domingo 25/10/20

El piso que supuso el fin de la buena sintonía entre el torero Ortega Cano y Rocío Carrasco

Rocío Jurado mostró su vivienda de Miami en exclusiva para Lecturas en los años 80
El piso que supuso el fin de la buena sintonía entre el torero Ortega Cano y Rocío Carrasco
El piso que supuso el fin de la buena sintonía entre el torero Ortega Cano y Rocío Carrasco

Según recoge Lecturas, Rocío Jurado luchó durante toda su vida por mantener unida a su familia a toda costa. Sin embargo, cuando falleció en 2006 todo cambió y sus seres queridos se fueron distanciando cada vez más. Unos movimientos en los que su hija, Rocío Carrasco, se separó del resto. Tanto es así que, en la actualidad, apenas tiene relación con la mayoría de los miembros del clan, como Gloria Camila, su hija Rocío Flores u Ortega Cano. Con este último, la relación terminó por romperse tras la venta del piso en Miami, según ha desvelado Antonio Rossi este lunes 15 de junio. Un inmueble que la propia artista enseñó en las páginas de Lecturas en los años 80.

La relación entre Ortega Cano y Rocío Jurado hace años que se rompió. El distanciamiento es tal, que el que fuera la pareja de su madre, Ortega Cano, llegó a decir en una entrevista en ‘Viva la vida’ que ya no sentía ningún tipo de cariño hacia Rocío Carrasco. “Ya no quiero a Rocío Carrasco. Tampoco la odio pero no existe ese cariño ni la relación que hubo en sus tiempos”, afirmaba.

Una relación que terminó por romperse tras la venta del piso en Miami, según ha desvelado Antonio Rossi este lunes 15 de junio. Una vivienda que la propia cantante enseñó en exclusiva en la revista Lecturas. Junto a Pedro Carrasco y su hija, la cantante no dudó en posar delante de la casa 'estilo Miami'.

El colaborador de televisión ha asegurado que la hija de Rocío Jurado intentó mantener una buena relación con Ortega Cano hasta que se deshizo del piso. Entonces, cortó todo contacto on la que fuera pareja de su madre para siempre.

Tras la muerte de Rocío Jurado en el año 2016, Rocío Carrasco heredó la casa que su madre tenía en Miami. Esta vivienda se convirtió en el bastión de la cantante al otro lado del charco.

La vivienda, donde pasaba una gran parte del tiempo con su por aquel entonces marido, Pedro Carrasco, y su pequeña Rociíto, fue más que su segunda residencia. Fue su cuartel general, desde el que se permitía moverse por todo el continente americano para conciertos y bolos con mayor facilidad que desde Chipiona o su chalet de La Moraleja.

La casa, que descansaba a orillas del Atlántico, contaba con dos plantas, un gran comedor, dominado por los espejos y el blanco, una amplia cocina, y un jardín enorme con dos piscinas: una de agua fría y otra tipo jacuzzi, de agua caliente.

Rocío Jurado decidió adquirir esta vivienda con el fin de abrirse sitio en el mercado norteamericano. Por aquel entonces, la cantante ya despuntaba en países latinos y proyectaba hacer el desembarco en las listas de éxitos de Estados Unidos.

Un enclave en el que la familia vivió años muy felices, tal y como explicaba Pedro Carrasco en exclusiva para Lecturas. “Contamos con muy buenos amigos que no paran de tener atenciones con nosotros”, afirmaba entonces.

Sin embargo, tras abrir el testamento, Rocío Carrasco decidió poner a la venta este enclave. Una casa de la que conseguía deshacerse en el año 2010.

Rocío Carrasco vendía la vivienda por 900.000 euros y, según Rossi, rompía toda relación con el que fuera pareja de su madre. Un lugar en el que Rocío Jurado soñó a lo grande y que terminó convirtiéndose en el bastión que separó a dos de sus pilares fundamentales.

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