A la luz las ecografías y pruebas de VIH que Julio Iglesias “imponía” a sus empleadas

A la luz las ecografías y pruebas de VIH que Julio Iglesias “imponía” a sus empleadas
Las nuevas revelaciones de eldiario.es destapan que Julio Iglesias habría exigido ecografías pélvicas y pruebas de VIH y otras ITS a sus empleadas internas, cuyos resultados habrían quedado en manos de su entorno. La denuncia por agresión sexual y trata, sus testimonios y la oleada de reacciones políticas y mediáticas amplían el alcance internacional de un caso que ya analiza la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

La investigación de elDiario.es en colaboración con Univision ha desvelado un elemento más del sistema de control que dos extrabajadoras atribuyen a Julio Iglesias en sus mansiones del Caribe: las mujeres denuncian que el cantante las envió a hacerse ecografías pélvicas, análisis de VIH, hepatitis, clamidia y otras infecciones de transmisión sexual, y que su entorno tuvo acceso a los resultados médicos. A la vez, la Fiscalía de la Audiencia Nacional analiza ya la denuncia por agresión sexual y trata de seres humanos presentada en España, mientras el caso provoca un terremoto mediático y político dentro y fuera del país.

Según publica elDiario.es, varias de las trabajadoras relatan que fueron convocadas a un centro médico en República Dominicana, donde se les practicaron analíticas completas y revisiones ginecológicas, incluidas ecografías pélvicas, pese a que sus funciones eran de servicio doméstico. Una de las mujeres afirma que en esa clínica se les hicieron pruebas para detectar VIH, hepatitis B, clamidia y otras enfermedades de transmisión sexual, así como test de embarazo. El medio asegura haber tenido acceso a una de esas analíticas.

Las exempleadas sostienen que los resultados de esas pruebas no quedaron bajo control exclusivo del personal sanitario. De acuerdo con los mensajes de WhatsApp a los que ha accedido elDiario.es, la gobernanta de la mansión de Punta Cana pidió a las trabajadoras que le enviaran todos los análisis y les reclamó los documentos físicos “para ver qué exactamente pasa”. Las denunciantes sostienen que esos resultados fueron revisados por la propia gobernanta y por personas del entorno directo del artista, que querían asegurarse de que las mujeres estaban “completamente sanas”.

Dos mujeres y una denuncia por agresión sexual y trata

Las nuevas revelaciones se suman a la denuncia presentada ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional en nombre de dos extrabajadoras, Laura y Rebeca, nombres ficticios elegidos para proteger su identidad. Representadas por la organización de derechos humanos Women’s Link Worldwide, acusan al cantante de agresión sexual, trata de seres humanos y otros delitos por hechos supuestamente ocurridos entre enero y octubre de 2021 en sus residencias de República Dominicana y Bahamas. La denuncia subraya el contexto de vulnerabilidad económica de las mujeres y el poder e influencia del artista.

En declaraciones a elDiario.es, ambas explican que han acudido a la justicia para impedir que lo que vivieron ellas se repita con otras trabajadoras. Rebeca describe un entorno de “control” y “terror”, donde se sentía “empujada” a mantener relaciones con Iglesias sin posibilidad real de negarse. Laura afirma que “todas las mujeres que entran a trabajar en la casa de Julio Iglesias son víctimas”, y asegura que el paso de denunciar busca justicia para ellas y para otras posibles afectadas.

El documental de la “casa del paraíso” convertida en pesadilla

El caso se ha difundido también a través de un documental publicado por elDiario.es y Univision, que reconstruye la captación de trabajadoras para las villas caribeñas del cantante. En él, Laura recuerda la llamada telefónica con la que, según su relato, todo comenzó: “¿Estás lista para que te cambie la vida?”, le habría dicho el artista al ofrecerle el trabajo. A medida que avanza el vídeo, las dos mujeres describen tocamientos, insultos, bofetadas y humillaciones físicas y verbales, así como un clima de intimidación permanente en el que el cantante controlaba tanto la vida laboral como la personal de las empleadas internas.

Las imágenes muestran el contraste entre la promesa inicial –un empleo en un entorno de lujo en el Caribe– y el relato de lo que definen como una “pesadilla”: jornadas extenuantes, normas estrictas, una selección de trabajadoras basada en su apariencia física y una frontera difusa entre trabajo y disponibilidad sexual para el jefe.

El primer filtro judicial: competencia de la Audiencia Nacional

En paralelo al impacto mediático, el procedimiento judicial atraviesa sus primeras fases. La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha abierto diligencias de investigación preprocesal para analizar la denuncia y, en primer lugar, determinar si este órgano es competente para investigar los hechos, al tratarse de posibles delitos cometidos por un ciudadano español en el extranjero.

Este trámite inicial incluye tomar declaración a las denunciantes y practicar diligencias para recabar información sobre los hechos. Con ese material, el Ministerio Público decidirá si presenta una querella ante un juzgado central de instrucción o archiva la investigación. De acuerdo con la normativa interna de la Fiscalía, en algún momento del proceso deberá informarse al “sospechoso” de la existencia de estas diligencias y permitirle personarse.

Silencio del cantante y defensa de su entorno

Hasta el momento, Julio Iglesias no ha ofrecido su versión de los hechos a los medios que han destapado el caso. ElDiario.es y Univision aseguran que han intentado recabar su respuesta durante semanas, por diferentes vías –correos electrónicos, mensajes telefónicos y cartas entregadas en sus residencias–, sin éxito.

