sábado 21/5/22

Salen los documentos: así cobró Bárbara Rey cientos de millones para callar sobre el rey

El Confidencial accede a los acuerdos con los representantes de la artista a la que se relacionó con Juan Carlos I. La TV valenciana asumió sus honorarios y pagó otros 4,8 millones aparte a la productora
Barbara Rey rompe su silencio sobre el rey emérito Juan Carlos I con un impactante mensaje
Salen los documentos: así cobró Bárbara Rey cientos de millones para callar sobre el rey

Según informa en exclusiva El Confidencial, María García García, la artista conocida como Bárbara Rey, disfrutó de más de cuatro años de relación profesional con la Televisión Autonómica Valenciana (TVV) con salario de estrella y muy por encima de la media de la cadena entre los años 2000 y 2005. Lo hizo como presentadora de un programa de cocina bautizado como 'En Casa de Bárbara'. Percibió más de 300.000 euros del canal público por temporada, el mismo que menos de tres años antes había abortado su aparición en el plató del controvertido espacio del corazón Tómbola por órdenes de la dirección ante el riesgo de que revelara detalles de una posible relación erótico-sentimental con una alta personalidad del Estado, a la que se identificaba como el Rey Juan Carlos I.

A partir de aquella crisis, los servicios secretos españoles se afanaron en conseguir el silencio de la vedete sobre el supuesto 'affaire' con discretas gestiones destinadas a proporcionar a Bárbara Rey generosos ingresos económicos. El programa culinario de la antigua Canal 9 formó parte de esa cadena de favores, si bien la propia artista negó recientemente en 'Sálvame' haber cobrado por no destapar la relación. El exdirector del CNI Alberto Saiz atribuyó en una entrevista en 'Salvados' a las "acciones de influencia" de la agencia de inteligencia los "contratos de trabajo de la televisión valenciana". "Tenía acceso a contratos de trabajo, publicidad... a cambio de no decir que había tenido una relación íntima. Cuando llegué me encontré una situación totalmente insostenible, el CNI no estaba para esas cosas. Cerramos el capítulo, dejamos de oír los posibles chantajes, se dejaron de hacer las acciones de influencia a su favor y el asunto acabó", explicó Saiz en el programa.

El Confidencial ha accedido a estos contratos (aquí para ver algunos de esos documentos), cuyo detalle era inédito hasta ahora. Los papeles revelan que Canal 9 usó dos vías para financiar el programa culinario. Según los expedientes internos de la Televisión Autonómica Valenciana, la sociedad de capital público, ya extinguida y disuelta, asumió directamente los honorarios de María García García y subcontrató la producción. Lo primero lo hizo en virtud de varios contratos de arrendamiento de servicios que se prorrogaban con una periodicidad trimestral. En total, se firmaron 1.041 capítulos, de unos treinta minutos cada uno, con una retribución para la presentadora de 1.442 euros por programa, lo que eleva los emolumentos totales recibidos por la artista por su relación profesional con la empresa pública a 1,5 millones de euros, una cantidad que hasta la fecha se desconocía.

Pulse aquí para consultar el documento completo.

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Pero hubo más. Los gastos de transporte desde Madrid hasta Valencia y el alojamiento en hoteles de la artista y un acompañante, si lo deseaba, corrían también a cargo de la sociedad pública y se pagaron aparte. Lo habitual era que Bárbara Rey se alojara en establecimientos de cuatro estrellas cuando pernoctaba en la ciudad.

El coste del programa 'En casa de Bárbara' y su impacto sobre las cuentas públicas de la comunidad, sin embargo, fue mucho mayor. TVV aportaba la presentadora y su vestuario, pero contrató en paralelo la elaboración del programa con la firma valenciana Trivisión, que se encargó de toda la producción técnica. Los guiones de cada capítulo se revisaban de forma anticipada por la sección de coordinación de contenidos de la cadena de televisión. Trivisión entregaba periódicamente una cinta con los contenidos. El presupuesto de cada uno de los episodios oscilaba entre los 4.500 y los casi 4.800 euros, según los acuerdos suscritos entre las partes, a los que también ha accedido El Confidencial. El coste de producción se sitúa así por encima de 4,8 millones de euros, que sumados a los 1,5 millones de honorarios de Bárbara Rey, elevan el precio del monárquico silencio a 6,3 millones de euros.

Para canalizar los contratos, Bárbara Rey empleó dos empresas de representación artística. La primera fue índigo Comunicación, después rebautizada como Rama Lama Music, que estaba administrada por María José Espada, encargada de comunicarse con TVV, como reflejan cartas internas. A partir de diciembre de 2003, sin embargo, el canal de representación pasó a otra mercantil denominada Álamo Real. Se trata de una sociedad limitada ligada a Espada pero administrada por Fernando Salaverri Aranegui. Salaverri es un conocido periodista musical, promotor de conciertos y relaciones públicas de artistas. Ha trabajado para Raphael, Miguel Ríos o José Luis Perales. Entre 2003 y 2004 es la persona que firma con Genoveva Reig los contratos en nombre de Bárbara Rey.

Una nómina de estrella

Los presupuestos y planes de trabajo internos reflejan que Rey fue, con mucha diferencia, la persona mejor pagada de aquella producción. 'En casa de Bárbara' se producía normalmente en paquetes de sesenta programas a lo largo de once semanas, es decir, a una media de 5,4 capítulos de media hora por semana. En cada periodo, la artista se embolsaba 86.520 euros. Por contra, un jefe de producción tenía para la producción un coste de 6.611 euros y un guionista, 5.410 euros. Trivisión contrató un asesor gastronómico con un gasto de 5.951 euros por esas once semanas. El cocinero de verdad costaba 120 euros al día. La presentadora contó en el plató con otro compañero cocinero presentador que suponía un desembolso mensual de 3.005 euros.

Canal 9 fue clausurada en 2013 por el entonces presidente de la Generalitat, el popular Alberto Fabra, en plena oleada de recortes de gasto público. En ese momento acumulaba una deuda de más de mil millones de euros que fue asumida por la Administración autonómica. La empresa fue disuelta, liquidada y extinguida. Tras el cambio político de 2015, el nuevo Consell del Botánic reabrió la televisión pero con una sociedad distinta. El proyecto fue rebautizado con la marca comercial À Punt.

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