La verdadera razón por la que ha estallado todo entre Kiko Rivera e Irene Rosales

En la imagen de archivo Irene Rosales y Kiko Rivera
Tras una separación aparentemente de lo más amistosa todo ha saltado por los aires tras la llegada de sus nuevas parejas y lo último que ha pasado ha sido la gota que ha colmado el vaso

Según recoge Informalia, se acabó el buen rollo entre Kiko Rivera e Irene Rosales. Así rezaba el titular de la revista Semana del pasado miércoles. El texto iba acompañado de unas imágenes tomadas a la puerta del colegio de sus hijas en las que, en efecto, no se cruzaron ni una sola palabra. Era el cumpleaños de una de las pequeñas y, lejos de celebrar el aniversario juntos —como hicieron con su hija mayor apenas unas semanas antes—, el DJ y la influencer ni siquiera se miraron.

De hecho, Irene acudió a la puerta del colegio para darle dos besos a su hija y felicitarla, ya que ese día la recogía su padre y no volvería a verla hasta más tarde. La imagen de Irene abandonando el centro, compungida y al borde de las lágrimas, no necesitaba explicación. Resulta evidente que entre ellos ha ocurrido algo importante.

Según contó Lecturas hace unas semanas, el origen de ese malestar tenía nombre y apellidos: Lola García. Y no porque ella hubiera hecho nada en concreto, sino porque Kiko, su actual pareja, quería que Irene la autorizara para poder recoger a las niñas del colegio. Sin embargo, Informalia está ahora en disposición de confirmar que el conflicto venía de antes y que esta petición fue, en realidad, el detonante que hizo estallar a la modelo sevillana.

Según ha podido saber este portal, pocos días después de iniciar su relación, Kiko decidió hacerla pública a través de sus redes sociales. El hijo de Isabel Pantoja compartió una fotografía junto a Lola acompañada de un mensaje en el que venía a decir poco menos que era el amor de su vida. Irene había oído por su entorno que él estaba conociendo a otras chicas, pero Kiko nunca se lo comunicó directamente. Nunca habló con ella para decirle que se había vuelto a enamorar ni para informarle de que pensaba presentar a Lola a sus hijas. Ese fue el verdadero detonante del distanciamiento.

Irene está contenta de que Kiko vuelva a sonreír y de que lo haga acompañado, pero no comparte la manera en la que él ha gestionado la situación con las niñas. Así se lo hizo saber, aunque él no lo entendió. A Kiko le parecía injusto que Guillermo estuviera plenamente integrado en la vida de Irene y de sus hijas y que él no pudiera hacer lo mismo. Sin embargo, no tuvo en cuenta que Irene había manejado el proceso de otra forma.

Si hay algo que la sevillana ha hecho bien, según su entorno, ha sido la manera en la que afrontó la separación. Nunca puso obstáculos, porque ambos tenían claro que la prioridad debía ser el bienestar de Ana y Carlota. Basta con mirar unos meses atrás para comprobarlo. A mediados de diciembre, en el cumpleaños de Ana, Kiko ya mantenía una relación con Lola, aunque todavía no la había hecho pública. Aun así, celebraron el aniversario juntos en un parque de bolas. Las imágenes publicadas entonces por Diez Minutos mostraban un ambiente cordial y sin tensiones.

Sin embargo, apenas mes y medio después, con Lola ya plenamente integrada en la vida de Kiko, todo ha cambiado de forma radical. Carlota celebró su cumpleaños con su padre, su hermana y la nueva pareja de este. Más tarde lo hizo también con su madre, al regresar a casa. El deterioro de la relación entre Kiko e Irene parecía, en cualquier caso, solo cuestión de tiempo.