sábado 25/9/21

Isabel Pantoja: el misterio de los muchos millones que ganó y el nombre de su último amante

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Un artículo de Manuel Román publicado en exclusiva en CHIC

Isabel Pantoja cumple sesenta y cinco años este 2 de agosto. Cantando profesionalmente lleva cuarenta y siete, desde 1974. Durante ese tiempo pasó por muchas vicisitudes. Realmente, cuando se convirtió en una gran figura fue poco antes de casarse con "Paquirri" en 1983. Y tras enviudar, es cuando acaparó portadas y reportajes semana tras semana en las revistas del corazón y al reaparecer en los escenarios su elevada cotización le procuró una fortuna; millones ganados en sus múltiples galas y giras que nadie sabe cómo ha llegado a dilapidar. A su edad actual atraviesa un montón de conflictos con el Fisco, con Hacienda, con su hijo. Su futuro es problemático, aunque ella es optimista y planea salir adelante este mismo año con sus próximas actuaciones y sobre todo gracias a Telecinco donde por un lado la tratan aún como una diva y por otro, en los programas de tertulias y chismes la ponen de vuelta y media. ¡Qué contraste, qué visión comercial de Paolo Vasile, su gran jefe!

La vida de Isabel Pantoja se ha contado muchas veces; yo mismo publiqué una biografía suya en seis capítulos a partir de mayo de 1989 en Semana. Ella tiene previsto intervenir en un serial de Telecinco, aunque su etapa juvenil la interpretaría una cantante seleccionada para tal cometido. Si eso sucede no esperen que la estrella acepte contar los lados oscuros de su vida, como sus amistades peligrosas, por ejemplo.

Su familia pasó apuros cuando Isabel era adolescente. La muerte de su padre, Juan Pantoja, cantaor flamenco, supuso un golpe económico para el clan. La madre, que había sido bailaora en las compañías de Pepe Pinto y Juanita Reina, ya retirada, hubo de ponerse a vender verduras en un mercado de Triana, como había hecho su padre, al que apodaban por ese oficio "El Lechuga". Consciente de que en su casa, para alimentar cinco bocas, la de Ana, su madre y los cuatro hermanos, era preciso buscarse un trabajo, Isabel se propuso ser artista y ayudar a los suyos, que es lo que ha hecho toda su vida.

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Tuvo Isabel primero la ayuda del dueño de un mesón llamado Baldomero Negrón, instalado en Castilleja de la Cuesta, a pocos kilómetros de Sevilla, a su vez propietario del tablao flamenco "El Embrujo". Contrató a Isabel Pantoja, entonces aún menor de edad, de la que se enamoró perdidamente, hasta el punto de poner en riesgo su matrimonio con la también cantante Mercedes Cubero, que aguantó lo suyo sabiendo que su marido la engañaba. Isabel ya había tenido, con apenas catorce años, una experiencia anterior en Palma de Mallorca, donde intervino en la grabación de un disco y actuó con el grupo de su primo Antonio Cortés "Chiquetete". Los responsables de aquel álbum y "cassette" declararon que Isabel los había engañado, sin cumplir el contrato pero cobrando un adelanto de cinco mil pesetas. En cuanto a "Chiquetete" nunca más quiso saber de su prima. Él nunca quiso decirme el por qué.

