viernes 23/4/21

Las personas mayores de CLM asisten a la tercera ola con miedo y deseando que todo termine

En Castilla-La Mancha hay 380.000 mayores de 65 años y 120.000 mayores de 80 años, según datos del INE
María Teresa García desde su balcón durante la pandemia
María Teresa García desde su balcón durante la pandemia

Las personas mayores de Castilla-La Mancha asisten a la tercera ola de coronavirus con miedo, saliendo poco de casa o "acuartelados", como han comentado a Europa Press algunos de ellos, y deseando que todo termine para recuperar una vida que llegados a cierta edad pensaban que iban a vivir "de forma tranquila y sin problemas".

En Castilla-La Mancha hay 380.000 mayores de 65 años, según han informado a Europa Press fuentes de la Consejería de Bienestar Social. En la región hay 120.000 mayores de 80 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

María Teresa García, de 74 años, y vecina de Albacete, asegura que no sale mucho a la calle porque es de "alto riego". "Me da miedo salir porque no tengo ganas de morirme aún", declara entre risas esta albaceteña, quien confiesa que cuando se declaró la pandemia "lo pasó mal".

Su hermano la ayuda a hacer la compra, aunque admite que de vez en cuando baja ella a comprar a una tienda cercana a su casa y baja a dar una vuelta a la calle porque "todo el día en casa" es "duro".

María Teresa también ha encontrado en las tecnologías un gran aliado, ya que éstas le permiten seguir teniendo sus reuniones con los grupos de amigos con los que antes de la pandemia se juntaba. "Hacemos videollamadas", explica esta vecina de Albacete.

Señala que no tiene miedo a vacunarse y ha llamado "inconscientes", por no decir a otra cosa, a todos esos que no respetan las normas. "Estando el panorama como está hay que guardarse un poquito porque el que no lo ha pasado mal no se da cuenta, pero el que ha perdido a un ser querido eso es muy duro", ha declarado María Teresa, que está deseando que la pandemia termine cuanto antes.

"QUE ESTO PASE YA"

Desde Hellín, Pedro Muñoz Hernández, de 76 años, está viviendo la pandemia encerrado en casa, "como todo el mundo", y saliendo "lo imprescindible". Pedro, que vive con su mujer, no se esperaba vivir algo así.

Aunque ya han pasado once meses de pandemia, a Pedro no se le quita el miedo y "lo peor de todo" es que no ve el final de esta crisis. Pedro y su mujer no salen mucho de casa, solamente en casos concretos para ir a comprar algo, aunque son pocas las ocasiones, ya que su hija, que vive cerca de ellos, le trae lo necesario.

Pedro y su mujer sí que se van a vacunar y tienen ganas de que "pase esto ya". "Hay que poner todos los medios y colaborar para que así sea". Por otro lado, considera que es "complicada" la gestión de la pandemia. "Si unos dicen una cosa, a otros no les viene bien".

Por su parte, Manuela Navarro, de La Roda, y 85 años, está viviendo la pandemia "con mucha cautela" porque al tener una edad avanzada trata de cuidarse más. Está "casi acuartelada", como ella misma se describe, y prácticamente sale a la calle lo justo.

Precisamente, el miedo al virus ha hecho que esta vecina de La Roda haya aplazado una cita que tenía en el hospital ya que considera que "no era una cosa urgente". Asegura que los europeos pensaban que lo tenían "todo dominado y que eran los reyes del mambo" y "fíjese lo que ha venido, algo muy duro", ha señalado esta octogenaria.

Manuela quiere vacunarse y no tiene miedo a inocularse. "Es para bien de uno". A las personas que no cumplen las normas, las ha llamado "irresponsables y temerarias", y no entiende cómo "la gente, por una noche de farra, se arriesgue a coger una enfermedad tan peligrosa" como es el COVID. "Están perjudicando a todo el mundo".

Esta albaceteña tiene muchas ganas de que termine la pandemia. "Ha sido un final de vida, sobre todo para nosotros, muy malo porque uno piensa vivir la vejez tranquilo y sin problemas y mira". No obstante, Manuela está más tranquila últimamente porque ve que la ciencia está "dominando un poco la situación". "Al principio era una locura".

VOLVER A BENIDORM

Aniceto Tébar Fernández, también vecino de La Roda, de 81 años, está viviendo la pandemia solo porque está viudo. Él si que se atreve a salir a la calle y está deseando que el COVID desaparezca de su vida para poder viajar a Benidorm. Aniceto echa de menos poder viajar y asegura que no le da miedo vacunarse. Está deseando que la pandemia termine ya y afirma que este virus le ha pillado de sorpresa.

Se ha quejado de aquellos que no cumplen las normas, sobre todo los jóvenes que hacen botellones, y reconoce que él apenas tiene relaciones sociales. Para la edad que tiene, dice que se encuentra bien, y él se hace todo, va a la compra y limpia su casa.

Aniceto cree que la pandemia va a durar aún un tiempo más pero asegura que "todos debemos de poner de nuestra parte". Sobre la gestión política de la crisis, opina que "unos dicen blanco y otros negro" y que no hay quien entienda a los políticos.

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