Ha muerto. Joaquín Torres sufre otra trágica perdida días después de enterrar a su padre

Ha muerto. Joaquín Torres sufre otra trágica perdida días después de enterrar a su padre
Tras un trágico accidente y la separación de su marido el arquitecto de los famosos está sufriendo un año de pérdidas terribles en su familia

Según recoge ABC, la racha negra que atraviesa Joaquín Torres no da tregua. Apenas unos días después de despedir a su padre, el empresario Juan Torres Piñón, el arquitecto vuelve a enfrentarse a otro mazazo: la muerte de su cuñado, el marido de su hermana Maite. Un fallecimiento que la familia había mantenido en silencio y que él mismo confirma ahora, agotado por un año que define como el más duro de su vida.

Torres relata que todo comenzó con un simple dolor de estómago. Su cuñado ingresó en urgencias un domingo y, en menos de dos semanas, el diagnóstico se volvió irreversible. «Ingresó con un dolor de estómago y doce días después falleció. No se pudo hacer nada. Y dejó a mi hermana viuda con 56 años y cinco hijos», explica al portal 'Jaleos', consciente de que aún no han podido encajar el golpe. El cáncer de páncreas avanzó a una velocidad que dejó a la familia sin margen para reaccionar.

El terrible año de Joaquín

A ese duelo reciente se suma ahora la preocupación por otra cuñada, la esposa de uno de sus hermanos, que atraviesa un proceso médico delicado. Torres intenta agarrarse a lo poco que hoy suena a alivio: «Al menos ha superado la operación y la quimio», señala, aunque reconoce que la acumulación de desgracias empieza a pesar más de lo que sabe expresar.

La muerte de su padre, a los 89 años, había sido suficiente para abrirle una grieta emocional que aún no se cierra. Era el segundo adiós en dos años: en marzo de 2024 perdió a su madre, con quien mantenía una relación especialmente estrecha. Entre los dos fallecimientos, su separación de Raúl Prieto terminó de dinamitar un equilibrio personal que llevaba tiempo sostenido con alfileres.

Tensiones familiares

En paralelo, las tensiones internas en la familia tampoco han quedado al margen. La herencia del patriarca ha vuelto a encender diferencias entre los hermanos, en especial por la casa que Joaquín diseñó como proyecto fin de carrera y que, con el tiempo, se convirtió en símbolo de la familia y de su trayectoria. Las disputas no son nuevas; él mismo ha reconocido públicamente que la relación con uno de sus hermanos quedó herida hace años por la gestión del patrimonio.

Todo ello llega mientras el arquitecto continúa recuperándose del grave accidente de moto que sufrió y que le mantuvo hospitalizado durante semanas. Desde entonces, sus apariciones públicas y sus intervenciones en redes se han llenado de un tono más vulnerable y, a la vez, más dispuesto a contar lo que ocurre puertas adentro.

«Está siendo muy difícil», admite, sin más vueltas. Y aun así, intenta mantener un mensaje que repite como mantra desde la pérdida de su padre: seguir adelante por sus hijos y por la promesa que hizo a su madre. Entre duelos encadenados, fracturas familiares y problemas de salud, Joaquín Torres encara el final de año con una mezcla de desgaste y determinación. Porque, aunque la vida haya golpeado duro, él insiste en no dejar que estos meses lo definan para siempre.