Lujo, traición y una gorra: a la luz los detalles del robo millonario a Iker Casillas

Lujo, traición y una gorra: a la luz los detalles del robo millonario a Iker Casillas
La Policía Nacional ha arrojado luz sobre uno de los robos más insólitos asociados a una figura pública en España en los últimos años: la sustracción de cinco relojes de altísimo valor del exguardameta Iker Casillas. La investigación revela una trama dentro del círculo de confianza del deportista, un método casi cinematográfico y el hallazgo de piezas vendidas por partes con un curioso intento de pasar desapercibido.

El 16 de octubre de 2025, el exfutbolista Iker Casillas —leyenda de Real Madrid y de la selección española— presentó una denuncia tras descubrir que parte de su valuada colección de relojes de lujo había desaparecido de su domicilio y, en su lugar, se encontraban copias prácticamente indistinguibles de los originales.

La colección, valorada en más de 200.000 euros, incluía piezas de marcas como Rolex, Hublot y Bvlgari, entre otras. Algunos relojes tenían, además, significado personal para Casillas, con inscripciones relacionadas con momentos destacados de su carrera.

A simple vista, no parecía un robo clásico: no hubo señal de entrada forzada, ni se activaron alarmas ni nada que hiciera sospechar un ataque externo. Fue precisamente la atención al detalle del exguardameta —gran aficionado y conocedor de alta relojería— lo que alertó de la situación.

La traición de quienes estaban “dentro”

La investigación policial pronto ubicó a los responsables: no se trataba de delincuentes comunes, sino de personas dentro de la esfera de confianza de Casillas. Un hombre —vigilante de seguridad en la exclusiva urbanización de Pozuelo de Alarcón (Madrid) donde reside el exfutbolista y su familia— y su pareja, quien trabajaba como empleada del hogar en la vivienda, son los principales sospechosos.

Gracias a su acceso habitual y a la ausencia de sospechas, ambos pudieron acercarse a la colección sin levantar alarma. El plan fue meticuloso: los relojes originales fueron sustraídos gradualmente y reemplazados por réplicas casi idénticas, lo que retrasó la detección durante semanas.

La Policía Nacional bautizó la investigación como Operación Santo y, tras una serie de seguimientos y análisis de cámaras, pudo detener a la pareja antes de que salieran de España con parte del botín.

Una gorra del Real Madrid y la venta por piezas

Uno de los capítulos más llamativos del caso ocurrió cuando el presunto ladrón intentó comercializar los relojes robados. Cámaras de seguridad de una tienda de compraventa en el barrio de Aluche (Madrid) captaron al hombre tratando de vender uno de los relojes por piezas, es decir, desmontándolo para venderlo como metal precioso.

Curiosamente, el hombre llevaba puesta una gorra del Real Madrid para cubrir su rostro, un intento irónico y casi cinematográfico de pasar desapercibido mientras comerciaba con uno de los objetos más personales del propio Casillas, cuya carrera está estrechamente vinculada al club blanco.

El reloj fue tasado y vendido por una fracción de su valor real —8.000 euros por las piezas de oro— muy lejos de los miles de euros que valdría como pieza completa y auténtica.

Recuperaciones, confesiones y consecuencias legales

Hasta la fecha, las autoridades han logrado recuperar dos de los cinco relojes robados —uno completo y otro parcialmente desmontado— mientras que los tres restantes siguen sin aparecer.

En declaraciones recogidas por la investigación, el presunto ladrón habría admitido haber vendido algunas piezas motivado por problemas económicos, como deudas personales, aunque ha negado parte de los hechos y ha intentado exculpar a su pareja.

Ambos han sido puestos a disposición judicial y se han adoptado medidas cautelares. La investigación sigue abierta para esclarecer la ruta de las piezas faltantes y si hubo más implicados o alguna red organizada detrás del plan.

Más allá del valor económico: el dolor de la traición

Aunque el valor material del botín es significativo, lo que más ha resonado en torno al caso es el componente humano: quienes cometieron el robo eran personas que tenían acceso cotidiano a la vida privada de Casillas y su familia. Esa traición de confianza ha generado un debate social sobre seguridad, relaciones laborales íntimas y la vulnerabilidad de figuras públicas incluso en entornos considerados seguros.