Los trapos sucios de Isabel Pantoja, Agustín y Anabel: la verdad silenciada de Junko
Según recoge La Razón, El clan Pantoja tiene muchos miembros, aunque no todos hacen ruido por igual. La gran mayoría vive disperso, haciendo sus quehaceres sin rendir cuentas al resto, pues las trifulcas son numerosas y ampliamente desgranadas en la crónica social día a día. Pero quizá la más silenciosa ha sido la que libra Junko, la viuda de Bernardo Pantoja, contra su cuñada. Vive en casa de Isabel Pantoja, esa que dejó en usufructo a su hermano, pero no tanto a la japonesa, a quien desea echar al considerarla okupa. La tonadillera quiere vender su propiedad para afrontar las muchas deudas que le pisan los talones, pero ésta se lo ha puesto difícil.
Los padres de Anabel Pantoja se casaron en 1986, pero seis años más tarde se separaron. Así apareció en escena la bailarina japonesa que se convirtió en fiel escudera y protectora de Bernardo. Desde que se conocieron, pasando por problemas médicos como la amputación de un pie o las guerras civiles en la familia, hasta su último respiro en el hospital. Pese a la vocación con la que le ha cuidado durante décadas, no se ha ganado la simpatía ni de la hija de su marido ni de su cuñada. Ahora se sienta en ‘De viernes’ a explicar el motivo de su enemistad y airear trapos sucios.
Junko, sin miedo a Isabel Pantoja ni a Anabel
La tensión de Junko con la familia de Bernardo no era de dominio público, pero estalló cuando en noviembre de 2022 su marido falleció. Desde entonces su situación económica es muy delicada y continúa viviendo en el piso que Isabel Pantoja les dejó. Sobrevive con pensiones de su país y del nuestro, y tiene una vida tranquila alejada de las polémicas. Eso sí, después de deslizar que la relación de Anabel con su padre no era tan fluida y de plantar cara a la tonadillera con su vivienda. Tendrán que verse las caras en los tribunales, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo privado, como así ha intentado la cantante.
Junko conoció a Bernardo en un local de “flamenquito”. Él se presentó como hermano de Isabel Pantoja, pero ella no sabía de quién le hablaba. Tardó cinco años en que se la presentasen oficialmente: “Me llevaron a Cantora al cumpleaños de Isabel”. No fue muy bien recibida, el clan no le abrió las puertas. Y eso que se casaron. Le recuerda como “un hombre muy bueno conmigo”, aunque no puede decir que fuese romántico: “Eso no, simpático sí”. Era feliz a su lado: “Me quería y siempre me ha dicho te quiero”. Dice seguir enamorada de él y desea reencarnarse y, “si él quiere, me gustaría estar con él, pero con su apellido y su familia no, con él sí”.
Junko, la viuda de Bernardo Pantoja, confiesa que no recibió ni una llamada para avisarla de que Bernardo estaba muriendo en el hospital.
— De Viernes (@deviernestv) January 3, 2026
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Se le ha acusado de vender las pertenencias de Bernardo Pantoja. Ella lo niega: “Después de fallecer Isabel manda a un señor para llevarse sus cositas. Cuadros de Bernardo y cuadros de Anabel y ropa, esas cosas, se las he regalado a mis amigos como recuerdo. En mi casa no hay nada, yo nunca he vendido”. Y es que defiende que tiene para sobrevivir, que no necesita nada, “solo comer y ser feliz. Yo he perdido mucho tiempo cuidando a Bernardo y ahora quiero yo cantar”. Ahora se ve con la amenaza de quedarse sin casa, en la calle.
Junko reconoce tener miedo. Sabe que Isabel Pantoja irá a por todas, pero tratará de agotar todas sus opciones. Ya desde que murió Bernardo le dejaron claro cuál era su lugar. Al menos sí que no era junto a ellos. Tampoco la querían en el hospital en sus últimas horas y la mandaban a su casa. Ella se negó a abandonarle después de más de dos décadas a su lado. Incluso la culparon de su trágico final: “Isabel me dijo que el 85% de que mi hermano esté aquí es por tu culpa. Esto es culpa tuya”. También le arrebató el móvil cuando alguien le llamó y le prohibió hablar con nadie en su presencia: “Yo estaba sola”.
Igual en el entierro, porque no la dejaron ni mediar palabra: “Todo era Junko, fuera, fuera, fuera”. Ni tan siquiera le dieron el pésame, como señala a la cantante y a Agustín Pantoja. Sí dice que Juan era el único hermano que visitó a Bernardo en el hospital y le ayudaba, el resto nadie. También ‘Pinocho’, el supuesto hijo de su marido a quien respalda en su lucha por demostrar su parentesco. Junko destaca también que nadie les comunicó la muerte de Doña Ana. Bernardo se enteró por un amigo un día después. En el tanatorio sus hermanos no le dejaron despedirse de su madre según su viuda. Dice llevar la verdad por bandera, de ahí que no tiene miedo a las represalias: “¿Miedo? ¿Por qué? ¿Ella me va a hacer algo malo a mí?”. Tampoco a Anabel Pantoja, con la que no ha vuelto a hablar, pero desearía que le presentase a su hija, a quien considera, en parte, su "nieta".