Baldomero Negrón se hartó de perder dinero con ella y, tras convencerse de que ya no le hacía maldito caso, se reconcilió con su mujer y sus hijos y se olvidó para siempre de su joven amante. Mientras, en la academia del maestro Solano, a espaldas de la Gran Vía madrileña, Isabel Pantoja recibía adiestramiento musical, y daba palmas y bailaba todas las noches en el cuadro flamenco del "tablao" "El Corral de la Morería". Ya enfermo el padre de Isabel, había conseguido de su propietario, Manuel del Rey, ese contrato: "Déle usted cien duritos, don Manuel". Y eso es lo que empezó cobrando Isabel, a comienzos de los años 70. Y allí, la joven artista demostró ser una buena bailaora (al fin y al cabo, como su madre había sido) y también cantante de coplas. En 1974 es cuando gracias al apoyo de los maestros León y Solano grabó su primer disco (no contando el de Mallorca, de escasa calidad, compartido con su primo "Chiquetete"), inicio de su carrera, lenta desde luego. En ese género de canción española se mantuvo con los citados autores hasta que en 1983 cambió de estilo, a instancias de su casa de discos y nunca más se relacionó profesionalmente con ellos, que fueron los artífices de su estrellato. El gran compositor Juan Solano me confiaba, amargado, en su retiro de Torremolinos, ya muy enfermo, que Isabel se había portado mezquinamente con él y con Rafael de León. Y tampoco, (me decía entristecido Solano), lo llamó siquiera una vez para interesarse por su salud. "Y eso que yo la había considerado siempre como si fuera hija mía". Esa era Isabel Pantoja, quien muerto su padre, que no alcanzó a ver triunfar a su hija, se instaló en Madrid con su madre, comprando un modesto piso cercano al parque del Retiro, con el préstamo que le hizo el generoso Manuel del Rey, al que tardó tres años en devolvérselo.

Isabel Pantoja, a decir de Solano, "era muy tímida, agachaba mucho la cabeza, parecía una niña". El maestro fue quien la llevó a los estudios de discos Columbia donde le firmaron un contrato. Apareció un reportaje en Diez Minutos con un novio que se inventaron, que resultó ser homosexual y que, con el tiempo, se lo creyó tanto que invocaba haber sido el primer amor de Isabel. Surgió entonces Máximo Valverde en plan conquistador, pero terció a tiempo su madre que estaba al corriente de las aventuras donjuanescas del galán sevillano. Lo que sí fue mucho más tarde Máximo fue su compañero teatral en unos sainetes de los hermanos Quintero.

Su madre la instaba a que eligiera bien un novio "con posibles" y no perdiera el tiempo con quien no pudiera llevarla al altar con una buena cuenta corriente. Fue un futbolista del Sevilla, Pablo Blanco, con quien estuvo ocho meses de relaciones. Pero aquello acabó. Fue cuando una tarde de feria en Jerez de la Frontera, Isabel Pantoja le pidió al fotógrafo sevillano Manuel Gallardo que la ayudara a conocer a Francisco Rivera "Paquirri". Al terminar la corrida, cantante y reportero subieron al hotel donde de hospedaba el torero. Y ahí surgió el "flechazo". Quedaron en verse pronto. Fue en Granada. Y después, el enamoramiento total. La madre de Isabel estaba más contenta que unas pascuas. Su hija iba a casarse con un matador de toros millonario. Madre e hija podrían así olvidarse de aquellos malos ratos, cuando tenían poco que comer como no fueran las verduras que doña Ana llevaba de su puesto en el mercado.

Lo que siguió después ya es historia miles de veces relatada: boda tumultuosa, nacimiento de Kiko, muerte de "Paquirri" cuando su hijo contaba sólo siete meses. El torero me había manifestado antes de la boda que pensaba retirarse al cumplir 25 años de alternativa, y que Isabel también dejaría los escenarios. Ella asintió en mi presencia. El matrimonio atravesaba una crisis aquel verano de 1984. Hay testimonios que aseguran que "Paquirri" quería separarse: seguía queriendo a Carmen Ordóñez. Y estaba harto de que en "Cantora" o en el piso de Sevilla la madre, su hermano Agustín y algún otro pariente estuvieran siempre alrededor de Isabel. Y Lolita contaba en sus memorias que Paco le pidió volver con él estando casado con Isabel.

