martes 7/12/21

Ha muerto tras una larga enfermedad. Bertín Osborne destrozado tras recibir el duro golpe

El cantante ha visitado el programa de Pablo Motos para promocionar su nuevo disco ’40 años son pocos’. Allí ha hablado del fallecimiento de su amiga Mercedes Domecq Ybarra
El cantante y presentador Bertín Osborne, con un pie en el banquillo de los acusados
Ha muerto tras una larga enfermedad. Bertín Osborne destrozado tras recibir el duro golpe

Según recoge SEMANA, son momentos delicados para Bertín Osborne. El cantante está haciendo frente a un duro varapalo personal: la muerte de una de una persona muy importante para él. Se trata de su amiga Mercedes Domecq Ybarra, viuda del rejoneador Fermín Bohórquez Escribano. Tras una larga lucha contra una grave enfermedad, ha fallecido en Jerez de la Frontera. Su pérdida supone un profundo dolor para el presentador, quien ha recordado a su amiga emocionado.

«Ayer por la noche murió mi mejor amiga y estoy muy jodido», ha contado en su visita a ‘El hormiguero’. Allí se ha entrevistado con Pablo Motos para presentar’40 años son pocos’. Un disco que sale a la venta el 29 de octubre y con el que celebra sus 40 años de carrera musical.

«Ella me diría ‘sal ahí y diviértete»

Aunque triste por la muerte de su amiga, Bertín ha contado que se ha inspirado en ella para coger fuerzas y seguir adelante con la promoción de su álbum. «Esta mañana me he levantado y he dicho ‘qué haría Mercedes esta mañana si me viera’. Ella me diría ‘sal ahí y diviértete’. Por eso estoy con esa sonrisa que me cuesta sacarla, pero la tengo», relataba.

El artista ha explicado en el espacio de Antena 3 que gracias al confinamiento volvió a componer canciones. Algo que llevaba años sin hacer. Antes solía hacerlo cuando viajaba: «En los aviones me ponía los cascos y componía». Pero tras el estallido de la pandemia y los meses de confinamiento se animó a meterse de lleno en faena. «Ahora como no puedo ir fuera lo hago en casa. Son horas de curro… Mucha gente no lo sabe, pero muchas de mis canciones las he compuesto yo», detallaba. «Con los años me volví vago y ahora por la maldita pandemia tenía todas las horas del mundo. Que para 40 años tenía que hacer algo bien».

Además de su faceta como cantante y como presentador, Bertín Osborne tiene una importante actividad empresarial. Motos le ha preguntado sobre el número de negocios que tiene, pero se ha mostrado cauto a la hora de hablar de sus fuentes de ingresos. «Participo en algunas con cosas importantes», admitía. «Tengo una bodega en Rioja, pero la he cerrado. Es del siglo XIX, espectacular, con unos calados de piedra debajo de la montaña que te caes de culo».

«Me acuesto temprano y me levanto muy temprano»

Asimismo, ha revelado que tras su imagen de aficionado a las fiestas se esconde un hombre disciplinado que se acuesta muy temprano. «Me levanto a las siete menos cuarto, le mando un mensajito a Carlos Herrera. Muy divertido», contaba. «Me acuesto temprano y me levanto muy temprano. Hay días que a las diez de la noche estoy en la cama. Lo que pasa es que yo en la cama hago muchas cosas. Oigo la radio, pongo la tele y leo. Comprendo que los hombres no pueden hacer tres cosas a la vez, pero yo sí. Lo oigo todo y lo leo todo, pero a veces me confundo y me creo que Juan de Austria mete un gol», decía, entre risas.

Bertín se confiesa un maniático del orden y la limpieza. Y un apasionado de la aspiradora y la fregona, cuyo dominio ha mostrado ante las cámaras. También es sumamente puntual: «Soy germánico Siempre estoy a mi hora. Si quedo a las diez llego a las diez menos dos. Jamás llego tarde. El tiempo es lo único que no puedes recuperar».

En su época dorada viviendo en una mansión en Miami «no llegaba a fin de mes»

Una de las anécdotas más curiosas de su encuentro con Pablo Motos ha sido cuando rememoraba sus años en Miami. «Tenía una casa de la ostia, un barco de la hostia, pero no llegaba a fin de mes. Estaba tieso». Por eso, aunque nunca se sintió atraído por el mundo de la interpretación, cuando le ofrecieron un papel para un culebrón de la cadena Univisión aceptó sin rechistar. Pero se cansó enseguida de meterse en la piel de un personaje todas las semanas. «A los tres meses de hacer el culebrón le dije al director: ¿No me puedes matar? Al final me despeñaron con un coche. El día que se emitió el capítulo estaba en México y la gente se alegraba de verme por la calle: ¡Estás vivo!, me decían», destacaba, con su característico sentido del humor.

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