martes 19.11.2019

¿Cómo funciona la Ley de Segunda Oportunidad?

El proceso, los requisitos y las últimas novedades 

La popularmente conocida como Ley de Segunda Oportunidad es en realidad un mecanismo a través del cual se pretende aliviar la carga de empresas o particulares, cuando estos están atravesando una mala situación económica y se encuentran abrumados por deudas que no pueden pagar. 

Su aprobación en el año 2015, así como las aclaraciones que se han ido realizando sobre su aplicación, la convierten en una herramienta legal enormemente valiosa y con una doble función. Por un lado, tiene un objetivo claramente social y ético, mientras que también busca, en la medida de lo posible, asegurar el cobro de la deuda por parte de los acreedores.

Funcionamiento y aplicación de la ley

Los profesionales expertos en el mecanismo de la segunda oportunidad destacan, ante todo, su utilidad y las ventajas que reporta a nivel práctico a todos aquellos que optan por acogerse a él. Ángel Andújar, desde segundaoportunidadgalicia.com, asegura que “los resultados son excelentes, tanto en los casos en los que se consigue la exoneración definitiva de las deudas, como en aquellos en los que sirve como herramienta determinante para lograr su refinanciación”.

No obstante, hay que señalar que no en todos los casos es posible acceder a este mecanismo. Es fundamental que se reúnan todos estos requisitos:

  • No tener condenas por delitos económicos.

  • Que no se haya acogido el deudor a esta ley en los últimos cinco años.

  • No haber solicitado concurso de acreedores.

  • Que la deuda no supere los cinco millones de euros.

  • Demostrar buena fe. Es decir, haber tratado de renegociar las condiciones de la deuda y no haber rechazado oportunidades para obtener ingresos, por ejemplo, un empleo.

Si el deudor cumple todos los requisitos, puede iniciar el procedimiento en cualquier momento. Para ello, explica Andújar, “en primer lugar hay que intentar alcanzar un acuerdo extrajudicial y ante notario con los acreedores. La siguiente fase del proceso se realiza en sede judicial, y el objetivo no es otro que proceder a la liberación de una parte o de la totalidad de las deudas. Eso sí, añade el abogado, “una vez que se hayan liquidado todos los bienes del deudor, si los hay”.

El Tribunal Supremo amplía su cobertura

Ahora, las personas o empresas que quieran recurrir a la Ley de Segunda Oportunidad gozan de una relevante ventaja: su cobertura se ha ampliado, a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo de julio de 2019, también a las deudas contraídas con la Administración. Esto implica que todo el dinero que se deba a Hacienda y a la Seguridad Social será igualmente objeto de este procedimiento, algo que hasta ahora no se contemplaba en la aplicación de la normativa. Concretamente, hasta el 70 % de esta deuda podrá ser exonerada, mientras que el 30 % restante se podrá abonar a plazos.

Lo que ha sucedido en este caso no es un cambio en la norma, sino que se ha procedido a aclarar uno de sus puntos más confusos. “En su redacción originaria, la Ley de Segunda Oportunidad era muy confusa en este aspecto en cuanto a su interpretación, incluso contradictoria”, explica Andújar. Y lo que hace el Supremo con esta nueva sentencia es dejar en manos de los jueces la decisión final.

Queda la puerta abierta, por tanto, a una aplicación mucho más justa en opinión de muchos autónomos, que son los que más perjudicados se hallaban ante esta limitación. Y es que resulta imprescindible, en opinión de Andújar, tener en cuenta en cada caso “la capacidad económica real del deudor a la hora de conseguir llegar a una solución viable en cuanto al pago de la deudas”.

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