Cada año se registran en España entre 6.000 y 7.000 casos de tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa, prevenible y curable, de la que se registran cada año en España más casos que en los países de su entorno, entre 6.000 y 7.000, y que tiene un "altísimo componente social" al tener como "aliados" a la pobreza, el hacinamiento y la malnutrición.

Lo asegura a Efe el coordinador del área de Tuberculosis de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), Javier García, después de que el Ayuntamiento de Madrid haya detectado en los últimos días dos casos de esta enfermedad en un centro de acogida municipal para personas sin hogar.

La tuberculosis, que se transmite por vía aérea y en España tiene una mortalidad muy baja, aparece en los focos donde el nivel socioeconómico es más bajo, desde los países del sudeste asiático, hasta Latinoamérica y el África subsahariana, pero también "en grandes núcleos de marginación" de los estados desarrollados, explica el experto.

Precisamente, las causas por las que la bacteria que provoca la enfermedad no se ha conseguido erradicar son su "gran capacidad de adaptación al medio", pero también por tener como "aliados" a la pobreza y el hacinamiento, tal y como explica García, quien también es secretario general de la Red contra la Tuberculosis y por la Solidaridad (TBS).

"Hemos mejorado muchísimo la situación en España pero seguimos teniendo unas cifras superiores a las de nuestro entorno económico, geográfico y social", indica García, que añade que en los últimos años se ha conseguido bajar de entre 15.000 y 16.000 casos a entre 6.000 y 7.000, según los últimos datos epidemiológicos disponibles y los de la SEPAR.

El experto destaca que las cifras oficiales son "un poco inferiores" -entre 5.000 y 6.000 indica- porque "siempre hay un porcentaje de infranotificación".

En España "siempre" ha habido muchos casos de esta enfermedad, que se disparó con la "miseria" que azotó el país tras la Guerra Civil, en la posguerra, cuando el primer tratamiento para combatirla se tenía que conseguir de estraperlo.

"Con la mejora de la situación económica y social de los años 60 y 70 disminuyeron las cifras y se bajó la guardia, se creía que el tema estaba controlado sin haber disminuido los casos como ocurrió en los países de nuestro entorno, y se cerraron muchos dispensarios y sanatorios antituberculosis", prosigue García, quien, además, es neumólogo del Hospital de La Princesa, de Madrid.

Afirma que en la década de los 90 España "se puso las pilas" y comenzaron a elaborarse programas de detección y control de la enfermedad, fundamentalmente autonómicos.

Los síntomas de la enfermedad son muy inespecíficos como fiebre, cansancio, pérdida de apetito y peso y si éstos se mantienen durante unos veinte días el experto recomienda consultar con el médico para descartar la tuberculosis.

Del total de afectados, entre un 25 % y un 30 % son inmigrantes y en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona puede alcanzar hasta un 50 %, pero el experto advierte de que no hay que estigmatizar.

Señala que es verdad que llega a España gente procedente de países donde hay más casos de tuberculosis, y que algunos de ellos aún no han desarrollado la enfermedad. Son las condiciones de hacinamiento, la desnutrición y tener menos recursos lo que provoca que se desarrolle y extienda.

Por eso, insiste en que es una enfermedad "infecciosa pero con un altísimo componente social".

En los últimos años, "para terminar de empeorar la cosa" ha irrumpido la "tuberculosis multirresistente", ante la que los dos fármacos que se utilizan habitualmente para curarla no destruyen la bacteria.

No obstante, en España la mortalidad es baja", menos de un 1 %, porcentaje que aumenta "un poco más" en los casos más graves.

Alrededor de la mitad de los casos son "bacilíferos", es decir, tienen una alta carga de bacilos en la muestra -en el esputo-, con lo que se puede contagiar al toser, reír, gritar, escupir o besar.

En estos casos, hay que aislar al paciente durante los quince o veinte días que dura el tratamiento, resalta García.

Para reducir las cifras, el experto apuesta por la elaboración de un Plan Nacional contra esta enfermedad que "aglutine" todos los esfuerzos que hacen individualmente los profesionales implicados.

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