sábado 29/1/22

¡Condena millonaria! Diego Arrabal y Gustavo González tendrán que indemnizar a Mariló Montero

La resolución, a la que ha tenido acceso El Confidencial, fue emitida el pasado 28 de diciembre y establece la mayor sanción por intromisión en el derecho a la intimidad y el honor de la historia judicial española
Diego Arrabal y Gustavo González, en banquillo por fotografiar desnuda a Mariló Montero
¡Condena millonaria! Diego Arrabal y Guastavo González tendrán que indemnizar a Mariló Montero

Según informa en exclusiva EL CONFIDENCIAL, el Juzgado de Primera Instancia número 35 de Madrid ha condenado en la vía civil a los paparazis Diego Arrabal y Gustavo González, propietarios de la agencia Código Press (Diegus SL), a indemnizar a la periodista Mariló Montero y a una amiga de esta con 340.000 euros por intromisión ilegítima en su derecho a la intimidad y el honor. La sentencia considera acreditado que los reporteros las persiguieron y fotografiaron sin su consentimiento cuando estaban de vacaciones en las Islas Maldivas y Bora-Bora, difundieron imágenes de ellas en bañador y sin la parte superior del bikini, y contribuyeron a propagar insinuaciones sobre su orientación sexual.

Era la Semana Santa de 2015. Mariló Montero aterrizó en Bora Bora para disfrutar de unos días de relax, pero no lo hizo sola: hasta allí la siguieron los paparazzi Diego Arrabal y Gustavo González, quienes la fotografiaron en topless mientras tomaba el sol en la playa. Ella, muy enfadada, denunció los hechos y solicitó medidas cautelares para que las imágenes no fueran publicadas. El caso fue inicialmente desestimado, pero la Audiencia Provincial de Barcelona lo ha reabierto ahora.

Para la periodista vasca fue uno de los momentos más violentos de su vida y su lucha por conseguir justicia durante estos seis años no ha sido fácil: "Ha sido un proceso largo, pesado y doloroso", confiesa. Se siente "violada" y considera que el "daño ya está hecho", pues las fotografías, aunque nunca llegaron a publicarse, sí recorrieron las redacciones de los medios de comunicación en su momento.

Lo que más le duele, sin embargo, es la "falta de respeto", pues ella tomó precauciones para salvaguardar su privacidad, algo que finalmente no consiguió. "Si me hubiese paseado por una playa pública enseñando mi cuerpo, lo habría hecho sin ninguna vergüenza y ya está. No me avergüenza mi cuerpo, pero en mi vida privada soy muy pudorosa", dijo entonces.

Una supuesta relación lésbica

Mariló viajó con una amiga y ambas se alojaron en un exclusivo resort, el Hotel Intercontinental Le Moana. Prescindieron de la parte superior del bikini porque estaban tomando el sol en la playa privada que correspondía a su habitación: "Es asqueroso, es humillante, una violación en toda regla. Y esa sensación se me queda, todavía se me seca la boca al contarlo y tiemblo. Para mí se acerca mucho a una violación física".

Desde el despacho de abogados de Mariló, Ius + Aequitas Abogados, declararon: "A ella le afectó mucho que se supiera la existencia de esas imágenes porque llegaron a plantear que podía tener una condición homosexual". La propia Mariló afirmó enfadada: "Me parece a mí que es poca ayuda la que se le hace a las mujeres homosexuales. Los hombres homosexuales tienen el lobby ya hecho y hacen piña, pero las mujeres homosexuales todavía no tienen la fuerza para ser aceptadas en la sociedad y que se integren con normalidad. Acusarme de homosexualidad a través de unos argumentos absolutamente demenciales creo que es hacer un daño gratuito a las lesbianas que están luchando por vivir integradas en la sociedad".

La agencia que trató de comercializar las imágenes era Código Press. Tenían un reportaje fotográfico con 1.000 o 1.200 imágenes y cuatro horas de grabación. Desde la misma afirmaron que no había nada que "comprometiera" a Mariló, porque el hecho de que viajara con una mujer generó rumores sobre una posible relación lésbica. "En Bora Bora no existen las playas privadas", se defendieron. No quisieron fantasear con el dinero que habrían podido obtener de haberlas vendido: "Es imposible cuantificarlo".

La agencia que trató de comercializar las imágenes era Código Press. Tenían un reportaje fotográfico con 1.000 o 1.200 imágenes y cuatro horas de grabación. Desde la misma afirmaron que no había nada que "comprometiera" a Mariló, porque el hecho de que viajara con una mujer generó rumores sobre una posible relación lésbica. "En Bora Bora no existen las playas privadas", se defendieron. No quisieron fantasear con el dinero que habrían podido obtener de haberlas vendido: "Es imposible cuantificarlo".

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