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Pasado un tiempo prudencial se quitó el luto. Y las revistas rosas especularon con sus posibles novios. Surgieron algunos francamente poco creíbles. Puede que fuera cierta su corta relación con el actor puertorriqueño Osvaldo Ríos. A su finca "Cantora" llegó un día el componente de Mecano, José María Cano, con quien hizo buenas migas, pero sin mucho mayor recorrido. Durante el rodaje de su primera película, Yo soy esa, su galán José Coronado repitió en privado con Isabel las escenas amorosas del filme. Desde luego quien más tiempo estuvo cerca de la cantante fue Diego Gómez, alto, medio calvo, aunque de aceptable presencia, que sin ser un Robert Redford se pasó cerca de cuatro años cuidándola. Isabel se sentía muy protegida con aquel caballero, discreto, educado, que nunca tuvo mal rollo con los periodistas. Un capítulo importante le sucedió en 1996 al adoptar en Perú a su hija Chabelita. Después es cuando se inicia su escalada en Marbella, donde su fugaz alcalde Julián Muñoz le prometió el oro y el moro, ella se lo creyó y a poco se vio como alcaldesa consorte. No llegó a eso, pero sí a pasar una noche en los calabozos de la cárcel de Marbella, y luego imputada en su día, implicada en "el caso Malaya"; condenada a dos años privada de libertad, que pasó en la prisión de Alcalá de Guadaíra.

Y de aquellos polvos, nunca mejor dicho, vinieron luego otros lodos. Los de sus amistades peligrosas. Con Encarna Sánchez tuvo una íntima amistad muy provechosa para Isabel, pues la ayudó a hacer frente a sus deudas contraídas en "Cantora". Con la locutora rompió el lazo que las unía y se consoló con la amistad de su colega María del Monte, su comadre, hasta que también acabó por olvidarla.

En este 2021 Isabel quiere, aun con las limitaciones de la pandemia, reanudar sus actuaciones, comenzando por el 7 de agosto en Jerez de la Frontera. En noviembre tiene apalabradas galas en Chile. Con su casa de discos, Universal, tiene problemas, pues por el momento no ha vuelto a grabar. La Fiscalía de Marbella le pide tres años de prisión y una multa por unos supuestos delitos contraídos cuando tenía a su nombre una sociedad propietaria del chalé que adquirió, bautizado por ella y Julián como "Mi gitana". Y desde hace ya bastantes meses que su relación con Kiko es casi nula; al menos cuando redactamos estas líneas, se ha celebrado una vista judicial porque éste demandó a su tío Agustín, al que no puede ver ni en pintura. Agustín, la mano derecha de Isabel, es quien administra los bienes y la carrera de su hermana. También a su madre Kiko le pide cinco millones de euros, acusándola de quedarse con buena parte de lo que a él le pertenece. "Cantora", la finca que les dejó "Paquirri", ya no es la que era y desean venderla. Todo ese culebrón lo quiere dosificar Telecinco en la próxima temporada de su programación, como no hace mucho hizo con el lacrimógeno y controvertido serial de Rociíto. Contado lo cual tendremos a Isabel Pantoja "hasta en la sopa" en los próximos meses. Ya ha empezado a "hacer caja" interviniendo como jurado en Idol Kids y Top Star. ¿Cuánto vale tu voz?. El principio de su recuperación económica para hacer frente a sus deudas.

Volvemos a preguntarnos en qué ha invertido o simplemente gastado tanto dinero como ha percibido en sus años de gloria. Pero a su abogado le ha dicho que no tiene ni fondos ni nada en paraísos fiscales. ¿Entonces…? Con ese panorama no es raro que Isabel Pantoja no haya vuelto a enamorarse. Aunque guarda para sí un secreto, que a medias desveló a una compañera de aventuras cuando fue a "Supervivientes". Y es que tras romper con Julián Muñoz y salir de la cárcel tuvo un amante, cuyo nombre no quiso decirle. Pero sí le añadió que se trataba de un personaje muy importante. Y ahí lo dejamos. De momento.

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