La amargura de Don Juan Carlos ante su 80 cumpleaños: el "patrón" al que quitaron el barco

El rey emérito -como detesta que le llamen- se convierte el próximo 5 de enero en octogenario teniendo la certeza de que ha sido excluido y olvidado por su propia familia, trabajadores y asesores. Llega a esta edad recuperado de salud, incluso ha vuelto a navegar, pero vive una especie de exilio forzado o como cuando obligan al abuelo de la familia a recluirse en una residencia para mayores

La amargura de Don Juan Carlos ante su 80 cumpleaños: el "patrón" al que quitaron el barco
photo_camera La amargura de Don Juan Carlos ante su 80 cumpleaños: el "patrón" al que quitaron el barco

Según informa Cristina Caro en EL ESPAÑOL, “De ninguna manera conviene que el rey yerre; mas si ha de errar, menos escándalo hace que yerre por su parecer que por el de otro.”  Así hablaba Francisco de Quevedo, allá por 1620, y bien podía parecer el lema por el que se rige el actual reinado de Felipe VI, que los errores sean nuestros, no de otros miembros de la familia real o del pasado reinado. Don Juan Carlos cumple 80 años el próximo 5 de enero y, como le ocurre a muchos abuelos en esta sociedad moderna, se quedan en el olvido. Juan Carlos I de España se ha convertido en un patrón (cómo le llamaban cariñosamente sus hijos en casa) sin barco, ni mar que nevagar.

Se trata de un aniversario muy significativo, ya que don Juan Carlos se convierte en un octogenario. Algo que no hace mucha gracia a un hombre de carácter muy vital y disfrutón, que siempre ha presentado batalla al calendario. A pesar de que desde su abdicación, momento en que sus achaques de movilidad parecían condenarle a acabar sus días en silla de ruedas, la salud del padre de Felipe VI ha mejorado. Dicen en su entorno que la jubilación le ha permitido cuidarse y centrarse en la rehabilitación, algo que ha producido unos resultados casi milagrosos. El Rey lleva un ritmo de vida muy activo, a veces incluso trepidante. Ante esta mejoría y la agitada vida social que lleva, la pregunta sin contestación es por qué abdicó realmente dando paso al actual reinado?

Según costumbre de la Familia Real española, la de celebrar en privado los aniversarios, ni está previsto ningún gesto público para el 50 cumpleaños de Felipe VI (30 de enero) ni tampoco lo hay para los 80 de don Juan Carlos. Claro que en el caso del Rey emérito desde hace tiempo prefiere celebrarlo lejos de Zarzuela. Así ha sido en los años anteriores cuando lo pasó en el Hotel Beverly Wilshire de Los Ángeles, para los 79 años, o en el restaurante The Ivi en Hollywood hace dos. Eso sí, el día 6 de enero tendrá que estar de vuelta en Madrid, ya que por primera vez desde 2014, y según Zarzuela como ‘detalle’ de cumpleaños, los Reyes eméritos acompañarán a Felipe y Letizia a la celebración de la Pascua Militar en el Palacio Real. Doña Sofía también tendrá que regresar a España, ya que desde el pasado día 26 de diciembre se encuentra en Atenas, Grecia, con su hermano Constantino, su hermana Irene y toda la familia real griega, con la que va a pasar el resto de las fiestas.

Lo que está claro es que los actos que se vayan a hacer durante este 2018 para conmemorar los 80 años del rey emérito, poco o nada tendrán que ver con cómo lo celebraron sus homólogos europeos. Hay que recordar que el pasado mes de mayo Harald de Noruega sopló sus 80 velas con una fiesta que duró tres días y a la que acudieron don Juan Carlos y doña Sofía, así como miembros de las familias reales de todas las generaciones, desde los reyes de Holanda y Bélgica hasta los herederos de Suecia y Dinamarca

En el 2016 el protagonismo fue para la reina Isabel II que extendió su 90 cumpleaños con celebraciones durante todo el año que incluyeron espectáculos, desfiles, exposiciones y unas nuevas fotografías ante el objetivo de Annie Leibovitz.  En el año 2015, el 75 cumpleaños de la reina Margarita de Dinamarca reunió en Copenhague a la realeza europea, unos fastos que fueron para don Felipe y doña Letizia su primera gran cita real como Reyes de España. Pero esto no es Noruega, ni Inglaterra, ni si quiera Dinamarca… En España "la situación no está para celebraciones" te dicen en Zarzuela cuando llamas para preguntar al respecto.

Un patrón sin barco

Lo cierto es que en el ámbito institucional el Rey emérito (término que personalmente detesta y que se inventó el actual Jefe de Comunicación de la Casa, Jordi Gutiérrez) ha perdido completamente su papel. Su agenda dentro del país es muy escasa, y aunque en 2106 tuvo algo más de trabajo representando a nuestro país en las tomas de posesión de los nuevos presidentes de Iberoamérica o en el funeral de Fidel Castro en La Habana, en estos doce meses de 2017. Don Juan Carlos no ha viajado a Sudamérica ni una sola vez y sólo ha salido de España, por trabajo, para acudir a finales deportivas o funerales, como hace un par de semanas cuando se trasladó con doña Sofía hasta Bucarest para darle el último adiós al primo de la Reina, Miguel de Rumanía.

Los reyes Juan Carlos y Sofía, unidos en el funeral de Miguel de Rumanía

La agenda de Don Juan Carlos es escasa y aburrida, probablemente para no quitarle protagonismo a su hijo, Felipe VI. Las actividades de los Reyes eméritos (en esto comparte destino con su mujer, la Reina Sofía) son lo que el propio personal de Zarzuela llama ‘de perfil bajo’. Hace unas semanas el anterior Monarca inauguraba en Madrid, en el Centro Cultural Conde Duque, una exposición llamada: La Conquista del aire: 1909-1911 Los Inicios de la aeronáutica en España. Uno de los periodistas de los llamados "habituales" (prensa acreditada en la Casa del Rey que suelen cubrir todos los actos de la Familia Real) llamó al departamento de Comunicación de Zarzuela para interesarse sobre el tema, preguntar detalles para saber si iba o no a cubrirlo. La respuesta, al otro lado del teléfono, fue muy clara: "Nosotros te pasamos la foto, es sólo eso, una foto". Lo que no anima mucho a que los medios de comunicación hablen y cuenten las cosas que hace don Juan Carlos.

Para el equipo del antiguo Monarca, una de las mayores humillaciones que ha sufrido el padre del Rey desde su abdicación en 2014 fue la ubicación de su nuevo despacho. Felipe VI debía ocupar la mesa principal en el Palacio de la Zarzuela, y probablemente para que su padre no interfiriera en los asuntos del Soberano, a don Juan Carlos le colocaron su nueva oficina a catorce kilómetros de distancia, en el Palacio Real, en el centro de Madrid. El emérito lo pisa poco, de hecho, desde que se instaló allí en marzo de 2015, sólo hemos podido ver una imagen de ese lugar y fue la primera reunión que celebró allí. Para él es un especie de exilio forzado o como cuando obligan al abuelo de la familia a recluirse en una residencia para mayores.

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