Un trabajo de la UCLM arroja nuevos datos sobre la progresión del Parkinson

El grupo de Neuroplasticidad y Neurodegeneración de la Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en el Campus de Ciudad Real acaba de publicar en la revista Brain, Structure and Function los resultados de un trabajo que podría arrojar luz sobre las posibles vías de progresión de la enfermedad de Parkinson y ofrecería pistas sobre las probables zonas afectadas en las fases tempranas de la patología.

El grupo, integrado por los profesores Isabel Úbeda Bañón, Carlos de la Rosa-Prieto, Daniel Saiz Sánchez, Alicia Flores Cuadrado y Alino Martínez Marcos, analiza y muestra en este estudio las vías nerviosas de propagación del Parkinson desde los sistemas olfativos y vagal hasta la sustancia negra del cerebro, lugar donde comienzan los trastornos motores -característicos de la enfermedad-, tanto en humanos como en ratones.

Igualmente, relacionan dichas vías con la expresión de los agregados proteicos en las diferentes estructuras del sistema olfativo, que podrían saltar de una neurona a otra expandiendo lentamente la enfermedad, informó la UCLM en nota de prensa.

En su estudio, los investigadores apuntan a dos caminos de propagación del Parkinson. Por un lado, la vía anterógrada, que seguiría el sentido de las conexiones nerviosas desde el epitelio olfativo de la nariz hasta la sustancia negra del cerebro (vía olfativa); y por otra, la vía retrógrada, en sentido contrario de las conexiones nerviosas desde el intestino hasta la sustancia negra del cerebro (nervio vago).

El grupo de Neuroplasticidad y Neurodegeneración de la Facultad de Medicina de Ciudad Real investiga sobre las posibles áreas cerebrales afectadas en fases tempranas de la enfermedad de Parkinson, intentando aportar datos que puedan ayudar a vislumbrar la causa de la misma, de la que nada se sabe, y su mecanismo de progresión, del que poco se conoce.

El Parkinson es una enfermedad crónica, progresiva y neurodegenerativa que se caracteriza por graves trastornos en el control del movimiento. El 95 por ciento de los casos son de origen desconocido y el 5 por ciento restante tiene causas genéticas conocidas. Pese a ser considerada hasta hace unas décadas como un trastorno puramente motor, actualmente se conocen un gran número de trastornos no motores asociados a la misma, encontrándose entre los primeros síntomas los déficits olfativos.

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