Lydia Lozano derrumbada ante el preocupante estado de su marido Charly
La conocida periodista y colaboradora de televisión Lydia Lozano atraviesa por una de las etapas más duras de su vida personal tras la grave enfermedad que ha sufrido su marido, Carlos “Charly” García-San Miguel, de 72 años. Lo que en un principio parecía una intervención rutinaria de espalda se ha convertido en un proceso médico extremadamente complejo y prolongado, con momentos de máxima preocupación que han impactado emocionalmente a la comunicadora.
En declaraciones recientes a la prensa, Lozano ha compartido la cruda realidad de la evolución de Charly tan solo un mes después de recibir el alta hospitalaria. “Es muy lentito, anda, pero muy lentamente”, explicó la periodista visiblemente emocionada frente a los medios, describiendo la lenta y difícil recuperación que sigue afrontando su esposo desde su domicilio familiar.
Un ingreso que se complicó hasta poner en riesgo la vida
La pesadilla comenzó con una operación de espalda que Charly se realizó hace varios meses y que parecía una intervención normal. Sin embargo, su situación se complicó tras la aparición de una infección bacteriana que afectó a varios órganos vitales, lo que derivó en múltiples intervenciones y en un ingreso hospitalario que se prolongó cerca de tres meses. Esta infección, de carácter grave, puso en peligro su vida en más de una ocasión y obligó a los médicos a actuar de urgencia más allá de lo inicialmente previsto.
Según relató Lydia a los periodistas, su marido tuvo que lidiar con varias bacterias peligrosas, una de las cuales “se comió una válvula”, según su propio relato, obligando a los especialistas a realizar procedimientos adicionales para salvar su vida. A pesar de que Charly logró superar los momentos más críticos, la recuperación no ha sido sencilla ni rápida.
Los meses más duros y el impacto emocional en Lydia
Durante los meses que Charly estuvo hospitalizado, Lydia Lozano se volcó por completo en el cuidado de su esposo, dejando de lado temporalmente sus compromisos profesionales, incluida su participación en el programa nacido en Mediaset. La colaboradora fue vista en varias ocasiones en las puertas del hospital, donde llegó a derrumbarse y romper a llorar ante la presión y el estrés que implica ver a su pareja luchando por recuperarse.
Unos de los momentos más estremecedores que trascendieron a la prensa fueron las imágenes captadas cuando Lydia, visiblemente afectada, salió del hospital después de dar detalles sobre la salud de Charly y no pudo contener las emociones. La preocupación, el agotamiento y la incertidumbre se reflejaron en cada palabra y gesto de la periodista durante esas apariciones públicas.
La llegada a casa y la dura rehabilitación
El pasado 18 de diciembre de 2025, tras semanas de ingreso, Charly finalmente recibió el alta hospitalaria y pudo regresar al domicilio familiar para continuar su recuperación. Fue un momento cargado de emoción para la pareja, que pudo pasar junta la Navidad por primera vez en mucho tiempo, aunque marcado aún por la fragilidad de su salud.
Toda vez en casa, la situación no ha mejorado de forma drástica. Lydia ha tenido que adaptarse para convertirse en cuidadora de tiempo completo, incluso alquilando una grúa para poder sentar a Charly y ayudarle a moverse durante la convalecencia. “Le tengo que llevar y le acuesto; te juro que a veces parece que me he hecho un máster de todo esto”, comentó con sinceridad, evidenciando la intensidad del cuidado diario que requiere su esposo.
La rehabilitación es lenta, y Charly necesita atención de hasta cinco médicos diferentes que supervisan su evolución. La recuperación de fuerzas, movilidad y autonomía lleva tiempo y paciencia, y Lydia ha sido enfática al afirmar que este proceso es “muy lento y muy duro”, reflejando una realidad que dista mucho de la normalidad que ambos esperaban.
El impacto personal tras las dificultades familiares
Este duro capítulo ha coincidido además con otros momentos difíciles en la vida de Lozano, incluida la reciente muerte de su madre en abril de 2025, lo que ha sumado una carga emocional considerable a la ya complicada situación familiar.
Para Lydia, el cuidado de Charly no solo es una responsabilidad, sino también una muestra de amor profundo por su pareja con la que ha compartido casi cuatro décadas de vida. Sin hijos, el vínculo entre ambos ha sido siempre fuente de apoyo mutuo y compañía constante, algo que ahora se pone a prueba con cada desafío de salud que enfrentan juntos.