Campillo de Ranas cierra su Ayuntamiento por falta total de personal administrativo

En la imagen de archivo el Ayuntamiento de Campillo de Ranas (Guadalajara) - Fotografía: El Decano de Guadalajara
El municipio de la Sierra Norte de Guadalajara se queda desde este martes sin secretario ni auxiliar, lo que paraliza trámites esenciales y obliga a suspender toda la actividad administrativa. El alcalde, Francisco Maroto, denuncia una situación “límite” y reclama soluciones urgentes a Junta y Diputación.

El Ayuntamiento de Campillo de Ranas, una de las pequeñas localidades de la Sierra Norte de Guadalajara, se ha visto obligado a cerrar temporalmente sus puertas al público ante la ausencia total de personal administrativo. A partir de este martes 13 de enero, el Consistorio quedará sin secretario interventor y sin auxiliar, lo que supone la paralización absoluta de los servicios municipales y de todos los trámites que requieren firma o validación oficial.

El alcalde, Francisco Maroto, ha calificado la situación de “límite” y ha advertido del grave impacto que tendrá para los vecinos y para la actividad económica del municipio. “Estamos abocados a cerrar, literalmente. No hay absolutamente nadie que pueda atender el Ayuntamiento”, lamenta el regidor, que recalca que esta falta de personal “puede llevar a la parálisis completa de la actividad municipal”.

Un Ayuntamiento sin secretario ni auxiliar: trámites esenciales bloqueados

Campillo de Ranas se queda sin secretario municipal después de la renuncia, por motivos personales, del funcionario que desempeñaba el cargo, que además atendía otros ayuntamientos de la zona. Su marcha deja en suspenso la gestión del Registro Civil, las licencias de obra, los empadronamientos, los pagos a proveedores, la tramitación de subvenciones o la emisión de actas municipales. A ello se suma que la plaza de auxiliar administrativo permanece vacante tras finalizar un contrato temporal.

“Yo, por ejemplo, que caso todos los fines de semana, estoy muy preocupado porque no voy a tener a nadie que firme las actas de matrimonio”, apunta Maroto, visiblemente preocupado por un bloqueo que también afecta a funciones que se realizaban de forma semanal, cuando el secretario acudía una vez por semana para atender consultas y dar fe de los acuerdos municipales.

El último secretario que prestó servicio en Campillo de Ranas —y en otros consistorios afectados por su marcha— fue Víctor San Vidal, exalcalde de Fontanar, juzgado y condenado por malversación y a la inhabilitación para ejercer cargo público. Su renuncia ha precipitado el cierre administrativo del Ayuntamiento.

Un problema estructural: alta rotación y falta de personal para los municipios pequeños

Maroto insiste en que la crisis no es coyuntural, sino “estructural”, y refleja la fragilidad de los municipios rurales para mantener servicios básicos. “En seis legislaturas he tenido siete secretarios. Los pueblos pequeños somos un trampolín: cuando se forman, se van a destinos más atractivos y nos quedamos desamparados”, denuncia.

El alcalde subraya que la situación podría prolongarse hasta dos meses, ya que es la Junta de Comunidades quien debe asignar un nuevo secretario y, según explica, actualmente no existe bolsa de interinos disponible. “Hasta que no creen otra bolsa y se inicie la contratación, podemos estar semanas completamente paralizados”, asegura.

Como parche temporal, la Diputación podría enviar un secretario accidental dentro del Servicio de Apoyo a Municipios, pero solo hay cuatro para toda la provincia, una cifra “claramente insuficiente” para cubrir todas las necesidades. “No es una solución”, afirma Maroto.

La contratación del auxiliar, también bloqueada

La incorporación de un nuevo auxiliar administrativo tampoco es inmediata. La plaza se ha publicado y cuenta con 12 aspirantes, pero la adjudicación depende de la Diputación Provincial y avanza con lentitud. Y, aunque se resolviera pronto, el regidor advierte de que este refuerzo “no solucionaría el problema de fondo”, porque sus funciones dependen del secretario interventor.

“Siempre estamos supeditados a la Junta y a la Diputación, que son quienes tienen la competencia para dar una respuesta, y la realidad es que los plazos son desesperadamente lentos”, critica.

Consecuencias económicas y sociales: pagos, subvenciones y servicios en el aire

El cierre temporal del Ayuntamiento tendrá un impacto directo sobre vecinos, proveedores y la economía local, ya que se suspenden pagos, quedan en el aire justificaciones de subvenciones y se frenan expedientes clave para el día a día del municipio. “No solo es un problema burocrático; es un perjuicio directo para los vecinos y para la economía local”, advierte el alcalde.

Las autoridades municipales piden comprensión a los habitantes de Campillo de Ranas y aseguran que informarán de cualquier novedad, mientras reclaman una respuesta urgente de las administraciones competentes.

“El alcalde y todos los concejales lamentan profundamente esta situación, que tratarán de revertir a la mayor brevedad posible. Pero siempre dependemos de otras administraciones, que en última instancia son las responsables de dar respuesta”, concluye Maroto.