viernes 20.09.2019

Unos 300.000 niños sufren dolor crónico, una asignatura pendiente de la Sanidad

El director de la Cátedra de Dolor Infantil denuncia que el Ministerio de Sanidad no ha dedicado "ni un solo euro" en los últimos cinco años a proyectos de dolor infantil

Unos 300.000 niños sufren dolor crónico, una asignatura pendiente de la Sanidad
Unos 300.000 niños sufren dolor crónico, una asignatura pendiente de la Sanidad

Alrededor de 300.000 niños y niñas sufren en España problemas crónicos de dolor y su tratamiento es una "asignatura pendiente" del Sistema Nacional de Salud (SNS), que carece de programas específicos para atender la demanda de esta población.

Así lo ha explicado a Efe el director de la Cátedra de Dolor Infantil de la Universidad Rovira i Virgili – Fundación Grünenthal, Jordi Miró, que ha denunciado que el Ministerio de Sanidad no ha dedicado "ni un solo euro" en los últimos cinco años a proyectos de dolor infantil.

"Es para ponerse a temblar", ha lamentado el también coordinador del grupo de Trabajo de Dolor Infantil de la Sociedad Española del Dolor (SED) tras participar en la III Jornada Nacional sobre Dolor Infantil, celebrado este viernes en Madrid.

Miró ha explicado que el dolor agudo en niños está más o menos controlado, ya que hay recursos y fármacos que funcionan razonablemente bien. "Pero el gran problema lo tenemos en el dolor crónico, que es un dolor que no se ha resuelto satisfactoriamente y se mantiene a lo largo del tiempo".

Este dolor crónico puede estar asociado a enfermedades de larga duración, como enfermedades reumáticas u oncológicas, pero hay otro tipo de dolor, que es el dolor primario "y que en muchas ocasiones no sabemos por qué aparece ni por qué se mantiene en el tiempo, simplemente está".

Según las encuestas, en España el 37 % de la población infanto-juvenil tendría problemas crónicos de dolor y un 6 % serios problemas de discapacidad asociados al dolor, lo que se traduce en 300.000 niños y niñas con este grave problema.

"Esto convive con una situación en la que no existen programas específicos diseñados para el tratamiento del dolor crónico infantil. Es muy difícil atender la demanda de esta población", ha lamentado.

Por eso, Miró ha reclamado "sensibilizar, formar y construir estructuras que nos permitan dar atención a estos niños", una mejor formación de pediatras y médicos de Atención Primaria en dolor infantil e investigación.

En la misma línea se ha manifestado el presidente de la SED, Juan Antonio Micó, quien ha considerado que el problema está en que no tenemos un marco nacional para el tratamiento del dolor infantil y ha pedido que en el plan de cronicidad del Ministerio de Sanidad se incluya un apartado para la atención adecuada de esta patología.

Ha señalado que el número de unidades de dolor infantil específica en España es escaso, entre 5 y 6, por lo que ha reclamado más centros especializados y estudios epidemiológicos nacionales.

También el coordinador Médico de la Unidad de Dolor Pediátrico del Hospital La Paz, Francisco Reinoso-Barbero, ha afirmado que el dolor crónico en niños no está siendo tratado en España con una medicina basada en la evidencia.

Y eso a pesar de que no es un tratamiento ni tecnológicamente ni económicamente costoso, ha alegado, sino simplemente "organizativo y político". "Que se organicen las bases para que este tratamiento multidisciplinar esté disponible en varios hospitales, implicando a distintas especialidades y servicios".

Algo que, para Reinoso-Barbero, en España choca mucho con las estructuras de los hospitales donde cada especialidad hace su tratamiento y es "muy difícil trabajar de forma transversal y que un paciente se beneficie de todos los servicios a la vez".

Reinoso-Barbero ha coincidido en que la principal causa del dolor en niños es el dolor crónico primario, "es decir, que no somos capaces de saber qué lo origina". "A lo mejor fue un golpe, una inflamación, algo que se quedó en el sistema nervioso central y que el niño lo vive con dolor y sin embargo no somos capaces de ver una enfermedad detrás".

Esto se manifiesta en un empeoramiento de la calidad de vida del menor, que se encuentra decaído, no juega, que tiene problemas sociales en el colegio, en la familia, con baja autoestima, etc. 

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