Los permisos de caza descendieron entre 20% y 44% en el año 2019 por la covid-19

Según los datos preliminares del estudio que está realizando la Fundación Artemisan
Imagen de archivo de un cazador practicando la caza en un paraje
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La crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha provocado un descenso de entre el 20 por ciento y el 40 por ciento de los permisos de caza expedidos en 2019, según los datos preliminares del estudio que está realizando la Fundación Artemisan, con sede en Ciudad Real, para analizar la influencia de la pandemia en la caza.

Artemisan está realizando este estudio con la participación de administraciones, federaciones, organizadores profesionales, cárnicas, taxidermistas, distribuidores y otras muchas empresas del sector.

Las primeras conclusiones revelan que ha habido una disminución del 20 por ciento en los permisos expedidos por las administraciones para la caza en terrenos gestionados por la propia administración, como reservas de caza, principalmente en el ámbito de los permisos de recechos, especialmente de corzo y cabra montés.

Por su parte, la tramitación de permisos de caza en terrenos privados ha sufrido un descenso aún más acusado, cercano al 36 por ciento, con especial incidencia en los recechos, que han tenido una disminución del 44 por ciento, en las monterías (con una bajada del 38 por ciento) y los permisos de daños, que han descendido el 31 por ciento.

El estudio se divide en dos fases coincidentes con la propia evolución del coronavirus, una primera oleada, de marzo a octubre, con el confinamiento, la limitación de la actividad y el posterior desconfinamiento; y una segunda fase, que se está desarrollando desde principios de noviembre, coincidiendo con la limitación de movimiento y la restricción en la caza por comunidades.

Otra actividad que se está viendo muy afectada en el ámbito nacional es la de los organizadores profesionales de caza, con un descenso de más del 90 por ciento en las jornadas de caza menor colectivas, con una disminución de un 25 por ciento el número medio de cazadores por día y en un 75 por ciento el número de personas empleadas por los organizadores.

También ha habido un gran impacto del coronavirus en la caza internacional, tanto de españoles en el extranjero como de extranjeros que vienen a cazar a España, con un descenso superior al 90 por ciento del volumen de la actividad.

Otra de las consecuencias del coronavirus ha sido el descenso de entre el 10 por ciento y el 20 por ciento en la expedición de licencias de caza en el ámbito nacional, con Andalucía encabezando la bajada con 9.503 licencias menos, seguida por Castilla-La Mancha, donde se han expedido 8.071 licencias menos y por Castilla y León, donde el descenso ha sido de 4.953 licencias.

Y en el ámbito federativo, se ha producido una disminución en el número de tarjetas del 11 por ciento, aunque el mayor impacto se ha producido en el número de competiciones celebradas, con la cancelación de más del 75 por ciento que llega a casi el cien por cien en algunos territorios.

En cuanto al sector cárnico, el número de canales de caza mayor que ha entrado en la cadena de comercialización ha descendido un 9 por ciento, con una caída drástica de corzo, muflón, ciervo y gamo, que registran descensos comprendidos entre el 30 por ciento y el 45 por ciento, que se han compensado en parte con un aumento de las canales de jabalí del 50 por ciento.

En la misma línea, la venta de carne de caza ha sufrido una bajada del 36 por ciento, lo que supone que se han dejado de vender algo más de 1.000 toneladas de carne de caza durante la primera oleada.

Idéntico camino han seguido las empresas de taxidermia, que registran pérdidas de entre el 15 por ciento y el 35 por ciento, mientras que las empresas dedicadas a la venta de armas, óptica, munición y otros componentes han sufrido igualmente caídas acusadas en las ventas, que se elevan a un 75 por ciento en el caso de rifles y escopetas; de un 67 por ciento en materiales de óptica y de un 15 por ciento en munición metálica. 

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