Las sospechas más oscuras empiezan a cercar al nuevo novio de Paola Olmedo
La nueva relación sentimental de Paola Olmedo irrumpe en plena tormenta mediática tras la aparición de rumores de infidelidad, un pasado televisivo polémico y las advertencias públicas de una expareja. Todo ello, además, coincide con su explosivo cara a cara con su exmarido, José María Almoguera, en ¡De viernes! de Telecinco.
La combinación de dudas sobre su actual pareja y el choque televisado con el padre de su hijo sitúan a Olmedo en el centro de la crónica social justo antes de su inminente salto a Supervivientes 2026, uno de los formatos estrella de la cadena.
Paola Olmedo volvió a ocupar titulares esta semana después de que diversos programas de televisión pusieran el foco en su nueva pareja sentimental, un hombre llamado José cuya identidad comenzó a circular tras la publicación de unas imágenes en las que ambos aparecían besándose en Madrid. Las fotografías, que en un primer momento parecían confirmar una etapa de estabilidad tras su ruptura con José María Almoguera, se han convertido ahora en el punto de partida de una controversia que amenaza con empañar el relato idílico del nuevo romance.
Según se deslizó en el programa El tiempo justo, un testimonio anónimo aseguró haber visto recientemente al nuevo novio de Olmedo en actitud cercana con otra mujer. El detalle que reforzaría esa versión sería la identificación del vehículo del hombre, un coche gris que el testigo dijo reconocer sin margen de error. Aunque no se aportaron imágenes concluyentes, el simple señalamiento bastó para sembrar dudas y alimentar un debate inmediato en plató sobre la solidez real de la relación.
Lejos de quedarse ahí, la polémica se amplificó cuando varios colaboradores recordaron el pasado televisivo de José. En 2014 participó en el reality Ex, ¿qué harías por tus hijos?, un formato que exploraba dinámicas familiares y conflictos sentimentales. Durante su paso por el programa, pronunció comentarios que hoy, más de una década después, han sido recuperados y reinterpretados bajo una sensibilidad social distinta. Algunas frases, consideradas entonces como polémicas pero anecdóticas, han sido calificadas ahora de machistas o desafortunadas, generando un nuevo frente de discusión sobre su perfil público y su manera de entender las relaciones.
A este escenario se sumó la intervención de Vanessa, su exesposa y madre de sus hijos, que decidió romper el silencio en televisión. En su testimonio, describió una relación marcada —según su versión— por celos intensos y comportamientos que ella calificó de controladores. Sin entrar en detalles judiciales ni acusaciones formales, sus palabras introdujeron un matiz inquietante que rápidamente fue asociado a la actual pareja de Olmedo. La advertencia pública, aunque formulada en términos personales, actuó como gasolina sobre un incendio mediático que ya estaba en marcha.
Paola Olmedo no tardó en reaccionar. En distintas intervenciones defendió con firmeza a su pareja, restando credibilidad a los rumores y apelando a la manipulación interesada de hechos pasados. Aseguró que las declaraciones antiguas estaban descontextualizadas y que las insinuaciones actuales carecían de pruebas sólidas. En su discurso, el eje fue claro: reivindicar su derecho a rehacer su vida sentimental sin que cada paso quede sometido a juicio público.
El tenso reencuentro en ¡De viernes!
Mientras las sospechas sobre su novio ocupaban horas de tertulia, Olmedo protagonizó un momento especialmente áspero en el plató de ¡De viernes!, donde coincidió con su exmarido, José María Almoguera. El encuentro, anunciado como un cara a cara para abordar los flecos pendientes de su divorcio, terminó derivando en un intercambio de reproches que evidenció que las heridas siguen abiertas.
El núcleo del enfrentamiento fue la firma definitiva del divorcio, un trámite que, según explicó Almoguera, lleva meses listo para cerrarse. Él sostuvo que el documento está preparado desde hace tiempo y que las modificaciones sucesivas han retrasado innecesariamente el proceso. Olmedo, por su parte, defendió que existen cláusulas con las que no se siente cómoda, especialmente aquellas relacionadas con la exposición pública y con determinadas condiciones económicas derivadas de sus apariciones mediáticas.
El debate giró en torno a la gestión del dinero obtenido en exclusivas y entrevistas, un terreno especialmente sensible en la prensa del corazón. Almoguera deslizó que la administración de ciertos ingresos no fue la más adecuada y dejó entrever discrepancias fiscales. Olmedo respondió cuestionando la intencionalidad de esos señalamientos y sugiriendo que tras ellos existe un intento de desacreditarla en un momento clave de su trayectoria pública.
La tensión alcanzó su punto álgido cuando Almoguera afirmó que “no reconoce” a la mujer con la que compartió vida durante años, una frase que resonó en el plató y marcó el tono emocional del enfrentamiento. El intercambio, lejos de cerrar etapas, pareció abrir nuevas grietas, confirmando que la relación entre ambos dista mucho de la cordialidad.
Un salto a Honduras con la mochila cargada
Todo este torbellino se produce a escasos días del estreno de Supervivientes, el reality de aventura que Telecinco emite desde Honduras y que suele convertir las historias personales en combustible narrativo. Olmedo aterrizará en la isla no solo como concursante, sino como protagonista de un relato que ya llega cargado de sospechas, advertencias y conflictos sin resolver.
En un formato donde la vulnerabilidad, la resistencia y la exposición emocional son claves, el contexto previo puede resultar determinante. La audiencia no solo observará su desempeño físico en las pruebas, sino también cómo gestiona el ruido exterior: los rumores sobre su pareja, el eco del enfrentamiento con su exmarido y la presión mediática que la rodea.
De momento, las sospechas que cercan al nuevo novio de Paola Olmedo no pasan de ser eso: rumores, testimonios cruzados y recuerdos de un pasado televisivo que hoy se revisita con lupa. Pero en el universo de la crónica social, donde percepción y realidad a menudo se entrelazan, el simple murmullo puede convertirse en titular. Y Olmedo, quiera o no, vuelve a situarse en el centro de la escena.