para completar la pauta. Las comunidades guardan 1,2 millones sin pinchar. Desde Sanidad confían en que el problema no se presente porque las entregas pendientes darían de sobra. Pero la compañía tiene que cumplir.

A mucha menor escala, el caso de Janssen ha recordado en momentos al de AstraZeneca. De la ansiada monodosis de Johnson & Johnson, con la que se aspiraba a dar el acelerón definitivo con 5,5 millones de dosis entre abril y junio, solo han llegado de momento 1,5 millones debido a un problema en una de sus principales plantas en Estados Unidos.

Basada en la misma tecnología de adenovirus, este país paralizó su administración por la aparición de los mismos trombos en 7 personas de los 12 millones de vacunados. Ante sus ventajas por ser monodosis, se da a mayores de 40 años y a colectivos difíciles de captar como temporeros, personas sin hogar o inmigrantes en situación administrativa irregular.

Se espera en breve que las vacunas de Janssen se multipliquen; por ahora estos contratiempos parecen parece paliarlos Pfizer, de la que España espera tener 96 millones de dosis entre finales de este año y 2023.

OBJETIVO: INMUNIDAD DE GRUPO EL 18 DE AGOSTO

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prometió en abril un acelerón que permitirá lograr el objetivo de inmunizar a 33 millones de españoles en agosto, incluso en el escenario más "prudente y conservador".

Y fijó tres etapas intermedias: para el 3 de mayo, 5 millones de vacunados; en la primera semana de junio, 10 millones; el día 14 de este mes, 15 millones y, en la semana del 19 de julio, 25 millones. Después, puso fecha a la inmunidad de grupo iniciando una cuenta atrás de 100 días: el 18 de agosto.

La demora de Janssen ha frenado en "2 ó 3 días" el objetivo de llegar a 15 millones a mediados de este mes, según admitió el pasado lunes la secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón, quien no obstante se mantuvo confiada en que la próxima semana se recupere este "ligerísimo retraso" con la llegada de 4 millones de vacunas.

Hasta ayer, Sanidad ha repartido 43,2 millones de dosis a las comunidades, que han administrado 38,8 millones: 24,3 millones de personas tienen al menos una y 15,8 millones han completado la pauta, el 33,5 % de la población. Más de 4,4 millones de vacunas esperan guardadas un brazo en el que entrar. Se ha corrido mucho, pero aún se puede correr más.

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