Sin embargo, parte de su entorno sí ha salido en defensa del artista en programas de televisión y otros medios. El que fuera su jefe de prensa entre 2009 y 2012, Miguel Ángel Pastor, ha admitido que Iglesias “puede ser mujeriego”, pero afirma que nunca ha oído nada parecido a las acusaciones actuales y que trabajar con él “siempre ha sido maravilloso”. La presentadora Makoke, que mantuvo una relación con el cantante a principios de los noventa, ha asegurado que durante el tiempo en que coincidieron “siempre fue un señor” y que nunca presenció una “salida de tono”.

Más contundente se ha mostrado el veterano periodista Jaime Peñafiel, que conoció de cerca al cantante y ha llegado a calificar de “absolutamente mentira” los testimonios de las extrabajadoras. En su argumentario, Peñafiel sostiene que Iglesias “nunca ha tenido necesidad de abusar de las mujeres porque siempre ha tenido una a su disposición”. La periodista María Eugenia Yagüe también ha expresado dudas sobre el relato de las denunciantes, presentando al artista como un hombre bromista pero respetuoso, y poniendo en cuestión que, por su edad y estado físico, pueda haber protagonizado las agresiones descritas.

Reacciones políticas en España

La dimensión del caso ha cruzado rápidamente del terreno judicial y mediático al político. El Ministerio de Igualdad ha reclamado que las acusaciones se investiguen “hasta el final” y ha subrayado la importancia de escuchar y proteger a las posibles víctimas de violencia sexual en contextos de poder extremo como el que rodea a una estrella global.

Por el contrario, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha salido en defensa del cantante y ha afirmado que la región “jamás contribuirá al desprestigio del artista más universal”, rechazando revisar los reconocimientos institucionales que Madrid ha otorgado al intérprete. El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, también ha descartado retirar los títulos honoríficos, pese a las peticiones de Más Madrid y PSOE.

Desde la ultraderecha, el líder de Vox, Santiago Abascal, ha ido más allá y ha insinuado que las denuncias forman parte de un supuesto plan del Gobierno para desviar la atención de escándalos de corrupción, sin aportar pruebas que respalden esa tesis.

Eco internacional y debate sobre el mito del “latin lover”

La investigación periodística ha traspasado rápidamente fronteras. Periódicos y televisiones de referencia en Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Bélgica o Singapur han recogido las acusaciones contra Julio Iglesias y el inicio de las diligencias en España. Medios como The Times, BBC, The Guardian, The New York Times, Euronews o Libération han destacado los testimonios de las mujeres, el supuesto clima de intimidación en las mansiones caribeñas y el hecho de que la Fiscalía española examine ahora el caso.

Un reportaje de elDiario.es sobre la recepción internacional de la investigación subraya que más de un millar de medios se han hecho eco de la historia, y que algunos la enmarcan como un nuevo capítulo del movimiento MeToo. El periódico belga Le Soir resumía así el giro reputacional del artista: “Acusado de violación y agresión sexual, Julio Iglesias cae de su pedestal”.

En España, analistas y articulistas han aprovechado el caso para revisitar el mito del “latin lover devorador de señoras” que acompañó la carrera del cantante durante décadas. Algunas piezas destacan cómo la imagen de seductor impenitente, celebrada en su momento como éxito y carisma, se relee ahora a la luz de testimonios que hablan de desigualdad de poder, coacciones y violencia sexual.

Lo que cuentan otros medios: recorrido judicial y nuevos detalles

Más allá de la exclusiva de elDiario.es y Univision, numerosos medios generalistas han comenzado a desgranar los posibles escenarios judiciales. Cadenas como la SER o Cuatro han explicado que la denuncia se presentó el 5 de enero y que la Fiscalía trabaja bajo secreto en una fase preliminar en la que debe comprobar si concurren los requisitos para que la Audiencia Nacional asuma el caso –por tratarse de delitos supuestamente cometidos en el extranjero por un español– y si los hechos no están prescritos.

Diarios como La Razón o portales jurídicos especializados inciden en la complejidad de la competencia territorial y en el alcance de la jurisdicción española sobre presuntos delitos cometidos fuera del país. Mientras, cabeceras de información de famosos y crónica social, como El Economista o El Nacional, han amplificado los detalles sobre las pruebas médicas, subrayando el carácter invasivo de las ecografías pélvicas y analíticas de ITS que las exempleadas atribuyen a órdenes del entorno de Iglesias.

Un caso abierto

Por ahora, el procedimiento se encuentra en una fase inicial y no hay imputación formal ni decisión de un juez de instrucción. Las acusaciones recogidas por elDiario.es y Univision constituyen la base de la denuncia, pero será la investigación de la Fiscalía y, en su caso, de los tribunales la que determine si hay indicios suficientes para abrir un proceso penal contra Julio Iglesias.

Mientras tanto, el caso continúa alimentando titulares y debates, tanto en España como en el extranjero, en torno a la responsabilidad de las grandes figuras públicas, la protección de las trabajadoras en entornos de lujo y el poder del periodismo de investigación para sacar a la luz relatos que, durante años, quedaron confinados tras los muros de una mansión.