Alejandra Rubio a la gresca con Laura Matamoros y con Carlo Costanzia de por medio
Alejandra Rubio y Laura Matamoros han llevado su distanciamiento familiar a una guerra abierta en televisión y redes sociales, con Carlo Costanzia convertido en el epicentro de los reproches.
Mensajes en Instagram, acusaciones de “marioneta” y una petición expresa para que Terelu Campos quede al margen han elevado el tono de un conflicto que ya trasciende lo privado y se libra en horario de máxima audiencia.
Alejandra Rubio ha vuelto a plantarse en directo para frenar la escalada del choque con Laura Matamoros, un rifirrafe que se ha cocinado entre platós, “stories” y reproches familiares. En el centro de la escena queda Carlo Costanzia, señalado por su prima como “manejado” y defendido por su pareja como alguien con criterio propio.
El cruce se ha intensificado en las últimas horas, con un doble frente: lo que Laura dice en televisión sobre Carlo y Alejandra, y lo que Carlo responde en redes; una combinación que ha convertido un distanciamiento privado en una guerra pública con capítulos casi diarios.
Alejandra Rubio y Laura Matamoros han pasado del deshielo familiar a la confrontación abierta con Carlo Costanzia como eje del conflicto, después de que la colaboradora de “Espejo Público” confirmara que ya no existe relación con su primo y este contestara en Instagram con un dardo que desató una cadena de réplicas en televisión. La disputa se ha alimentado de acusaciones cruzadas —desde insinuar que Carlo actúa como “marioneta” hasta negar que haya un problema real— y de la entrada de terceros en el relato, como Terelu Campos y la publicación de las memorias de Mar Flores.
El punto de inflexión más reciente llega este lunes 16 de febrero de 2026, cuando Laura Matamoros reapareció en “Espejo Público” dispuesta a responder a su primo por el mensaje en redes, y Alejandra Rubio contestó desde “Vamos a ver” con dos líneas rojas: defensa cerrada de Carlo y un aviso para que Terelu Campos quede fuera del fuego cruzado.
El dardo de Carlo en Instagram que prende la mecha
La secuencia, según los relatos publicados estos días, arranca con unas declaraciones de Laura Matamoros en televisión sobre la relación actual con Carlo Costanzia y el entorno mediático que rodea a la pareja. En esa ventana pública, ella desliza que su primo estaría pasando un momento delicado, “entre la espada y la pared”, y que el vínculo familiar ya no existe más allá de lo biológico.
La reacción llega desde el móvil: Carlo Costanzia sube un “story” con una frase breve y agresiva que se interpreta como un ataque directo a Laura (“si hablara de sí misma…”, viene a decir). El mensaje lo recogen varios medios como el detonante que convierte el distanciamiento en bronca sin retorno.
Laura devuelve el golpe también en Instagram, con un aviso en clave (“no escupas al cielo… karma”), y deja claro que el asunto no se iba a quedar en redes: habría respuesta en plató.
Laura endurece el relato: “marioneta”, “rocambolesco” y el episodio “grotesco”
Ya en directo, Laura Matamoros no se limita a confirmar el distanciamiento: eleva el tono y sugiere que Carlo se ha alineado con Alejandra y con el entorno Campos, describiendo una dinámica de bloque familiar (“se alinean”, según su versión).
Además, sitúa como hito del enfriamiento un episodio ligado al cumpleaños de Terelu y a un “posado” con el padre de Carlo Costanzia, al que ella califica de “grotesco”, y asegura que ese juicio fue mal recibido por su primo.
En paralelo, insiste en que el cambio de relación se produce cuando Carlo entra en el foco mediático: cuando la exposición era al revés —sostiene— no había problema.
Alejandra responde: “mi madre, en paz” y Carlo “no es ningún pelele”
La defensa de Alejandra Rubio se articula en tres ideas: no comprar el marco de “guerra familiar”, negar que Carlo sea influenciable y pedir que se saque a Terelu del conflicto.
En su réplica pública, Alejandra asegura que no tiene un problema personal con Laura y que, de hecho, la convivencia familiar no encaja con el nivel de exposición del supuesto vínculo: afirma que desde que está con Carlo no la ha visto en encuentros, comidas o celebraciones clave (menciona incluso que no acudió a una “baby shower” organizada por su suegra).
Segundo, rebate el núcleo más hiriente del discurso: cuando se le traslada que en “Espejo Público” Carlo habría sido llamado “pelele”, Alejandra responde que Carlo no es alguien manipulable y que ambos tienen personalidad suficiente para decidir.
Y tercero, marca un límite con Terelu: “pido que se la deje en paz”, subrayando que su madre —según su versión— no está alimentando el conflicto.
¿De qué va realmente el choque? El trasfondo mediático y Mar Flores en el horizonte
Más allá de la bronca en sí, las piezas publicadas apuntan a un trasfondo que mezcla dos combustibles habituales en la crónica social: la exposición pública y las lealtades familiares.
En ese contexto, aparece el ruido generado alrededor de las memorias de Mar Flores y los posicionamientos que, según se cuenta, han incomodado a unos y otros. De hecho, en la reconstrucción que se hace del conflicto, se menciona que parte del malestar de Carlo tendría que ver con cómo se han contado públicamente detalles privados y con el alineamiento de Laura junto a Mar Flores tras la publicación del libro.
A ello se suma el elemento “televisión”: Alejandra verbaliza que Laura “está hablando de nosotros” desde que colabora en un programa, interpretándolo como un paso más en la conversión del entorno familiar en contenido.
Cronología rápida de la escalada (febrero 2026)
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12 de febrero de 2026: se publica la respuesta de Carlo en Instagram con el dardo que dispara la tensión pública.
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13 de febrero de 2026: se recoge la contra de Laura (“karma…”) y se anticipa que lo abordará en plató.
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16 de febrero de 2026: Laura aporta nuevos detalles en “Espejo Público” (incluido el episodio “grotesco”); Alejandra responde en “Vamos a ver” defendiendo a Carlo y pidiendo respeto para Terelu.
Un conflicto que ya no depende solo de ellos
En este punto, el choque tiene vida propia: cada intervención en plató retroalimenta la siguiente “story”, y cada “story” vuelve como pregunta a un plató rival. El resultado es una espiral donde el hecho noticioso ya no es solo “se han distanciado”, sino cómo gestionan la exposición: quién habla, quién calla, y quién queda señalado como responsable de la narrativa.