María Teresa Campos desatada y sin filtros: alejada de Rociito y Fidel, drogas y prostitución

La presentadora de televisión se sincera en una entrevista en Diez Minutos para Kiko Hernández con 'palo' incluido a Rocío Carrasco
En la imagen de archivo Rocío Carrasco, María Teresa Campos y Fidel Albiac
photo_camera En la imagen de archivo Rocío Carrasco, María Teresa Campos y Fidel Albiac

Según recoge El Correo, María Teresa Campos ha sido una de las comunicadoras referentes de la televisión nacional y fue durante años la reina de la programación matutina combinando secciones de política y actualidad con comentarios sobre la prensa del corazón, algo que ahora resulta habitual en estos formatos. Pero parece que ya no tiene hueco.

A sus casi 81 años, la icónica presentadora se sincera en una entrevista con la revista Diez Minutos en la que suplica volver a la televisión. «La echo de menos», afirma. Ya hace unas semanas, María Teresa se desahogó sobre este tema con Anne Igartiburu: «No soy más ni menos que nadie. Yo sé que soy mayor, pero no sé por qué no hay sitio en ninguna televisión de este país para mí», señaló.

En la entrevista con Diez Minutos retoma el asunto, aunque también habla de las últimas polémicas que rodean a su familia. La boda de su nieto José María Almoguera, hijo de Carmen Borrego, desató una oleada de comentarios por la ausencia de Rocío Carrasco. La hija de la Jurado es íntima de las Campos y su no presencia en el enlace confirmaba que las relaciones no pasaban por su mejor momento. «Últimamente, Rocío Carrasco y yo estamos menos unidas», reconoce María Teresa. Tampoco entiende el conflicto familiar que se ha desatado ahora, donde continúan los graves problemas entre hijas y nietos. «Solo fue una boda, no lo entiendo».

La entrevista también sirvió para que la mayor de las Campos recuerde los momentos más surrealistas de su carrera periodística y su vida personal. «Cuando vine a Madrid fue como empezar a vivir... ¡Me puse las botas! Me puse al corriente en cuanto a relaciones...» Y en uno de esos días en la oficina, María Teresa cuenta cómo se fumó un porro con Joaquín Sabina en plena entrevista en la radio. Aunque no todo fueron sonrisas. La expareja de su hija Terelu, el también periodista Pipi Estrada, le dio unos cuántos disgustos. «Pagué 2,5 millones de pesetas (15.000 euros) por retirar unas fotos porque salía de una casa de putas e iba con una agarrada, como que se había echado una amiga allí».

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