Chenoa y su exmarido, Miguel, juntos de nuevo: filtran todos los detalles
Chenoa y el urólogo Miguel Sánchez Encinas habrían retomado el contacto y estarían explorando una segunda oportunidad, pero sin convivir y con máxima discreción.
La revelación llega tras días de rumores, un desmentido público de la cantante y nuevas pistas sobre cuándo y cómo se reactivó su vínculo.
Chenoa (50) y su exmarido, el médico Miguel Sánchez Encinas, han vuelto a situarse en el centro de la prensa del corazón después de que varias informaciones publicadas el 17 y 18 de febrero de 2026 apunten a que se están viendo de nuevo. El relato que se repite en distintos medios dibuja una reconciliación “sin etiquetas”, con ambos manteniendo casas separadas y un círculo de confianza muy reducido al tanto del acercamiento.
La clave no es solo el “qué”, sino el “cómo”: según la versión que ha trascendido, no se trataría de un regreso oficial ni de planes inmediatos de relanzar la relación ante las cámaras. Más bien, un reencuentro gradual, sin prisa y con la intención de protegerse de la presión mediática que acompañó a su boda y a su ruptura.
En paralelo, la noticia aterriza en un momento de alta exposición profesional para Chenoa: en el último año su perfil televisivo se ha consolidado con proyectos de gran audiencia y apariciones muy visibles, lo que incrementa el foco sobre cualquier movimiento en su vida privada.
De un rumor “genérico” a un nombre propio: así se encadenó la historia
El hilo que desemboca en la supuesta reconciliación arranca, al menos públicamente, hace apenas una semana. En el programa ‘El tiempo justo’ se deslizó que Chenoa podría estar ilusionada “con un profesional de la medicina”, sin dar identidad. El comentario creció y, cuando la cantante fue preguntada por la agencia Europa Press, lo negó de forma tajante: “Es mentira… tengo mucho trabajo y no tengo tiempo para lo otro”, vino a decir ante las cámaras.
El giro llega cuando ese “médico” deja de ser un perfil indeterminado. Según lo contado en televisión por el director de una cabecera del corazón, la persona con la que Chenoa estaría viéndose no sería alguien nuevo, sino su exmarido: “Chenoa está con su exmarido, Miguel Sánchez Encinas”. Y ahí aparecen los matices que más se han repetido: pocas personas lo saben, se ven “como novios” y cada uno vive en su casa.
En ese mismo relato se subraya un punto clave: “no quieren poner nombre” a lo que están viviendo. Traducido: no habría una oficialización inmediata, ni necesidad de definirlo como “pareja” en términos clásicos. La estrategia sería blindar la intimidad y evitar el ciclo de titulares que, en el pasado, terminó convirtiendo cada paso de la relación en un acontecimiento público.
El “punto de reencuentro”: una fiesta en 2025 y una foto que reabrió la puerta
Varios medios sitúan el primer indicio del acercamiento en un evento social muy concreto: la fiesta del 50º cumpleaños del presentador Frank Blanco, celebrada en abril de 2025. Allí se les vio juntos, sonrientes y posando cerca, lo que reactivó las especulaciones.
En aquel momento, Chenoa intentó bajar la temperatura del asunto con una explicación de normalidad: eran dos adultos que se llevaban bien en el cumpleaños de un amigo, “nada raro”. Ahora, la hipótesis que cobra fuerza es que esa noche funcionó como reinicio: volvieron a hablar con continuidad y el vínculo se fue recomponiendo lejos del foco.
Este dato encaja con otra idea que se repite: el entorno no estaría sorprendido. Al menos una lectura mediática sostiene que “lo veían venir desde hace tiempo”, precisamente porque el final de la relación no se interpretó como una ruptura traumática, sino como un desgaste que dejaba afecto residual.
Qué se sabe de su dinámica actual: discreción, sin convivencia y sin planes a corto plazo
El patrón que describen las informaciones publicadas en las últimas horas se apoya en tres ejes:
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Discreción máxima: lo estaría compartiendo un círculo muy reducido, sin intención de convertirlo en un relato público.
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Relación sin convivencia: se verían “como novios”, pero cada uno en su casa, un formato que, según esas versiones, les permitiría encajar agendas y reducir fricciones.
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Sin etiqueta y sin hoja de ruta: no habría prisa por llamarlo “pareja” ni por proyectar objetivos como una nueva boda. El mensaje implícito es “vamos paso a paso”.
En esa narrativa aparece también un componente emocional: ella querría evitar volver a ser “la del chándal gris” (la etiqueta popular que persigue a Chenoa desde hace años), y por eso no tendría intención de dar explicaciones sobre su corazón, menos aún si el intento no cuaja.
De la cena de 2019 a la boda de 2022: una historia construida fuera del foco
Para entender por qué esta reconciliación genera tanto interés, conviene recordar que su relación se vendió siempre como un oasis de normalidad en una biografía sentimental muy observada.
La pareja se conoció a principios de 2019 en una cena con amigos. A partir de ahí, avanzaron deprisa: llegó la pedida de mano en Roma y, tras aplazamientos por la pandemia, la boda se celebró el 17 de junio de 2022 en Mallorca, en la finca Comassema, en el valle de Orient, Sierra de Tramuntana.
Sobre Miguel Sánchez Encinas, la información que ha circulado estos días vuelve a remarcar su perfil discreto: urólogo, poco dado a la exposición, y con vida previa al matrimonio con la cantante (se menciona que tiene dos hijas).
La ruptura de 2023 y lo que quedó sin cerrar
La separación se conoció en noviembre de 2023 (otras reconstrucciones hablan de “otoño de 2023”) y sorprendió por dos motivos: por lo breve del matrimonio (aproximadamente año y medio) y por la imagen de estabilidad que proyectaban.
¿Motivos? Las explicaciones que se difundieron entonces se movieron entre lo prudente y lo especulativo:
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Dificultad para compaginar agendas y ritmos de vida.
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Problemas de convivencia.
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Rumores sobre terceras personas, nunca confirmados de forma concluyente.
Lo importante es que, según la mayoría de reconstrucciones actuales, el final se habría gestionado de manera cordial, sin guerra pública ni comunicados incendiarios. Y esa salida “limpia” es, precisamente, lo que haría creíble un regreso con menos presión y más realismo.
¿Y ahora qué? Lo que falta para hablar de “reconciliación oficial”
A día de hoy, el punto más delicado es la ausencia de confirmación directa. No hay, por el momento, un “sí” explícito por parte de Chenoa o de Miguel. Sí existe, en cambio, un cúmulo de señales: la atribución del “médico” a su exmarido, el relato consistente sobre el formato “sin convivencia”, y el antecedente del reencuentro de 2025.
El desenlace mediático dependerá de dos factores: si aparecen imágenes actuales (no solo de archivo) y si la propia Chenoa decide mantener la línea que ya marcó ante Europa Press: negar, evitar detalles y refugiarse en el trabajo. En el universo del corazón, ese silencio suele interpretarse como parte del pacto de discreción.