Chenoa recibe el varapalo más duro de su vida antes de su boda: problemas para tener hijos

La cantante ha contado en ‘El Show de Bertín’ cómo conoció a su prometido, Miguel Sánchez Encinas, y en qué punto están sus planes de boda con el urólogo
Chenoa recibe el varapalo más duro de su vida antes de su boda: problemas para tener hijos
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Según recoge SEMANA, Chenoa está enamorada y feliz. Su relación con su prometido, el doctor Miguel Sánchez Encinas, va viento en popa. Eso sí, sus planes de boda con el urólogo siguen detenidos, a la espera de que la crisis del coronavirus dé una tregua y ofrezca posibilidades a la pareja de darse el ‘sí, quiero’ junto a sus seres queridos. La cantante ha hablado de todos estos detalles en ‘El Show de Bertín‘, el programa que presenta Bertín Osborne en Canal Sur.

Para la artista este año de pandemia ha sido un poco complicado. Ha vivido «un poquito de montaña rusa» de emociones, ya que su novio se enfrenta cada día a la enfermedad en su lugar de trabajo: el Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles en Madrid. «Se ve diferente cuando estás con alguien que está en un hospital. Hay cansancio, hay agotamiento mental. Yo, que soy chispilla, intento sacarlo un poco de eso», ha confesado. «Él tiene la perspectiva de los médicos. Siempre es muy vocacional, muy entregada. Está pendiente de sacar a todo el mundo que se pueda».

Así habla de su prometido: «Es muy reservado, tranquilo»

La extriunfita le ha contado a Bertín que se siente a gusto con su novio: «Mi pareja me ha ayudado mucho a sentirme a gusto conmigo misma, a que me quieran con esa hecatombe que soy yo, con mis cambios de humor. Eso mola mucho cuando lo encuentras». A continuación revelaba cómo se enamoró de él: «Cuando lo conocí lo primero que escuché fue la voz. Llegué la primera a la cena y lo oí hablar. Cuando pasó dije ‘No puede ser, qué guapo’. Fue bastante natural. Y desde ahí…».

En lo relativo a su personalidad, no se parece en nada a ella. «Es muy reservado, muy tranquilo, muy respetuoso y tiene una conversación fantástica. Somos tranquilos a la hora de estar en casa. Me gusta escuchar la radio o leer un libro. Soy una tía muy tranquila. Somos buenos compañeros», añadía.

También hablaba de cómo su chico le pidió que se casara con ella. Fue «una pedida maravillosa», durante unas vacaciones en Roma. «Arrancamos yendo a Roma. Intenté estudiar Historia del Arte pero al final no pude terminar la carrera y me llevó. Fuimos al Jardín de los Naranjos, que se ve toda la ciudad. Yo estaba cansada y no paraba de repetir: ‘Quiero ir al hotel, que me quiero quitar los zapatos’. Él me decía: ‘Venga, Laura’. Y yo… todo negativo y no me gustaba andar. Ponte allí que te voy a hacer la foto. Cuando me doy la vuelta estaba allí con el anillo. Yo no quería ni subir ni ponerme para la foto. Tenía pelos de loca, iba con una camiseta horrible. Pero de repente fui muy feliz».

«He tenido problemas de endometriosis»

De momento, la boda tendrá que esperar. No hay fecha aún. «No se va a poder invitar a quien queramos. Tengo que desinvitar a gente. Con la pandemia no me dejan», decía. «Señores, si no os mando invitaciones es que no podéis. Yo por lo menos lo paré antes de que tuviera mucho más follón. Lo único de bueno es que había perdido peso y ahora me tengo que mantenerme tres años», bromeaba.

Sus palabras adquirían un tono más serio cuando ha hablado de sus problemas para convertirse en madre. «He tenido problemas de endometriosis. No es algo me que haya traumado. Soy una tía muy ubicada con el dolor y todo lo pongo en su sitio».

A sus 45 años, Chenoa ha asumido que no podrá ser madre. Para ella lo importante es haber tenido la suerte de encontrar a Miguel. Entre lágrimas, reconocía: «Cuando veas que algo te toca dilo alto… Es justo que me haya tocado un ángel como es Miguel».

En el aspecto laboral, Chenoa ha visto cómo su agenda de conciertos se ha frenado. «Nos ha pasado como Filomena: nos ha congelado. Lo de ganarnos las habichuelas lo tenemos muy crudo», reconocía. «Estamos todos un poquito de bajón. Levantarte empieza a costar mucho». A su faceta como cantante se suma su lado como empresaria. Junto a una amiga ha diseñado una línea de camisetas con mensaje: ‘Yo en chándal no salgo más’. Un guiño al día que, vestida de chándal, habló con los medios de comunicación para confirmar su ruptura con David Bisbal. «Cuando está muy mal se pone el gris», bromeaba. Otra de sus fuentes de ingresos son sus apariciones en distintos programas de televisión como colaboradora. Un trabajo que ella llama «programas caramelo» y que la han ayudado a mostrarse más natural ante las cámaras. «Antes era más defensiva. Me decían: ‘Es que tienes carácter’… Y estos programas me han dejado enseñarme sin tanto miedo. A ser payasa, chispita, vulnerable».

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