La foto "soez" de Belén Esteban con otro que no es su marido desata un tsunami

La princesa del pueblo se ha dejado retratar con un hombre muy famoso y la postura en la que aparecen ambos ha generado una tormenta de imprevisibles dimensiones. ¿Qué opina Miguel?
En la imagen de archivo Belén Esteban junto a su marido Miguel
photo_camera En la imagen de archivo Belén Esteban junto a su marido Miguel

Según recoge EsDiario, puede que Belén Esteban ya no tenga un altavoz mediático diario como le sucedía cuando trabajaba para Sálvame diariamente del orden de cuatro horas ante miles de espectadores. Pero por algo es la princesa del pueblo: no lo necesita para seguir copando titulares y protagonizando polémicas y debates de lo más inesperados.

El último e increíble tsunami que se ha organizado en redes sociales ha sido después de que la mediática televisiva subiera a Instagram una serie de fotos aparentemente inocentes de cena con su marido y unos amigos.

Es lo que tiene gozar de miles de seguidores, los famosos disfrutan de algunos beneficios económicos y privilegios por contar con tanta popularidad pero también tienen que soportar que todo perro pichichi opine de todo, muchas veces de la manera más destructiva.

Todo después de que compartiera mesa, mantel y amistad con algunos de los hombres más importantes de su vida: su marido, Miguel Marcos, su peluquero, Manuel Zamorano, y su íntimo desde hace años, el exdirector de Sálvame, Raúl Prieto.

Belén compartió varias fotos de la cita y una de ellas fue la que organizó el lío porque los internautas más "tiquismiquis" tildaron la postura de ella de soez, ordinaria y poco adecuada. ¿Pero qué tiene de malo?

En la foto de marras, Esteban aparece feliz y relajada sentada a horcajadas encima de Raúl Prieto, su amigo íntimo y padrino de boda. Juntos y abrazados miran sonrientes a cámara.

Para qué han querido más algunos followers que han vertido comentarios sobre la falta de "respeto a su marido", la edad de la princesa del pueblo, su necesidad de llamar la atención y otras tantas lindezas algo anacrónicas a las que de momento ha contestado con la más absoluta indiferencia. 

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