Driebes busca fondos para garantizar excavaciones en el yacimiento de Caraca

Driebes busca fondos para garantizar excavaciones en el yacimiento de Caraca
El Ayuntamiento de Driebes impulsa una campaña de micromecenazgo para financiar la expropiación de los terrenos del yacimiento de Caraca y garantizar la continuidad de las excavaciones en la antigua ciudad romana, declarada Bien de Interés Cultural y considerada uno de los enclaves arqueológicos más relevantes de la provincia de Guadalajara.

El Ayuntamiento de Driebes (Guadalajara) ha puesto en marcha una campaña de micromecenazgo con el objetivo de asegurar la continuidad de las excavaciones arqueológicas en la antigua ciudad romana de Caraca, uno de los enclaves históricos más relevantes del interior peninsular. La iniciativa, titulada “Salvemos la ciudad romana de Caraca”, pretende reunir los fondos necesarios para la expropiación de los terrenos donde se localizan los restos más destacados del yacimiento, un paso imprescindible para garantizar su conservación, protección y difusión.

La campaña será presentada públicamente en dos actos abiertos al público. El primero tendrá lugar el lunes 19 de enero, a las 19:30 horas, en el Salón de Actos del Museo de Guadalajara, ubicado en el Palacio del Infantado. El segundo se celebrará el martes 20 de enero, a las 19:00 horas, en la Sala María Moliner del Círculo de Bellas Artes de Madrid. En ambos encuentros se detallarán los objetivos de la iniciativa y la relevancia histórica y científica del yacimiento.

El redescubrimiento de Caraca en el término municipal de Driebes ha tenido una notable repercusión en medios de comunicación nacionales e internacionales y ha impulsado un creciente interés académico y social. A raíz de este hallazgo se han celebrado congresos científicos, se han publicado monografías especializadas y se han desarrollado iniciativas culturales como el certamen de murales “Ruranos”. En enero de 2024, el yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica por el Consejo de Gobierno de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, un reconocimiento que refuerza su valor patrimonial.

Durante el año 2025, el Museo de Guadalajara acogió la exposición temporal “Caraca, la ciudad perdida”, que registró un notable éxito de público y contribuyó a divulgar los avances de las investigaciones arqueológicas desarrolladas en el Cerro de la Virgen de la Muela. Hasta la fecha se han llevado a cabo nueve campañas de excavación que han confirmado la importancia y complejidad del enclave.

Pese a estos avances, el yacimiento atraviesa en la actualidad un momento crítico. Para poder continuar con las excavaciones y asegurar su correcta gestión, el Ayuntamiento de Driebes necesita expropiar los terrenos donde se concentran los restos arqueológicos más relevantes. La adquisición de estas parcelas permitiría que pasen a ser de titularidad municipal, una condición necesaria para garantizar su protección a largo plazo. Sin embargo, el coste económico de esta operación resulta inasumible para un municipio de apenas 331 habitantes si no cuenta con apoyo externo.

Ante esta situación, el consistorio ha decidido apelar a la colaboración ciudadana y buscar mecenas que se sumen a un proyecto que considera colectivo. El llamamiento se dirige a particulares, asociaciones, empresas e instituciones interesadas en contribuir a la preservación de este legado histórico. La campaña se articula a través de la plataforma de micromecenazgo de Hispania Nostra, una entidad de referencia en la defensa del patrimonio cultural.

Las aportaciones pueden realizarse mediante la plataforma digital habilitada por Hispania Nostra y cuentan con importantes incentivos fiscales, de acuerdo con la Ley 49/2002, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos al mecenazgo. En el caso de las personas físicas, las donaciones de hasta 250 euros pueden desgravar hasta un 80% en el IRPF, mientras que las cantidades superiores cuentan con una deducción adicional. Para las personas jurídicas, la desgravación en el Impuesto de Sociedades puede alcanzar hasta el 40%. Además, quienes colaboren recibirán distintos detalles simbólicos en reconocimiento a su contribución, en función de la cantidad donada.

La campaña de micromecenazgo se desarrollará entre el 19 de enero y el 28 de febrero de 2026, un periodo clave para reunir los fondos necesarios que permitan asegurar el futuro de las investigaciones arqueológicas.

Un enclave clave de la Antigüedad

La antigua ciudad de Caraca se localiza en el Cerro de la Virgen de la Muela, en Driebes, un emplazamiento ocupado de forma casi ininterrumpida desde el Paleolítico hasta época visigoda. Su identificación ha sido objeto de debate desde el siglo XVI, aunque fue en los años ochenta cuando los investigadores Jorge Sánchez-Lafuente y Juan Manuel Abascal propusieron su localización definitiva en este cerro. Desde 2016, el Equipo Arqueológico Caraca desarrolla trabajos de investigación sistemáticos en la zona.

Entre los hallazgos más destacados figura el conocido Tesoro de Driebes, un depósito de 1.480 piezas de plata de origen carpetano, enterrado en el siglo III a. C. y descubierto en 1945. Este conjunto, que pesa cerca de 14 kilos, se conserva en el Museo Arqueológico Nacional y destaca por piezas singulares como la llamada Fíbula de Hércules, decorada con motivos mitológicos.

Caraca fue escenario de importantes episodios históricos, desde los enfrentamientos entre los carpetanos y el general romano Sertorio, que conquistó la ciudad en el año 77 a. C., hasta su posible vinculación con la Batalla del Tajo entre Aníbal y una coalición de pueblos hispanos en el 220 a. C. Autores clásicos como Ptolomeo y el Anónimo de Rávena la mencionaron en sus obras, situándola en la vía que unía Complutum con Segóbriga.

Durante la Edad del Hierro, el enclave funcionó como un oppidum carpetano y, tras la incorporación del territorio a Roma en el siglo II a. C., inició un proceso de romanización que culminó en los siglos I y II d. C., su etapa de mayor esplendor. En ese periodo se construyeron termas públicas, un foro, viviendas, un gran ustrinum y un acueducto de más de tres kilómetros que abastecía a la ciudad desde el manantial de Lucos, una destacada obra de ingeniería hidráulica romana.

A partir de mediados del siglo II d. C., la ciudad entró en declive y sus edificios públicos fueron reutilizados con otros fines hasta el abandono definitivo del núcleo urbano. Siglos después, entre los siglos VI y VII, el entorno del cerro acogió una extensa necrópolis visigoda con cientos de enterramientos, testimonio de la prolongada ocupación humana del lugar.