El Hospital de Guadalajara participa en un estudio sobre obstrucción de carótida

La prestigiosa revista The Lancet acaba de publicar los resultados de un estudio iniciado en 2008 con el fin de valorar el resultado de tratar la obstrucción grave de la arteria carótida en pacientes asintomáticos mediante la colocación de un stent y mediante cirugía (endarterectomía carotídea)
El Hospital de Guadalajara participa en un estudio sobre obstrucción de carótida
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El Hospital Universitario de Guadalajara es uno de los centros participantes en el estudio internacional ACST-2 sobre los tratamientos de la obstrucción grave de carótida en pacientes asintomáticos del que han formado parte 130 centros de 33 países.

Es uno de los tres hospitales españoles que han participado en el mismo, junto a los hospitales La Fe de Valencia y el Clínic de Barcelona, según ha informado en nota de prensa la Consejería de Sanidad.

El estudio, cuyos resultados acaban de ser publicados en la revista científica The Lancet, tiene como objetivo comparar los resultados obtenidos al tratar la estenosis grave de la arteria carótida en pacientes asintomáticos mediante la colocación de un stent (procedimiento CAS) o mediante la práctica de una endarterectomía carotídea (CEA) y valorar los efectos protectores a largo plazo entre ambos procedimientos respecto al riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular grave o fatal.

Para ello, se ha evaluado durante 12 años a 3.625 pacientes de los centros participantes, pacientes con estenosis u obstrucción grave de la arteria carótida de los cuales 1.811 fueron tratados mediante la colocación de un stent y 1.814 mediante CEA.

Durante el estudio se analizaron los incidentes en los 30 días posteriores a la intervención y también la tasa de accidentes en los siguientes cinco a diez años.

El servicio de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular del Hospital Universitario de Guadalajara, junto con el servicio de Neurología, se acreditaron para participar en este estudio internacional que ha supuesto realizar un estrecho seguimiento a estos pacientes a lo largo de más de una década.

El estudio refleja que el seis por ciento de los pacientes tratados mediante stent (procedimiento CAS) tuvieron que recurrir finalmente a una cirugía o CEA por motivos relacionados con que el paciente presentaba una estenosis muy calcificada o que la arteria carótida era más tortuosa de lo esperado, entre otras razones.

Respecto a los pacientes a los que se asignó cirugía abierta o CEA, un tres por ciento optaron por el procedimiento con CAS, con razones más relacionadas con la preferencia por parte del paciente, el médico o la renuncia a someterse a una anestesia general.

El estudio, según ha señalado la jefa del servicio de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular del Hospital de Guadalajara, Mercedes Guerra, indica que las complicaciones graves son muy infrecuentes cuando el procedimiento, tanto del tipo CAS como CEA, se realiza por profesionales experimentados.

Los resultados sugieren que los efectos protectores frente al riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular son similares, de modo que ambos procedimientos conllevarían riesgos similares y brindarían beneficios comparables. 

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