Presuntos malos tratos, amenazas y vejaciones: el novio de Makoke al banquillo

En la imagen de archivo Makoke junto a su novio Gonzalo
Gonzalo ha pasado noche en el calabozo y se abre un juicio para determinar su grado de responsabilidad ante las acusaciones de su ex y los graves delitos que le imputa

Makoke afronta un nuevo foco mediático a las puertas de su boda: su prometido, Gonzalo Fernández, tendrá que sentarse ante un tribunal tras una denuncia de su expareja por presuntos episodios de violencia en el ámbito familiar.

La causa —que se remonta a 2017 y que incluye referencias a mensajes y audios incorporados al procedimiento— ha reabierto el debate público sobre qué se juzga, en qué fase está el proceso y cómo lo está gestionando la colaboradora televisiva.

Makoke, colaboradora habitual de televisión, ha quedado atrapada en una tormenta judicial ajena a su historia sentimental previa: su pareja, Gonzalo Fernández, afronta la apertura de juicio por tres presuntos delitosmaltrato físico, amenazas y vejaciones continuadas— tras la denuncia presentada por la madre de su hija, por hechos que se sitúan en 2017. La decisión llega después de que el juzgado haya apreciado indicios suficientes para elevar el caso a juicio, según la información difundida en los últimos días por varios medios y comentada en programas de Telecinco.

El asunto ha cobrado dimensión pública por un elemento añadido: la pareja tenía planes de boda en Ibiza y, hasta ahora, Fernández mantenía un perfil discreto fuera del circuito del corazón. La publicación de los detalles del auto y de material aportado a la causa (mensajes y transcripciones) ha desplazado el foco desde la crónica social hacia un terreno judicial especialmente sensible.

A partir de ahí, se han cruzado dos relatos: el estrictamente procesal —qué investiga el juzgado y por qué— y el mediático —cómo lo digiere Makoke, qué dice su entorno y qué impacto tiene en una boda anunciada para 2026—.

Qué se investiga y en qué punto está el caso

Según la reconstrucción difundida en televisión y recogida después por distintas cabeceras, el procedimiento arrancó tras una denuncia presentada “hace unos meses” y, en su recorrido, Fernández habría pasado una noche en calabozos en el marco de un juicio rápido, antes de abrirse un periodo de instrucción. El giro clave llega cuando el juzgado concluye esa fase y dicta el auto que encamina la causa hacia juicio.

El núcleo de la denuncia sitúa los hechos en 2017, “pocos meses después” del nacimiento de la hija de la expareja, y sostiene que se habrían producido dos agresiones físicas. A esto se sumaría un componente de hostigamiento psicológico mediante comunicaciones presuntamente insultantes y amenazantes.

Uno de los elementos que más se subraya en las informaciones publicadas es la inclusión de decenas de mensajes y, en particular, transcripciones de audios. En plató, el director de Lecturas, Luis Pliego, llegó a describir el auto como “durísimo” y apuntó a que el escrito incorpora ese tipo de material sin entrar en detalles de su contenido.

La reacción de Makoke: defensa pública y matices sobre lo que sabía

La respuesta de Makoke ha oscilado entre el impacto inicial que describen algunas versiones y una defensa cerrada de su prometido en sus declaraciones más recientes. En una intervención en El tiempo justo, aseguró que Fernández es “inocente” y que confía “al cien por cien” en él y en la justicia.

Esa defensa incluye un matiz relevante: Makoke sostuvo que no le sorprendió la publicación del caso porque decía estar “al tanto” de lo ocurrido y de “cómo han sucedido las cosas”, dando a entender que conocía el trasfondo del conflicto con la expareja.

En paralelo, otros relatos divulgados estos días apuntan a una escena distinta: llamadas de advertencia antes de la publicación y la afirmación, atribuida a Makoke en ese contexto, de que el asunto estaba “archivado” o que “no hay ningún juicio”, lo que habría alimentado el debate sobre si conocía el contenido del auto y la fase real del procedimiento.

La versión del prometido: recurso y estrategia de bajo perfil

De acuerdo con lo explicado en televisión y recogido por Vozpópuli, Gonzalo Fernández habría comunicado a su entorno que está “muy tranquilo” y que ha presentado un recurso contra el auto que le envía a juicio, alegando vulneración de derechos y que cuenta con argumentos para su defensa.

Esa misma línea encaja con la estrategia de bajo perfil que le atribuyen varias crónicas: evitar pronunciarse públicamente mientras avanza el procedimiento, a la espera de que el proceso judicial marque el terreno.

Quién es Gonzalo Fernández y por qué el caso impacta en la “marca boda”

Hasta este episodio, Fernández había sido presentado en medios como un publicista con trayectoria corporativa y un papel directivo en el sector del marketing y la publicidad digital. En el retrato publicado por Vozpópuli, se le sitúa como director general en una consultora y cofundador de una firma vinculada al comercio electrónico, con formación internacional y experiencia en empresas tecnológicas.

El contraste entre ese perfil y una causa por presunta violencia en el ámbito familiar explica el impacto reputacional inmediato: no se trata solo de un asunto privado, sino de un caso que cae en un momento de exposición pública (preparativos de boda, apariciones en programas y revistas) y que, además, toca un tema de alta sensibilidad social.

Sobre la boda, lo que se conoce es que la pareja venía de aplazamientos previos y que el plan seguía orbitando alrededor de Ibiza en 2026, lo que ahora queda condicionado por los tiempos judiciales y por la presión mediática.