Villaflores renace: capilla, bodega y palomar serán visitables en 2027

La alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, ha presentado las segunda fase de las obras de rehabilitación del Poblado de Villaflores

La segunda fase de rehabilitación del histórico poblado de Villaflores, en Guadalajara, permitirá abrir al público varios de sus edificios más emblemáticos tras una inversión de 848.000 euros.

El Ayuntamiento prevé iniciar las obras a comienzos de verano, con un plazo de ejecución de diez meses, para consolidar su uso cultural, educativo y turístico.

El Ayuntamiento de Guadalajara (Guadalajara) ha presentado este 11 de febrero de 2026 la segunda fase de rehabilitación del Poblado de Villaflores, una intervención dotada con 848.000 euros y un plazo de ejecución de diez meses que permitirá avanzar en la recuperación integral de este conjunto agropecuario de finales del siglo XIX, declarado Bien de Interés Cultural en 2015, y hacerlo visitable por primera vez con fines culturales y turísticos.

La alcaldesa, Ana Guarinos, ha dado a conocer el proyecto acompañada por el segundo teniente de alcalde y responsable del poblado, Alfonso Esteban; el arquitecto redactor, Juan de Dios de la Hoz; y el jefe de Urbanismo municipal, César Gismera, quienes han detallado una actuación que supondrá “un avance decisivo” en la transformación del enclave.

Guarinos ha subrayado que se trata de un proyecto “largamente esperado, necesario y cargado de significado para la ciudad”, y ha recordado que en julio de 2025 concluyó la primera fase de las obras, centrada en frenar la ruina estructural del conjunto y garantizar su estabilidad.

Aquella intervención, con una inversión cercana a 2,4 millones de euros, permitió consolidar muros, reparar y reconstruir cubiertas, asegurar la impermeabilización de los edificios y ejecutar un vallado perimetral para proteger el recinto frente al vandalismo. Fue, en palabras de la alcaldesa, “una intervención silenciosa pero imprescindible para garantizar la supervivencia del conjunto”.

Con esta segunda fase, la inversión acumulada en Villaflores superará los tres millones de euros, dentro de una estrategia de recuperación a medio y largo plazo que no se agota en esta actuación y que prevé nuevas intervenciones en el resto de edificaciones del complejo.

Cuatro edificios clave: capilla, casa de colonos, bodega y palomar

La nueva intervención se centrará en cuatro inmuebles fundamentales del poblado: la capilla, la casa de colonos número 1, la bodega y el palomar, tal y como recoge el proyecto técnico de la Fase II presentado oficialmente .

En la capilla, cuya bóveda tabicada ya fue reconstruida con técnicas tradicionales durante la fase anterior, se completará ahora su adecuación interior para convertirla en centro de interpretación del conjunto. Se instalarán los sistemas necesarios para su uso público y se recuperará el acceso al coro mediante una escalera de madera, integrando el valor arquitectónico del espacio con su nueva función expositiva.

La casa de colonos número 1 se rehabilitará como recreación de una vivienda histórica que permita explicar cómo era la vida cotidiana en el poblado. Se restaurarán elementos originales conservados, como las baldosas hidráulicas, y se reproducirán carpinterías siguiendo modelos tradicionales, de modo que el propio edificio actúe como recurso museográfico y contextualice la dimensión social del enclave.

En la bodega, que conserva tinajas y dependencias subterráneas de notable interés etnográfico, se adecuará el recorrido para hacerlo accesible a las visitas y se incorporará una iluminación específica que ponga en valor su configuración original. El objetivo es integrar el espacio productivo en el relato histórico del poblado y subrayar su carácter agropecuario y autosuficiente.

Por su parte, el palomar, considerado una de las construcciones más singulares del conjunto por su diseño y estado de conservación —definido como “una auténtica joya arquitectónica única en España”—, podrá recorrerse íntegramente hasta su parte superior. Se habilitará un sistema de circulación interior que organizará la subida y la bajada, reforzando su atractivo como uno de los puntos destacados del itinerario.

Respeto absoluto a los materiales y técnicas originales

El arquitecto responsable del proyecto, Juan de Dios de la Hoz, ha destacado que la restauración se rige por criterios de mínima intervención y respeto absoluto al valor patrimonial, empleando exclusivamente madera, cal, piedra y ladrillo, sin incorporar acero ni hormigón.

Durante la primera fase ya se recuperaron cubiertas y estructuras de madera mediante carpinteros especializados en técnicas históricas; se restauraron cerchas y se colocaron prótesis de madera siguiendo sistemas tradicionales; y se reconstruyeron bóvedas tabicadas con ladrillo y yeso como se hacía en el siglo XIX. Todo ello se realizó respetando fielmente los sistemas constructivos originales y recuperando técnicas tradicionales de ensamblaje.

De la Hoz ha subrayado que Villaflores está generando un notable interés académico y profesional, con invitaciones a universidades para explicar la metodología empleada en su recuperación, y ha insistido en que el uso exclusivo de materiales tradicionales responde no a una limitación técnica, sino a un compromiso con la autenticidad del conjunto.

Recuperación paisajística y coherencia ambiental

La segunda fase no se limita a los edificios. Incluye también la recuperación del entorno paisajístico, parte inseparable del Bien de Interés Cultural.

Se adecuarán caminos con pavimento terrizo pensados prioritariamente para el tránsito peatonal, se eliminarán especies invasoras y se plantarán olmos resistentes a la grafiosis. Además, se recuperará la antigua balsa y el sistema de canalización de agua, interviniendo de manera diferenciada en cada zona para respetar la configuración histórica del conjunto.

El objetivo es devolver al poblado su lectura como modelo de explotación agropecuaria autosuficiente, concebido en su origen bajo el impulso de la Condesa de la Vega del Pozo y que llegó a contar con escuela y servicios para sus habitantes, recuperando no solo su arquitectura, sino también su memoria histórica y social.

Inicio de obras y horizonte de apertura

El proyecto se encuentra actualmente en fase administrativa previa a su licitación. Según ha explicado el jefe de Urbanismo, César Gismera, si los plazos avanzan con normalidad, las obras podrían iniciarse a principios de verano y tendrán una duración aproximada de diez meses desde su adjudicación.

Si se cumplen las previsiones, la segunda fase podría estar finalizada para el verano de 2027, momento en el que Villaflores contará ya con espacios visitables y preparados para acoger actividades culturales y educativas, quedando abierta la posibilidad de futuros usos complementarios y nuevas fases de intervención en función de las disponibilidades presupuestarias.

La alcaldesa ha reiterado que “recuperar Villaflores es recuperar parte de la identidad de Guadalajara” y ha agradecido expresamente el trabajo coordinado de Alfonso Esteban, Juan de Dios de la Hoz, César Gismera y la arquitecta municipal Nuria Pérez Rojo, quien siguió de manera directa la primera fase de las obras.

Con esta nueva intervención, Guadalajara da un paso decisivo hacia la apertura y disfrute ciudadano de uno de sus bienes culturales más emblemáticos, culminando el tránsito “de la ruina a la recuperación” del histórico Poblado de Villaflores.