Destapan lo que esconde el fichaje de Gabriela Guillén por 'Supervivientes'

Destapan lo que esconde el fichaje de Gabriela Guillén por 'Supervivientes'
Su desembarco en el programa le ayudará a presentarse como figura pública independiente

Según recoge La RazónGabriela Guillén da el salto definitivo para dejar de ser "la ex de" y convertirse en protagonista de su propia historia. La empresaria paraguaya es la primera concursante oficial de "Supervivientes" en su nueva edición, un movimiento que marca un antes y un después en su exposición pública tras meses en el foco mediático por su enfrentamiento con Bertín Osborne.

Hasta ahora, había sido conocida sobre todo por su relación con el artista y por la sonada batalla pública que ambos protagonizaron tras el nacimiento de su hijo en común, el pequeño David. Durante meses, la empresaria reclamó el reconocimiento de paternidad y denunció la falta de apoyo del cantante, mientras el entorno de Osborne enfriaba la situación. La tensión derivó en declaraciones cruzadas y en un conflicto legal que culminó recientemente con la firma de un convenio regulador para establecer la pensión y el régimen de visitas del menor. Un episodio que, aunque encauzado sobre el papel, evidenció una guerra mediática que desgastó a ambas partes y colocó a Gabriela en el centro de la polémica.

Personaje con identidad propia

Ahora, su fichaje por el reality de supervivencia supone mucho más que una aventura televisiva. Es su carta de presentación como personaje público con identidad propia. "Feliz" con esta nueva etapa, Guillén afronta el reto como una oportunidad profesional y también como una forma de redefinir su camino, según ha expresado a Europa Press. La televisión le permitirá mostrarse sin intermediarios, lejos de su imagen vinculada exclusivamente a su vida sentimental.

Su estreno en el formato coincide, además, con una nueva ola de informaciones sobre la vida privada de Osborne. En los últimos meses, al cantante se le ha relacionado con una joven llamada Sofía, de 28 años y de origen brasileño y holandés, con quien habría compartido fiestas y encuentros privados. Mientras desde el entorno del artista se habla de un momento "muy bonito" a nivel personal, Gabriela opta por la prudencia. "Sí, que sea feliz, que le vaya bien, si es que así, yo no tengo ni idea", afirma sin entrar en valoraciones. Cuando le preguntan si le desea lo mejor, asiente con un escueto: "Eso es".

Sobre su propia situación sentimental, mantiene el mismo perfil bajo que ha adoptado en los últimos meses. Ni confirma ni desmiente que esté ilusionada con un hombre más joven y, preguntada por su relación actual con Bertín, responde con un breve "bien, bien", evitando alimentar titulares.

Donde sí se muestra firme es en el terreno económico. Tras años de desencuentros y con el convenio ya firmado, prefiere no detallar las condiciones relativas a la manutención de su hijo: "Es algo que no voy a comentar al respecto". Lo que sí deja claro es que no pondrá obstáculos a la relación del niño con la familia paterna: "Cuando quieran", dice sobre la posibilidad de que las hijas de Osborne conozcan a su hermano.

En cuanto a su situación financiera, Guillén niega atravesar dificultades graves, aunque admite que no es fácil. "Luchando y tirando, como todo empresario en este país". Se entiende la polémica generada por la venta de algunos enseres de su bebé, como la silla o la trona. Lejos de dramatizar, resta importancia al asunto y asegura que simplemente ya no los utiliza y ocupan espacio en casa. "Todavía no he vendido nada. A ver si hay suerte", comenta con humor.

Con su desembarco en "Supervivientes", Gabriela Guillén se enfrenta no solo a las inclemencias de una isla, sino también al desafío de consolidarse como figura pública independiente. Un salto a la televisión que puede consolidar su perfil mediático y, quizá, cerrar definitivamente el capítulo más áspero de su guerra con Bertín Osborne.